Tema 67 de 71Historia

Reformismo moderado

Descubre el reformismo moderado peruano de 1956 a 1968 y comprenderás por qué sus reformas graduales no lograron resolver la crisis política y social del país.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

El periodo del reformismo moderado en el Perú —ubicado cronológicamente entre 1956 y 1968— es una etapa decisiva para entender por qué el proyecto de modernización del país sin revolución terminó fracasando y abrió paso, en 1968, a un reformismo militar mucho más radical. En términos de tu secuencia de estudio, venimos de estudiar la Primera democracia y el Ochenio, es decir, el intento democrático de 1945-1948 y la dictadura de Odría de 1948-1956. Aquí veremos qué sucede cuando el Perú intenta volver a una democracia restringida y gobernada por civiles, con reformas moderadas, en plena Guerra Fría y con una sociedad cada vez más movilizada.

Este tema responde a una pregunta histórica fundamental: ¿por qué, después de la caída del Ochenio, los regímenes civiles de Prado y Belaunde no lograron resolver los grandes problemas del país, pese a que impulsaron reformas? La respuesta te permitirá entender el golpe de Estado de 1968 y la justificación del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, que es el siguiente tema. Además, el periodo tiene un valor de examen muy alto: se suelen preguntar la convivencia, las elecciones de 1962, la reforma agraria de Belaunde, el Acta de Talara y el golpe de Velasco. Aunque en el material de práctica que tienes ahora no aparecen preguntas directas de este subtema, dominar estos procesos es imprescindible, porque San Marcos los evalúa con frecuencia como contexto de la crisis del Estado oligárquico.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Para que este tema no te resulte abstracto, conviene recordar brevemente tres ideas del tema anterior:

  1. La Primavera Democrática (1945-1948) fracasó porque el gobierno de Bustamante y Rivero, apoyado por el APRA, chocó con la oligarquía exportadora y con el APRA en el Congreso. En 1948, Odría dio un golpe.
  2. El Ochenio (1948-1956) fue un régimen autoritario que combinó represión contra el APRA con una economía liberal. Hacia 1954-1955, la presión social —especialmente la revuelta de Arequipa de 1955— obligó a Odría a convocar elecciones.
  3. En el Perú de mediados del siglo XX seguía vigente un Estado oligárquico: el poder político estaba ligado a la gran propiedad agraria, a la exportación (azúcar, algodón, minería) y a los enclaves extranjeros, mientras las clases medias, los obreros y el campesinado exigían participación.

También debes tener presentes dos conceptos claves:

  • Reformismo: corriente política que busca cambiar gradualmente las estructuras sociales y económicas desde el Estado, sin destruir el orden existente. En el Perú de estos años fue un intento de evitar la revolución mediante leyes.
  • Convivencia: pacto político por el cual el APRA —perseguido durante el Ochenio— aceptó apoyar al candidato conservador Manuel Prado en 1956 a cambio de su legalización y de libertades públicas. Esa palabra resume la lógica pragmática del APRA en este periodo.

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1. La coyuntura de 1956: la salida del Ochenio

Al final del Ochenio, el régimen de Odría ya no podía sostenerse solo por la fuerza. La oposición había crecido, la economía mostraba descontento en sectores medios y la movilización en Arequipa en 1955 marcó el comienzo del fin. Odría, presionado, convocó a elecciones para 1956. Pero los odriístas intentaron controlar la sucesión apoyando a un candidato propio: Hernando de Lavalle.

En ese escenario aparecieron tres fuerzas principales:

Candidato Agrupación Perfil
Manuel Prado Ugarteche Movimiento Democrático Pradista Oligarquía moderada, ya presidente en 1939-1945
Fernando Belaunde Terry Frente de Juventudes Democráticas Arquitecto, reformista, sectores medios y urbanos
Hernando de Lavalle Apoyado por Odría Continuidad del odriísmo

El APRA estaba proscrito desde 1948, así que no podía presentar candidato propio. En esas condiciones, Haya de la Torre y la dirigencia aprista eligieron un camino pragmático: apoyar a Manuel Prado, a quien consideraban el “mal menor”. No lo hicieron por afinidad ideológica, sino por cálculo político: Prado ofrecía lo que el APRA más necesitaba —legalidad, amnistía para los presos y exiliados, y el retorno de Haya de la Torre—, mientras que Lavalle representaba la continuidad represiva del odriísmo.

