Tema 19 de 71Historia

Absolutismo

Descubre cómo los reyes concentraron el poder hasta crear la monarquía absoluta y aprende a diferenciarla de la autoritaria e identificar sus instituciones clave.

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Absolutismo (siglos XVI y XVII): del Estado moderno a la monarquía absoluta

El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

El absolutismo no es simplemente la historia de reyes poderosos. Es la etapa en la que Europa terminó de salir de la fragmentación feudal y construyó una nueva forma de organizar el poder: el Estado moderno concentrado en manos de un monarca. Para un postulante a la UNMSM, dominar este tema es clave porque las preguntas de admisión suelen exigir distinguir conceptos cercanos —monarquía autoritaria frente a absolutismo—, reconocer instituciones como la diplomacia, la burocracia o el ejército permanente, y comprender por qué Inglaterra fue la excepción al absolutismo continental.

Este tema se ubica entre dos procesos que hemos venido estudiando. En el tema anterior vimos la expansión europea: los viajes marítimos, la colonización y la formación de imperios ultramarinos. Esa expansión no fue obra de una sociedad feudal dispersa, sino de monarquías que ya venían concentrando poder y necesitaban recursos para financiar ejércitos, burocracia y diplomacia. A su vez, las riquezas americanas —oro, plata, comercio— fortalecieron aún más a los reyes. Por eso, al estudiar el absolutismo, se entiende la conexión directa entre expansión, poder monárquico y Estado moderno.

Al final del tema, habrás comprendido:

  • Cómo y por qué los reyes pasaron de ser «primeros entre los señores feudales» a soberanos que decían «el Estado soy yo».
  • Qué instituciones hicieron posible ese poder: ejército permanente, burocracia, diplomacia, consejos, intendentes y corte real.
  • La diferencia entre monarquía autoritaria y monarquía absoluta.
  • El carácter excepcional de Inglaterra, donde el intento absolutista fracasó.
  • La coyuntura de 1643-1648, que preparó el apogeo absolutista francés.

Este marco político será indispensable para el tema siguiente, la Primera Revolución Industrial, porque esa revolución ocurrió dentro de Estados nacionales ya centralizados, con mercados unificados y políticas mercantilistas.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Antes de entrar al tema, conviene recordar algunos conceptos básicos.

El feudalismo y la fragmentación del poder. Durante la Edad Media, especialmente entre los siglos IX y XIII, el poder no estaba concentrado en un rey con autoridad sobre todo un territorio. Cada señor feudal controlaba su feudo: cobraba tributos, impartía justicia, tenía sus propios soldados (mesnadas) y, en la práctica, era casi un pequeño soberano. El rey era, en teoría, el supremo, pero en la realidad era apenas un señor más, a menudo con menos recursos que algunos de sus vasallos. Por encima de los reinos, dos poderes universales completaban el mapa: el papado, que reclamaba autoridad espiritual y política sobre la Cristiandad, y el Sacro Imperio Romano Germánico, que pretendía una autoridad imperial sobre los reinos cristianos.

La sociedad estamental. La sociedad europea medieval y moderna se organizaba en estamentos: la nobleza (los que combaten), el clero (los que oran) y el tercer estado o pueblo llano (los que trabajan: campesinos, artesanos, burgueses). La condición de cada persona estaba determinada por su nacimiento. En los inicios del Estado moderno, el rey debió apoyarse en la burguesía —el sector urbano y comercial— para contrarrestar a la nobleza y al clero.

Del tema anterior: expansión europea. En las últimas décadas del siglo XV, gracias a la brújula, la imprenta, las mejoras náuticas y el capital comercial, Portugal y España iniciaron exploraciones marítimas que culminaron en la llegada de Colón a América en 1492 y en la apertura de rutas hacia Asia. El oro y la plata americanos, el comercio de especias y el control de mercados ultramarinos produjeron una enorme acumulación de riqueza que fortaleció a las monarquías. Ese contexto es esencial: el Estado moderno y la expansión europea se retroalimentan.

