Tema 65 de 71Historia

Oncenio II y tercer militarismo

Comprenderás cómo la caída del Oncenio de Leguía abrió el Tercer Militarismo, entre crisis, autoritarismo y conflicto político, y aprenderás a ubicar sus hechos y consecuencias clave para San Marcos.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

El paso del Oncenio al Tercer Militarismo no fue un simple cambio de gobierno: fue el colapso de un modelo autoritario basado en el endeudamiento externo y la apertura al capital estadounidense, seguido por una década de regímenes militares que respondieron a la crisis con represión y autoritarismo. Estudiar este periodo permite entender por qué, tras la caída de Leguía en 1930, el Perú no volvió a una democracia estable, sino que entró en una etapa de fuerte polarización política, marcada por la presencia del APRA y del Partido Comunista, la influencia del fascismo europeo y el retorno de los militares como árbitros del poder.

Para un postulante a San Marcos, dominar este tema es clave por varias razones. Primero, porque las preguntas de admisión suelen ubicar hechos en su cronología exacta: así, un año después de la crisis de 1929, mientras el mundo aún sufría la Gran Depresión, en el Perú el gobierno de Luis M. Sánchez Cerro se consolidaba. Segundo, porque aquí se dicta la Constitución de 1933, documento que reemplazó a la Constitución de 1920 y que marcó buena parte del siglo XX peruano. Tercero, porque se producen procesos que serán recurrentes en el examen, como el Conflicto de Leticia con Colombia, la Misión Kemmerer, la represión a los apristas y el tránsito hacia la Primavera Democrática.

Este tema se conecta directamente con el anterior: la caída del Oncenio (1930) fue el resultado de la Gran Depresión y del descontento social, y de esa caída emerge el Tercer Militarismo. A su vez, deja preparado el siguiente: la Primavera Democrática (1939-1948), cuando los civiles retoman el poder con tolerancia hacia los partidos populares, en contraste con la persecución de los años treinta.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Antes de entrar al Tercer Militarismo, conviene recordar tres conceptos:

  1. Oncenio de Leguía (1919-1930): fue el gobierno autoritario de Augusto B. Leguía, marcado por los empréstitos, la dependencia del capital estadounidense y el intento de modernizar el Estado. Su caída se produjo por la crisis económica mundial de 1929, que cortó los créditos externos, y por la pérdida de apoyo social y político.

  2. Partidos de masas: en los años veinte surgieron el APRA, liderado por Víctor Raúl Haya de la Torre, y el Partido Socialista Peruano, fundado por José Carlos Mariátegui. Ambos representaban a sectores medios y populares que el régimen civilista no integraba. En los años treinta, estos partidos serán perseguidos por los militares.

  3. Militarismo: el Perú vivió varios periodos de predominio militar. El primer militarismo surgió tras la independencia (caudillos militares); el segundo, tras la Guerra del Pacífico (Cáceres, Iglesias); el tercero, que ahora estudiamos, aparece después del Oncenio, en un contexto de crisis mundial y auge de dictaduras en Europa.

Además, es útil saber que en los años treinta Europa vivía el ascenso de los totalitarismos fascista y nazi, lo que influyó ideológicamente en los gobiernos peruanos de la época, que combinaron autoritarismo, nacionalismo y represión.

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1. El Perú tras la caída de Leguía: el retorno de los militares

La crisis de 1929 golpeó duramente al Perú. Los precios de las materias primas cayeron, las exportaciones se redujeron y el Estado se quedó sin recursos para pagar los enormes empréstitos del Oncenio. El descontento social creció: obreros, estudiantes, clases medias y parte de la élite descontenta con Leguía se unieron contra el régimen. El resultado fue el golpe de Estado del 22 de agosto de 1930, encabezado por el comandante Luis M. Sánchez Cerro desde Arequipa.

Este pronunciamiento militar inauguró el llamado Tercer Militarismo (1930-1939), periodo en el que los militares volvieron a ocupar el centro del poder político, esta vez con un discurso nacionalista y autoritario, influido por el fascismo europeo. El término “tercer militarismo” se usa para distinguirlo de los dos anteriores: el de los caudillos de la independencia y el de la posguerra con el salitre.

Las características generales del Tercer Militarismo son:

  • Políticas: regímenes autoritarios con influencia del fascismo; persecución e ilegalización del APRA y del Partido Comunista (PCP), en defensa de los intereses de la oligarquía agroexportadora.
  • Económicas: crisis económica inicial por la Gran Depresión y lenta recuperación; incremento de la intervención estatal en la economía; creación de bancos de fomento (Agrícola e Industrial).
  • Internacionales: amenaza de guerra con Colombia por el Conflicto de Leticia (1932-1933).
  • Sociales: represión de movimientos sociales, especialmente apristas; pero también algunas políticas de seguridad social y obras públicas.