Este pacto, conocido como “la convivencia”, le dio a Prado el respaldo aprista y le permitió ganar las elecciones de 1956 con cerca del 45% de los votos, frente a Belaunde y Lavalle. Así se inauguró el segundo gobierno de Prado, que ya había sido presidente entre 1939 y 1945.


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2. El segundo gobierno de Manuel Prado (1956-1962): la convivencia

2.1 El pacto político y la apertura democrática

Manuel Prado asumió la presidencia el 28 de julio de 1956. Su gobierno ha pasado a la historia como el periodo de la convivencia porque giró en torno al acuerdo con el APRA.

¿En qué consistió la convivencia?

  • Prado derogó la Ley de Seguridad Interior, que había servido para perseguir a los apristas durante el Ochenio.
  • Amnistió a los presos políticos y permitió el regreso de los exiliados.
  • Víctor Raúl Haya de la Torre volvió al Perú en 1957, después de años de asilo y exilio.
  • El APRA obtuvo importantes posiciones parlamentarias y, a cambio, otorgó estabilidad al régimen.

Sin embargo, no debes confundir “convivencia” con “cogobierno”. El APRA no asumió ministerios clave, y Prado mantuvo el control del Ejecutivo. Lo que el APRA ganó fue influencia parlamentaria y legalidad política, mientras Prado ganó gobernabilidad.

Esta alianza fue muy criticada por quienes veían al APRA renunciando a su programa revolucionario original. Para muchos jóvenes y sectores reformistas, la convivencia fue una claudicación. De ahí surgió, entre otras razones, el crecimiento de nuevas alternativas como Acción Popular, liderada por Fernando Belaunde, que se presentaba como una opción reformista no comprometida con la oligarquía.

2.2 La política económica: liberalismo, estabilización y auge exportador

En economía, el gobierno de Prado mantuvo una orientación liberal y pragmática. El personaje más influyente de esta etapa fue Pedro Beltrán, empresario, director del diario La Prensa y representante de los grandes intereses agroexportadores.

Beltrán fue nombrado presidente del Consejo de Ministros y ministro de Hacienda en 1959. Desde allí aplicó un plan de estabilización de corte ortodoxo, con apoyo del Fondo Monetario Internacional. Sus principales medidas fueron:

  • Reducción del gasto público.
  • Eliminación de subsidios a alimentos y combustibles.
  • Devaluación del sol para ajustar el tipo de cambio.
  • Apertura a la inversión extranjera.

Estas medidas generaron protestas, pero lograron estabilizar la moneda y preparar el terreno para un crecimiento exportador. Durante estos años, el Perú vivió un auge de la harina de pescado, gracias a la pesca de la anchoveta, que convirtió al país en una potencia pesquera mundial. Puertos como Chimbote crecieron aceleradamente. También continuaron siendo importantes el azúcar, el algodón, el cobre y el hierro.

Ese crecimiento, sin embargo, no se tradujo en una distribución equitativa. Miles de campesinos migraron a las ciudades —sobre todo a Lima— y formaron las llamadas barriadas o pueblos jóvenes, como Comas o El Agustino. La urbanización acelerada fue una de las consecuencias sociales más visibles del periodo.

2.3 La política social y las reformas limitadas

El reformismo de Prado fue, sobre todo, moderado y conservador. No intentó una reforma agraria integral, ni tocó los intereses de la oligarquía. Se limitó a:

  • Crear el Instituto de Reforma Agraria y Colonización (IRAC), orientado más a la colonización de la selva que a la redistribución de tierras en la sierra o la costa.
  • Promover estudios y comisiones sobre la reforma agraria, sin llegar a una ley general.
  • Ampliar la cobertura educativa, en un contexto de mayor demanda por la migración y el crecimiento de las clases medias.

El malestar campesino siguió creciendo. En el valle de La Convención, Cusco, el dirigente trotskista Hugo Blanco organizó sindicatos campesinos y alentó tomas de tierras contra los gamonales. El conflicto de La Convención mostró que el reformismo moderado no estaba resolviendo el problema agrario, sino posponiéndolo.

2.4 Política exterior y tensiones sociales

En el plano internacional, el gobierno de Prado se alineó claramente con Estados Unidos y con la política de la Guerra Fría. Tras la Revolución Cubana, el Perú rompió relaciones con Cuba en 1961, en línea con la mayoría de países americanos. Además, el Perú se adhirió a la Alianza para el Progreso, un programa impulsado por John F. Kennedy para promover reformas sociales en América Latina y evitar nuevas revoluciones.