Con estas bases, ya podemos explicar el surgimiento del poder concentrado.

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1. La crisis del feudalismo y el nacimiento del Estado moderno

Hacia el siglo XV, el mundo feudal estaba en crisis. Las hambrunas, la Peste Negra (desde 1348) y las guerras como la de los Cien Años (1337-1453) debilitaron a la nobleza y despoblaron campos. Al mismo tiempo, el comercio revivió: las ciudades, las ferias, las rutas marítimas y la banca generaron un nuevo dinamismo económico. Los reyes vieron en ese comercio una fuente de ingresos y, con la ayuda de la burguesía, comenzaron a recuperar el control de sus territorios.

¿Por qué la burguesía apoyó a los reyes? Porque un comercio próspero necesita seguridad en los caminos, una justicia uniforme, monedas estables, pesas y medidas comunes, y protección frente a señores feudales que cobraban peajes arbitrarios. Ningún señor feudal podía ofrecer eso; solo un poder centralizado podía hacerlo. Así se formó una alianza rey-burguesía: la burguesía aportaba dinero, prestamistas y funcionarios; el rey garantizaba orden y mercados unificados.

El resultado fue el Estado moderno, entendido en su primera fase como una monarquía autoritaria. En ese Estado, el monarca ya no es «primus inter pares» (primero entre iguales), sino que empieza a concentrar el poder frente a la nobleza y la Iglesia, los dos estamentos más influyentes del feudalismo. Sin embargo, en esta primera fase el rey todavía no concentra todo el poder; necesita negociar con asambleas representativas (Cortes, Parlamentos, Estados Generales) y con sectores poderosos. Esa es la diferencia central que luego veremos con el absolutismo.

El proceso fue común en Europa, pero con ritmos distintos: Francia, Inglaterra, España y Portugal fueron los primeros modelos.

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2. Las monarquías autoritarias y sus instituciones

La monarquía autoritaria se desarrolló en el siglo XV y comienzos del XVI. Para imponerse, los reyes crearon o reforzaron ciertas instituciones que son las bases del Estado moderno.

El ejército permanente. Antes, los señores feudales reunían mesnadas: tropas temporales de vasallos, leales al señor, no al rey. El rey autoritario creó un ejército permanente, inicialmente compuesto por mercenarios pagados por el propio Estado, es decir, soldados profesionales que servían al monarca y no a la nobleza. Solo el Estado podía pagar un ejército así, gracias a los impuestos y al apoyo financiero de la burguesía. Este ejército le permitió dominar a la nobleza rebelde y enfrentar a reinos vecinos.

La burocracia. El rey no podía estar en todas partes. Para administrar el reino, cobrar impuestos, impartir justicia y fiscalizar la economía, creó un cuerpo de funcionarios permanentes: la burocracia. Estos burócratas no dependían de la nobleza, sino del rey. Ellos dieron a la monarquía una presencia efectiva en el territorio, algo que el feudalismo no tenía.

La diplomacia. En la Edad Media, las relaciones entre reinos se hacían a través de la guerra, alianzas matrimoniales o enviados temporales. Con el Estado moderno, la diplomacia se convirtió en una institución permanente: embajadores representantes del rey en otros Estados, encargados de negociar alianzas, matrimonios, paz o guerra. La diplomacia evitó muchas guerras innecesarias y profesionalizó las relaciones internacionales.

Los consejos. Eran órganos consultivos integrados por juristas y funcionarios de confianza que asesoraban al monarca en distintos asuntos (justicia, hacienda, Indias, guerra). No limitaban al rey; simplemente lo ayudaban a gobernar.

Estas instituciones permitieron a los reyes imponerse sobre los dos grandes poderes medievales: la nobleza (reemplazando sus mesnadas por el ejército real y su administración por la burocracia) y la Iglesia (reservándose la autoridad política del reino, sin necesitar la mediación del papa).

Los principales modelos de monarquía autoritaria fueron:

Francia. Con la dinastía Valois, la monarquía se fortaleció. Luis XI (1461-1483) suele ser considerado el creador del Estado moderno francés, porque sometió a la nobleza feudal y amplió el dominio real. Su sucesor Francisco I (1515-1547) fue el gran rival del emperador Carlos I de España, con quien disputó las Guerras de Italia. Posteriormente, con Enrique IV de Borbón (1589-1610), se entronizó la dinastía Borbón, que publicó el Edicto de Nantes (1598) concediendo libertad religiosa a los hugonotes (calvinistas franceses), lo que cerró temporalmente las guerras de religión.

España. La monarquía autoritaria nació con la unión dinástica de los Reyes Católicos: Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla unieron en matrimonio sus coronas en 1469. Con la expulsión de los musulmanes de Granada (1492) y el fortalecimiento de las instituciones, sentaron las bases del Estado español. El apogeo llegó con la dinastía Habsburgo. Carlos I (1517-1556), nieto de los Reyes Católicos, acumuló una herencia inmensa: España, los Países Bajos, Austria, Nápoles, Milán y los dominios americanos. Soñó con un imperio católico universal, pero sus guerras contra Francia y contra los príncipes protestantes alemanes lo agotaron. En el Sacro Imperio, las tensiones religiosas se cerraron temporalmente con la Paz de Augsburgo (1555). Su hijo Felipe II (1556-1598) heredó España, los territorios italianos y los Países Bajos, concentró la administración y estableció la capital en Madrid. Con Felipe II, el Estado español alcanzó gran centralización, pero también inició su decadencia tras el fracaso de la Armada Invencible (1588), enviada contra la Inglaterra de Isabel I.

Inglaterra. La dinastía Tudor fortaleció el poder real. Enrique VIII (1509-1547) rompió con la Iglesia de Roma e inició la reforma anglicana, poniendo a la Iglesia nacional bajo control de la Corona. Su hija Isabel I (1558-1603) restableció oficialmente la Iglesia anglicana y sentó las bases del apogeo inglés. En Inglaterra, sin embargo, el Parlamento medieval ya limitaba el poder del rey desde la Carta Magna (1215) y los Estatutos de Oxford, por lo que el autoritarismo inglés fue menos extremo que el francés o español.

Portugal. Con la dinastía de Avis, Portugal consolidó tempranamente su monarquía autoritaria, lo que le permitió lanzar la exploración de la costa africana y el comercio con Asia.

Una tabla ayuda a ver este panorama:

Reino Dinastía(s) relevante(s) Monarcas / hitos
Francia Valois; luego Borbón Luis XI, Francisco I; Enrique IV y Edicto de Nantes
España Trastámara (Reyes Católicos); Habsburgo Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II
Inglaterra Tudor Enrique VIII, Isabel I
Portugal Avis Impulso de las exploraciones atlánticas
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3. Del rey autoritario al rey absoluto: el absolutismo

La monarquía autoritaria concentró el poder, pero aún debía convivir con asambleas estamentales (Cortes, Parlamentos, Estados Generales) y con la autonomía de regiones y nobles. En el siglo XVII, especialmente en Francia, se dio un paso más: el absolutismo. En este sistema, el monarca reunió en su persona todos los poderes públicos sin estar sometido a leyes ni a ninguna asamblea.

El absolutismo se define como un gobierno monárquico en el que el rey ejerce plena y entera voluntad: legisla, gobierna y juzga. En la época se decía que «la palabra del rey es la ley». No hay separación de poderes. El rey nombra y remueve funcionarios, puede cambiar decisiones de los tribunales como última instancia y no rinde cuentas a ninguna institución humana. Por eso, el absolutismo también es conocido como regalismo, en el sentido de monarquía plena y sin obstáculos.