La Alianza para el Progreso es importante para tu análisis: marcó una presión externa a favor de las reformas moderadas, y explica en parte por qué Prado y, luego, Belaunde impulsaron algunas medidas reformistas sin romper con la oligarquía.

Hacia el final del gobierno de Prado, el panorama era contradictorio: había estabilidad política gracias a la convivencia, crecimiento económico por las exportaciones, pero también una creciente movilización social, especialmente campesina, y una oposición reformista cada vez más fuerte alrededor de Belaunde.


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3. Las elecciones de 1962 y el golpe institucional de las Fuerzas Armadas

En 1962, llegó la hora de las elecciones generales. La convivencia había mantenido al APRA dentro del sistema, pero ahora el APRA aspiraba directamente a la presidencia con Haya de la Torre. Frente a él estaban:

Candidato Agrupación Resultado aproximado
Víctor Raúl Haya de la Torre APRA 33%
Fernando Belaunde Terry Acción Popular 32%
Manuel Odría Unión Nacional Odriísta 28%

De acuerdo con la Constitución de 1933, si ningún candidato obtenía el tercio de los votos válidos, el presidente debía ser elegido por el Congreso. Ninguno alcanzó ese tercio. Haya de la Torre obtuvo la mayoría relativa, pero Belaunde denunció fraude y Odría se mantuvo expectante.

Las Fuerzas Armadas intervinieron. El 18 de julio de 1962, un golpe institucional derrocó a Prado, anuló las elecciones y convocó a nuevas elecciones para 1963. No fue un golpe al estilo clásico de un caudillo: fue un golpe institucional de las FF. AA., justificado por:

  • Las denuncias de fraude electoral.
  • El temor a que el Congreso eligiera a Haya de la Torre, a quien las Fuerzas Armadas veían con profunda desconfianza.
  • La necesidad de evitar una crisis política mayor.

Este episodio demuestra que, en el Perú de esos años, las Fuerzas Armadas actuaban como un actor político autónomo, que se consideraba árbitro de la estabilidad nacional.


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4. La Junta Militar de Gobierno (1962-1963)

Tras el golpe, se instaló una Junta Militar de Gobierno presidida primero por el general Ricardo Pérez Godoy y luego por el general Nicolás Lindley. Su objetivo declarado era organizar nuevas elecciones y evitar que la crisis se desbordara.

Aunque fue breve, la Junta tomó algunas medidas importantes que conviene retener:

  • Convocó a elecciones para 1963.
  • Creó el Instituto Nacional de Planificación (INP), sentando las bases de la planificación estatal.
  • Promulgó la Ley de Bases de la Reforma Agraria, que sentó principios generales para futuras reformas.
  • Decretó una ley especial para el valle de La Convención, en Cusco, reconociendo a los campesinos la posesión de las tierras que trabajaban. Esto buscó desactivar el conflicto liderado por Hugo Blanco.

La Junta, por tanto, no fue solo un paréntesis represivo: mostró que las Fuerzas Armadas también estaban pensando en reformas para contener la presión social. Ese dato es clave para entender el siguiente tema, porque Velasco profundizará ese camino reformista.


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5. El primer gobierno de Fernando Belaunde (1963-1968): el reformismo democrático

5.1 La elección de 1963 y el proyecto de Acción Popular

En las nuevas elecciones de 1963, triunfó Fernando Belaunde Terry, candidato de Acción Popular, aliado con la Democracia Cristiana. Belaunde obtuvo alrededor del 39% de los votos, superando a Haya de la Torre y a Odría. Su victoria expresó la esperanza de los sectores medios, de los migrantes urbanos y de parte del campesinado en un reformismo democrático: modernizar el país sin dictaduras y sin revoluciones.

Su programa prometía:

  • Reforma agraria moderada.
  • Integración vial del territorio, especialmente de la selva.
  • Promoción de la vivienda y la educación.
  • Participación popular en obras públicas.

Sin embargo, el Congreso quedó dominado por la coalición APRA-UNO, es decir, por los antiguos enemigos: apristas y odriístas unidos contra Belaunde. Esta alianza parlamentaria bloqueó sistemáticamente varias reformas del Ejecutivo. Esa es una de las claves del fracaso belaundista: gobernó sin mayoría parlamentaria y con una oposición que hizo del Congreso un muro.