La justificación doctrinal del absolutismo es el providencialismo o doctrina del derecho divino del rey. Según esta idea, el poder del monarca proviene directamente de Dios. El rey es un elegido que realiza en la Tierra la voluntad divina. Por lo tanto, únicamente ante Dios debe rendir cuentas, no ante los súbditos, ni el Parlamento, ni el papa. Esta doctrina convirtió al rey en una figura sagrada, lo que sirvió para desactivar resistencias: rebelarse contra el rey era oponerse al orden querido por Dios.

Instituciones del absolutismo:

  • Ejército profesional permanente. Ya no solo mercenarios temporales, sino una fuerza militar fija, pagada y organizada por el Estado. Servía tanto para defender las fronteras como para reprimir revueltas internas.
  • Burocracia especializada. Creció y se profesionalizó. Funcionarios como los intendentes en Francia administraban justicia, cobraban impuestos y aplicaban las órdenes reales en las provincias.
  • Diplomacia. Se mantuvo y perfeccionó. Los embajadores eran enviados permanentes del rey.
  • La corte real. Fue una institución de control político. El rey atraía a la alta nobleza a su palacio, la distraía con fiestas, ceremonias y favores, y de ese modo la alejaba de sus bases de poder locales. La corte era también un lugar de ostentación destinado a impresionar a los súbditos y a los embajadores extranjeros. En este sentido, la palabra «corte» se volvió sinónimo de capital, porque en ella residían el gobierno y la administración central.

El objetivo declarado del absolutismo era lograr la estabilidad interna y la paz externa: evitar las guerras civiles nobiliarias y la fragmentación feudal. Ese orden debía estar garantizado por la fuerza del monarca.

Cronológicamente, la monarquía absoluta de derecho divino se consolidó en España en el siglo XVI; en Francia a lo largo del siglo XVII; en Portugal, Prusia, Rusia y Suecia solo en el siglo XVIII. Inglaterra es la excepción: el intento absolutista de Carlos I provocó una revolución y terminó en monarquía parlamentaria.

Tabla comparativa:

Aspecto Monarquía autoritaria (s. XV-XVI) Monarquía absoluta (s. XVII-XVIII)
Poder del rey Fuerte, pero limitado por asambleas estamentales Concentrado, sin contrapesos efectivos
Justificación El rey es soberano, pero debe respetar leyes y pactos Derecho divino: el rey solo responde ante Dios
Asambleas Cortes, Parlamentos o Estados Generales se convocan Dejan de convocarse o se convierten en formalidades
Ejemplo Reyes Católicos, Francisco I Luis XIV, Felipe II, Pedro I de Rusia
Frase / idea «El rey es emperador en su reino» «El Estado soy yo»
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4. La coyuntura de 1643 y la Paz de Westfalia

El subtema del temario señala «c. 1643». Ese corte temporal nos lleva al corazón del siglo XVII europeo, justo cuando el absolutismo francés estaba a punto de consolidarse. Para comprenderlo, hay que partir de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).

Esa guerra comenzó como un conflicto civil alemán entre católicos y protestantes, enmarcado en la pugna entre el emperador Habsburgo, que quería un imperio unificado bajo el catolicismo, y los príncipes protestantes alemanes, que defendían su autonomía. Con el tiempo, se convirtió en una guerra europea en la que intervinieron potencias como Dinamarca, Suecia y, sobre todo, Francia. Aunque Francia era católica, el cardenal Richelieu, primer ministro de Luis XIII, decidió apoyar a los príncipes protestantes contra los Habsburgo, para debilitar al enemigo español y austríaco. Esta política muestra una lógica de Estado por encima de la religión.

En 1643 murió Luis XIII de Francia. Su heredero, el futuro Luis XIV, tenía apenas cinco años. La regencia recayó en su madre, Ana de Austria, pero el gobierno efectivo lo ejerció el cardenal Mazarino, continuador de la política de Richelieu. Esta situación de minoría de edad fue aprovechada por la nobleza y por los parlamentos (tribunales regionales) para levantarse contra la regencia. Las revueltas, conocidas como la Fronda (1648-1653), amenazaron seriamente a la monarquía. El joven rey tuvo que huir de París y vivir momentos de gran inseguridad. Esa experiencia lo marcó: aprendió a desconfiar de la nobleza y de las asambleas, y a buscar la concentración total del poder.

En 1648, la Paz de Westfalia puso fin a la Guerra de los Treinta Años. Sus consecuencias fueron decisivas:

  • Reconoció la soberanía de los Estados, dejando atrás la idea de una autoridad universal del papa o del emperador.
  • Fortaleció a Francia como gran potencia europea.
  • Confirmó la decadencia de España.
  • Consolidó la fragmentación política del Sacro Imperio Romano Germánico.

En conjunto, la crisis de 1643-1653 mostró al futuro Luis XIV el riesgo de la anarquía nobiliaria. Cuando en 1661 murió Mazarino, el joven rey decidió gobernar sin primer ministro, asumiendo personalmente el poder. Por eso la coyuntura de 1643 no es una fecha aislada: representa el momento en que la monarquía francesa estuvo a punto de caer y de esa crisis salió el absolutismo más acabado de Europa.

Línea de tiempo: absolutismo francés y Revolución Gloriosa (1618-1689)

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5. Luis XIV y el apogeo del absolutismo francés

Luis XIV reinó de 1643 a 1715, pero gobernó personalmente desde 1661 hasta su muerte. Bajo su reinado, el absolutismo francés alcanzó su forma más acabada y se convirtió en modelo para Europa.

Luis XIV se comparaba con el Sol: de ahí el apelativo de «Rey Sol». Así como los planetas giran alrededor del Sol, todos los organismos del reino debían girar en torno al rey. La frase que mejor resume este sistema es «El Estado soy yo» (L’État c’est moi), atribuida a Luis XIV. Aunque probablemente no la pronunció literalmente, expresa con exactitud la concentración del poder en su persona.

Elementos del absolutismo de Luis XIV:

Los intendentes. Eran funcionarios nombrados directamente por el rey, sin vínculos con las provincias a las que iban. Solo rendían cuentas al monarca. Recaudaban impuestos, administraban justicia, aplicaban la política real y vigilaban a la nobleza local. Con ellos, Luis XIV centralizó y uniformizó la administración de Francia.

La no convocatoria de los Estados Generales. Los Estados Generales eran la asamblea de los tres estamentos: nobleza, clero y tercer estado. Durante el absolutismo de Luis XIV, simplemente no se convocaron; de hecho, ya no se reunían desde 1614. No existió ningún foro nacional que pudiera oponerse al rey.

La corte de Versalles. Luis XIV transformó un pabellón de caza en un palacio gigantesco, que se convirtió en el centro del poder. Allí la nobleza vivía entre ceremonias, fiestas y privilegios; a cambio, quedaba bajo vigilancia y lejos de sus tierras. Versalles fue una «cárcel dorada» para la aristocracia, que debía someterse al rey para obtener cargos y favores.

La justificación ideológica. El principal teórico del absolutismo fue Jacobo Benigno Bossuet (1627-1704), obispo y cortesano, autor de la Política según la Sagrada Escritura. Bossuet afirmó que el poder del rey venía de Dios y que, por lo tanto, el rey no era responsable ante nadie por sus actos, salvo ante Dios. Esta teoría daba cobertura religiosa al poder absoluto.

En economía, Luis XIV y su ministro Jean-Baptiste Colbert aplicaron el mercantilismo: fomentaron las manufacturas, la construcción de caminos y canales, el comercio exterior y la acumulación de metales preciosos. El objetivo era aumentar la riqueza del Estado, porque un Estado poderoso necesitaba recursos para mantener ejército y burocracia. En política exterior, Luis XIV buscó expandir Francia hasta sus «fronteras naturales» (el Rin, los Alpes, los Pirineos), libró numerosas guerras y convirtió a Francia en la potencia dominante de Europa, aunque a costa de un gran endeudamiento.