5.2 Las reformas moderadas

Belaunde impulsó varias medidas reformistas, aunque dentro de los límites del sistema.

La reforma agraria de 1964 (Ley 15037). Fue la principal reforma del gobierno. Declaró afectables las tierras ociosas o deficientemente explotadas, pero excluyó a las haciendas azucareras y a las explotaciones agroindustriales eficientes. Estableció indemnización a los propietarios y creó la Oficina Nacional de Reforma Agraria (ONRA). En la práctica, fue una reforma tímida y moderada: no tocó los grandes latifundios de la costa, que eran el corazón del poder oligárquico. Por eso no resolvió el problema agrario.

Cooperación Popular. Fue uno de los programas más emblemáticos de Belaunde. Consistía en que el Estado entregaba materiales y asistencia técnica, y las comunidades ponían la mano de obra para construir pequeñas obras: escuelas, locales comunales, caminos rurales, postas médicas. Cooperación Popular buscaba integrar a los sectores populares al desarrollo sin generar conflictos con la propiedad.

Carreteras y vías de integración. Belaunde, arquitecto y urbanista, impulsó la construcción de la Carretera Marginal de la Selva, con la idea de conectar e integrar la Amazonía al resto del país. Esta obra fue muy publicitada, aunque quedó incompleta.

Política de vivienda. El gobierno apoyó la consolidación de barriadas y la construcción de viviendas para los sectores populares urbanos, reconociendo el fenómeno migratorio.

Estas reformas eran reales, pero no alteraban la estructura de poder. Por eso se habla de reformismo moderado: se intentaba modernizar sin romper con la oligarquía ni con el capital extranjero.

5.3 La oposición política y la crisis económica

El gobierno de Belaunde enfrentó una oposición feroz. La coalición APRA-UNO en el Congreso censuró ministros, bloqueó leyes y debilitó al Ejecutivo. A esto se sumó la crisis económica.

A mediados de la década de 1960, el gasto público creció más rápido que los ingresos, la deuda externa aumentó y el sol sufrió una fuerte devaluación en 1967. La inflación golpeó a los sectores populares, y el descontento social creció. El reformismo moderado quedó atrapado entre:

  • Una derecha oligárquica que no quería reformas.
  • Un Congreso aprista-odriísta que bloqueaba al Ejecutivo.
  • Una izquierda y un movimiento campesino que exigían cambios más profundos.

5.4 Las guerrillas de 1965

El fracaso de las reformas y la influencia de la Revolución Cubana impulsaron la aparición de guerrillas en 1965. Las dos principales fueron:

  • El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), liderado por Luis de la Puente Uceda, que operó en la zona de Mesa Pelada, Cusco.
  • El Ejército de Liberación Nacional (ELN), encabezado por Héctor Béjar, en Ayacucho.

Las guerrillas fueron rápidamente derrotadas por las Fuerzas Armadas. Sin embargo, su aparición demostró que el reformismo moderado no lograba canalizar el descontento de los sectores más radicalizados. Además, enseñó a las Fuerzas Armadas a mirar con preocupación el problema campesino, lo que influyó en su futura orientación reformista.

5.5 El problema de la IPC y el Acta de Talara

El golpe final al gobierno de Belaunde vino del llamado caso de la International Petroleum Company (IPC).

La IPC, subsidiaria de la Standard Oil de Nueva Jersey, explotaba los yacimientos petroleros de La Brea y Pariñas, en Piura. Durante décadas, el Estado peruano reclamó a la IPC el pago de impuestos y la devolución de los yacimientos. El problema se arrastraba sin solución.

En julio de 1968, el gobierno de Belaunde firmó con la IPC el Acta de Talara, según la cual:

  • La IPC devolvía al Estado los yacimientos de La Brea y Pariñas, que pasarían a la Empresa Petrolera Fiscal (EPF).
  • La IPC conservaba la refinería de Talara y el sistema de distribución.
  • El Estado peruano se comprometía a pagar compensaciones y a condonar deudas a la IPC.

El acuerdo fue denunciado como entreguista por sectores nacionalistas. La crisis se agravó cuando el presidente de la EPF, Carlos Loret de Mola, denunció que faltaba la famosa “página 11” del contrato, donde supuestamente constaban los precios del petróleo crudo. La “página 11” se convirtió en símbolo del escándalo.

Aunque Belaunde negó la desaparición, la credibilidad del gobierno quedó destrozada. El escándalo de la IPC y la página 11 fue el pretexto inmediato para el golpe militar.