El absolutismo francés no solo fue un sistema político; fue un proyecto de control del territorio, de la nobleza y de la Iglesia. Por ello se convirtió en el referente que otros reyes intentaron imitar.

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6. El absolutismo en España y otros reinos

España fue, en muchos sentidos, pionera del absolutismo. Casi un siglo antes que Luis XIV, los Habsburgo españoles construyeron un Estado centralizado sobre la base de los Reyes Católicos.

Carlos I (1517-1556) heredó un enorme conjunto territorial: España, las Indias, los Países Bajos, Austria, el Milanesado, Nápoles. Su proyecto fue restaurar un imperio católico universal, en alianza con el papa. Ese proyecto fracasó por la oposición de los príncipes protestantes alemanes, las guerras contra Francia y el costo de mantener tan vastos dominios. Sin embargo, en América, su reinado consolidó la presencia española. Se crearon el Virreinato de Nueva España (1535) y el Virreinato del Perú (1542), y se promulgaron las Leyes Nuevas (1542), que buscaron limitar el poder de los encomenderos y fortalecer la autoridad real. Los asuntos americanos eran asesorados por el Consejo de Indias.

Felipe II (1556-1598) centralizó la administración y fijó la capital en Madrid. Gobernó mediante consejos que asesoraban al rey en justicia, hacienda, guerra e Indias. En América, los virreyes y gobernadores eran representantes directos del monarca. El Virreinato del Perú, con capital en Lima, fue una pieza clave del imperio español: desde allí se administraban los enormes recursos de plata y se ejercía control sobre un territorio extenso. Felipe II intervino en las guerras de religión, combatió a los protestantes y a los turcos. Sin embargo, su intento de invadir Inglaterra con la Armada Invencible (1588) fracasó, lo que marcó el inicio de la decadencia española.

En el siglo XVIII, con los Borbones, España adoptó reformas centralizadoras inspiradas en el modelo francés. Se crearon intendencias en los territorios americanos para uniformar la administración y reforzar el control real. En el Perú, estas reformas reorganizaron el virreinato y buscaron hacer más eficiente la recaudación fiscal.

Otros reinos europeos que consolidaron el absolutismo en el siglo XVIII:

  • Prusia, con los Hohenzollern, formó un Estado militarizado y centralizado.
  • Rusia, con Pedro I el Grande a inicios del siglo XVIII, se occidentalizó y centralizó el poder.
  • Suecia y Portugal también vivieron etapas de absolutismo.
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7. Inglaterra: la excepción parlamentaria

Inglaterra merece un apartado propio, porque allí el absolutismo no triunfó. A los Tudor (siglo XVI) les bastó una monarquía autoritaria fuerte, pero con el Parlamento. Al pasar la corona a los Estuardo (siglo XVII), el intento de imponer un absolutismo al estilo continental chocó con instituciones y tradiciones arraigadas.

Carlos I (1625-1649) intentó gobernar sin el Parlamento, imponer tributos por su cuenta y perseguir a los puritanos. Su política provocó la Revolución inglesa (1642-1649), que enfrentó al rey con el Parlamento. El rey fue vencido, juzgado y ejecutado en 1649. Se estableció una república bajo Oliver Cromwell (1649-1658), que devino en dictadura personal. Este episodio demostró que en Inglaterra el monarca no podía reclamar un poder ilimitado.

En 1660 se restauró la monarquía con Carlos II, pero las tensiones continuaron. En 1679, el Parlamento aprobó el Acta de Habeas Corpus, que garantizaba la libertad individual y prohibía las detenciones arbitrarias. Cuando Jacobo II, católico, quiso imponer medidas absolutistas y favorecer el catolicismo, la oposición parlamentaria lo derrocó en la Revolución Gloriosa de 1688. En 1689, Guillermo de Orange y María Estuardo aceptaron la Declaración de Derechos (Bill of Rights), que estableció:

  • El monarca debía pertenecer a la Iglesia anglicana.
  • El poder real quedaba limitado.
  • El Parlamento asumía la soberanía.

También se aprobó el Acta de Tolerancia, que permitió el libre ejercicio de creencias, con excepciones para católicos y judíos, y reservó los cargos públicos a los anglicanos.

Así, mientras Francia construía el absolutismo, Inglaterra creaba una monarquía parlamentaria. Esta diferencia será fundamental en el siglo XVIII: el modelo inglés permitió el desarrollo comercial e industrial con mayor libertad, mientras que el modelo absolutista entró en crisis con la Ilustración y las revoluciones.

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8. Consecuencias y significado histórico del absolutismo

El absolutismo dejó una huella profunda:

  • Centralización territorial. Los reyes uniformaron leyes, monedas, pesas y medidas, y redujeron los particularismos locales. Francia pasó de ser un mosaico de feudos y regiones autónomas a un Estado gobernado desde el trono.
  • Estado moderno. Se consolidó la idea de que la soberanía reside en el rey y de que el Estado es una entidad distinta de la persona del monarca, aunque en la práctica se confundieran.
  • Mercantilismo. Las monarquías absolutas aplicaron una política económica proteccionista: fomentar exportaciones, acumular metales preciosos, desarrollar manufacturas y controlar colonias. Esto preparó la acumulación de capital.
  • Sociedad estamental. El absolutismo no eliminó los privilegios de nobleza y clero. Al contrario, se apoyó en ellos. La burguesía, pese a su riqueza, siguió excluida de los privilegios políticos, lo que generará tensiones revolucionarias.
  • Límites del poder real. Aunque el rey era teóricamente absoluto, en la práctica debía negociar con la nobleza, la Iglesia, los gremios y las élites locales. El absolutismo fue, en parte, un ideal que nunca se realizó por completo.

Desde el punto de vista de la historia universal, el absolutismo fue el puente entre el feudalismo y el Estado liberal moderno. Al concentrar el poder, creó los elementos que después serían transformados por las revoluciones liberales e industriales.

Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir monarquía autoritaria con absolutismo. La autoritaria es del siglo XV-XVI y aún debe convivir con asambleas estamentales; la absoluta es del siglo XVII-XVIII y concentra todos los poderes sin convocarlas.
  2. Creer que el absolutismo surgió en el siglo XV. El Estado moderno nace en el XV, pero el absolutismo maduro como modelo ideológico-político se consolida en el XVII, sobre todo con Luis XIV.
  3. Pensar que «regalismo» era la doctrina del origen divino. En los manuales de admisión, «regalismo» es sinónimo de absolutismo; la doctrina del origen divino es el providencialismo.
  4. Afirmar que Inglaterra también consolidó el absolutismo. En Inglaterra el intento absolutista de Carlos I fracasó; la Revolución Gloriosa consagró la monarquía parlamentaria.
  5. Ubicar el Palacio de Versalles como sede de los Estados Generales. Versalles fue la corte real, un instrumento para disciplinar a la nobleza; los Estados Generales no se convocaban.
  6. Confundir la Paz de Augsburgo (1555) con la Paz de Westfalia (1648). Augsburgo reconoció la tolerancia entre católicos y luteranos en el Imperio; Westfalia puso fin a la Guerra de los Treinta Años y afirmó la soberanía de los Estados.
  7. Creer que la Fronda fortaleció a la nobleza francesa. Al contrario, fue una revuelta fracasada que enseñó a Luis XIV a someter a la nobleza.

Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1 (básico). ¿Cuál de las siguientes alternativas define mejor el absolutismo?

A) Sistema feudal donde los señores gobiernan sus feudos. B) Gobierno monárquico en el que el rey concentra todos los poderes y no rinde cuentas ante los súbditos. C) Forma de gobierno parlamentario. D) Doctrina económica que busca acumular metales. E) Política de control de la Iglesia sobre el rey.