5.6 El golpe de Estado de 1968

El 3 de octubre de 1968, el general Juan Velasco Alvarado derrocó a Belaunde, quien fue deportado a Argentina. Velasco asumió el poder al frente del autodenominado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas.

En su primer mensaje, Velasco justificó el golpe por la crisis moral y nacional generada por el Acta de Talara. Seis días después, el 9 de octubre, las Fuerzas Armadas ocuparon la refinería de Talara y expropiaron la IPC. Esa fecha fue celebrada como el “Día de la Dignidad Nacional”.

Con el golpe de 1968 se cierra el periodo del reformismo moderado.


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6. Balance del reformismo moderado

El reformismo moderado de 1956-1968 dejó importantes lecciones históricas:

  1. Amplió la vida política: la convivencia permitió la legalización del APRA y una relativa libertad de prensa y organización.
  2. No resolvió los grandes problemas estructurales: la reforma agraria fue tímida, la dependencia económica continuó y el poder oligárquico siguió intacto.
  3. Fracasó por el bloqueo combinado: la oligarquía se resistió a ceder, el APRA y el odriísmo bloquearon desde el Congreso, y los sectores radicales presionaron desde abajo.
  4. Preparó el camino al reformismo militar: las Fuerzas Armadas observaron que las reformas civiles eran insuficientes y que el descontento social podía desestabilizar al país. Por eso, a partir de 1968, aplicaron un programa reformista mucho más profundo.

En síntesis, el periodo demuestra que la modernización del Perú no podía lograrse únicamente con democracia formal y reformas graduales en un contexto de rígida estructura oligárquica.

Línea de tiempo del reformismo moderado (1956-1968)


Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir “convivencia” con “cogobierno”. El APRA no gobernó con Prado; lo apoyó desde el Congreso y a cambio obtuvo legalidad. Prado mantuvo el control del Ejecutivo.

  2. Pensar que Prado era aprista. Prado no pertenecía al APRA. Era un político de orientación conservadora que hizo un pacto pragmático con el APRA.

  3. Creer que Belaunde ganó las elecciones de 1962. En 1962 ningún candidato obtuvo el tercio, y las Fuerzas Armadas anularon las elecciones. Belaunde ganó recién en 1963.

  4. Confundir la Junta Militar de 1962-1963 con el Gobierno de Velasco de 1968. La primera fue una junta de transición breve; la segunda inició el reformismo radical del siguiente periodo.

  5. Atribuir a Belaunde la reforma agraria de 1969. La reforma agraria radical fue obra de Velasco. Belaunde dio en 1964 una ley moderada (Ley 15037), que no afectó las haciendas más poderosas.

  6. Creer que el Acta de Talara fue firmada por Velasco o por Prado. El Acta de Talara fue firmada por el gobierno de Belaunde en 1968. El golpe de Velasco se justificó, entre otras cosas, por ese escándalo.

  7. Reducir la “página 11” a un simple papel. La página 11 era el folio del contrato donde supuestamente se fijaban los precios del petróleo. Su desaparición destrozó la confianza en el gobierno y sirvió de pretexto para el golpe.


Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1 (nivel básico)

Pregunta: ¿Qué pacto político permitió que Manuel Prado ganara las elecciones de 1956 y gobernara con estabilidad?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (nivel intermedio)

Pregunta: ¿Por qué las Fuerzas Armadas anularon las elecciones de 1962 y dieron un golpe institucional?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (nivel intermedio)

Pregunta: ¿Por qué la Ley de Reforma Agraria de 1964, dada por Belaunde, es considerada una reforma moderada?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (nivel avanzado)

Pregunta: ¿Qué relación existe entre el Acta de Talara, la página 11 y el golpe de Estado de 1968?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

El golpe de Estado del 3 de octubre de 1968 no fue solo un cambio de gobierno: fue el inicio de un nuevo ciclo político. El Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, encabezado por Velasco, retomará las demandas que el reformismo moderado no pudo resolver —la reforma agraria, la nacionalización de recursos estratégicos, la ampliación del papel del Estado— pero desde una lógica autoritaria y con un alcance mucho mayor. Por eso, al estudiar el siguiente tema, debes tener presente esta continuidad: las reformas que Belaunde no pudo o no quiso hacer, Velasco las ejecutará de manera radical, aunque con un alto costo político y económico.

Ir al siguiente tema: Gobierno Revolucionario de las FF. AA.

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