Solución: La alternativa correcta es B. Explicación: El absolutismo se define por la concentración del poder en el rey, sin contrapesos asamblearios ni rendición de cuentas. A es feudalismo, no absolutismo; C es lo opuesto; D describe mercantilismo; E invierte la relación, pues es el rey quien limita a la Iglesia.

Ejemplo 2 (intermedio). ¿Qué institución permitió al monarca absoluto administrar justicia, cobrar impuestos y fiscalizar el territorio de manera uniforme?

A) La caballería feudal. B) La burocracia. C) Los Estados Generales. D) El papado. E) Los gremios.

Solución: La alternativa correcta es B. Explicación: La burocracia fue el cuerpo de funcionarios permanentes que representaba al rey en las provincias. La caballería feudal era una fuerza militar de la nobleza; los Estados Generales eran una asamblea que, en el absolutismo, no se convocaba; el papado era una autoridad externa; los gremios eran organizaciones de artesanos, no de gobierno.

Ejemplo 3 (análisis). Sobre el absolutismo, indique cuál de las siguientes afirmaciones es correcta:

A) Bossuet justificó el poder real sosteniendo que el rey debe responder ante el Parlamento. B) Los intendentes franceses dependían de la nobleza local. C) La Paz de Westfalia debilitó a Francia. D) Luis XIV no convocó los Estados Generales y gobernó con intendentes. E) «El Estado soy yo» fue una frase de Carlos I de España.

Solución: La alternativa correcta es D. Explicación: Luis XIV concentró el poder y gobernó mediante intendentes nombrados por él; no convocó los Estados Generales. Bossuet defendía que el rey solo respondía ante Dios, no ante el Parlamento (A es falsa). Los intendentes dependían del rey, no de la nobleza local (B es falsa). Westfalia fortaleció a Francia (C es falsa). La frase se atribuye a Luis XIV, no a Carlos I (E es falsa).

Ejemplo 4 (alto). Sobre las bases del Estado moderno, indique el valor de verdad de las siguientes proposiciones:

I. El ejército permanente reemplazó a las mesnadas feudales y dependía del rey. II. La burocracia permitió cobrar impuestos y administrar justicia en nombre del monarca. III. La diplomacia buscó resolver conflictos entre Estados sin recurrir de inmediato a la guerra. IV. Los consejos eran asambleas elegidas por los tres estamentos para legislar.

A) VVVV B) VVVF C) VVFV D) FVVF E) FFFV

Solución: La alternativa correcta es B. Explicación: I, II y III son verdaderas, porque esas instituciones son las bases del Estado moderno y tienen esas funciones. IV es falsa: los consejos eran órganos consultivos que asesoraban al rey, no asambleas legislativas elegidas por los estamentos. Esa es una confusión con los Estados Generales o las Cortes estamentales. Por eso la secuencia es V, V, V, F.

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El absolutismo consolidó Estados nacionales centralizados, con ejércitos permanentes, burocracias, sistemas impositivos y políticas mercantilistas. Esa maquinaria estatal y la acumulación de capital que favoreció son condiciones que ayudan a explicar la Primera Revolución Industrial. En el siguiente tema veremos cómo, a partir de fines del siglo XVIII, la economía dejó de depender del trabajo artesanal y de la política mercantilista del rey para dar paso a la fábrica, la máquina de vapor y el capitalismo industrial, en un contexto donde justamente el modelo inglés —parlamentario y comercial— mostró mayor dinamismo que el absolutismo continental.

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1En la Edad Media, los señores feudales disponían de mesnadas, tropas temporales de vasallos leales al señor y no al rey. Para imponerse a la nobleza, el monarca autoritario creó una fuerza militar pagada por el propio Estado y compuesta inicialmente por mercenarios profesionales. ¿Cómo se denomina esta institución considerada una de las bases del Estado moderno?UNMSM Sin procesoBásico
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