Línea de tiempo del Tercer Militarismo (1930-1939)

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2. La Junta de Gobierno de Sánchez Cerro (1930-1931)

Tras el golpe, Sánchez Cerro asumió la presidencia de una Junta Militar de Gobierno. Su objetivo principal era estabilizar el país y convocar elecciones, pero también perseguir a los partidarios del régimen caído y restaurar la confianza de la oligarquía. Entre sus primeras medidas destacó la creación del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), organismo diseñado para garantizar elecciones limpias, lo que reflejaba la necesidad de legitimar el nuevo orden tras años de manipulación electoral.

La Junta tuvo un carácter transitorio y enfrentó tensiones internas, pero supo aprovechar el descontento general para presentar a Sánchez Cerro como el hombre fuerte que devolvería el orden. El gobierno provisional, sin embargo, no resolvió la crisis económica, que seguía golpeando por la Gran Depresión.

Es importante no confundir este periodo con el gobierno constitucional: Sánchez Cerro primero fue presidente de facto (1930-1931) y luego presidente constitucional (1931-1933). Esta distinción es frecuente en las preguntas de admisión.

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3. Las elecciones de 1931: partidos, candidatos y masas

Las elecciones de 1931 fueron un hito en la historia electoral peruana: por primera vez participaron activamente las masas populares, con métodos modernos de propaganda como mítines, afiches y discursos radiales. Los principales candidatos fueron:

  • Luis M. Sánchez Cerro por la Unión Revolucionaria (UR), partido de tendencia fascista que buscaba un Estado totalitario y contaba con el apoyo de la oligarquía y sectores medios conservadores.
  • Víctor Raúl Haya de la Torre por el Partido Aprista Peruano (PAP), que representaba a las clases medias y populares, con un discurso antioligárquico y nacionalista.
  • Arturo Osores, por una Coalición Nacional, de menor convocatoria.
  • José María de la Jara y Ureta, por la Unión Nacional, apoyado por sectores de la aristocracia.

El Partido Comunista se aisló de la contienda, siguiendo la política soviética de “clase contra clase”, que lo llevó a enfrentarse con los partidos considerados pequeño-burgueses, como el APRA. Este aislamiento lo condenó a una posición marginal, pues el proletariado industrial peruano era todavía incipiente.

La victoria fue para Sánchez Cerro, pero el APRA denunció fraude electoral, señalando la pérdida de ánforas en Ancash y Cajamarca. Este rechazo marcó el inicio de una fuerte polarización entre el gobierno y el APRA, que desembocó en la represión y en la lucha armada aprista.

Es útil tener presente que el electorado era reducido: en 1931 solo votaron 392 363 ciudadanos, en un país con una población estimada de más de seis millones. La política seguía siendo un espacio de minorías, aunque cada vez más movilizadas.

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4. El gobierno constitucional de Luis M. Sánchez Cerro (1931-1933)

Sánchez Cerro asumió la presidencia constitucional en diciembre de 1931. Su gobierno se caracterizó por un autoritarismo extremo, la influencia del fascismo y una violenta represión contra sus opositores, especialmente los apristas.

4.1. La Misión Kemmerer y la economía

En plena Gran Depresión, el gobierno contrató a la Misión Kemmerer (1931), encabezada por el economista estadounidense Edwin W. Kemmerer. Esta misión asesoró al Perú en política monetaria y recomendó reformar el sistema bancario. Como resultado, se creó el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS), instituciones que modernizaron la gestión económica y buscaron estabilizar la moneda. También se promulgó una Ley de Bancos para regular el sistema financiero.

La economía seguía en crisis, pero estas reformas sentaron las bases de un Estado más intervencionista y técnico, que se iría consolidando en las décadas siguientes.

4.2. Ley de Emergencia y represión

Para enfrentar a sus opositores, Sánchez Cerro promulgó la Ley de Emergencia, que le otorgaba poderes extraordinarios para restringir libertades, censurar a la prensa y detener a sospechosos sin juicio regular. Con esta base legal, el régimen declaró ilegales al APRA y al Partido Comunista, persiguió a sus líderes y clausuró la Universidad Nacional Mayor de San Marcos entre 1932 y 1935, pues era un foco de agitación estudiantil.

Esta persecución no solo era política: buscaba defender los intereses de la oligarquía agroexportadora, temerosa de la movilización popular.

4.3. La sublevación aprista de Trujillo y el “Año de la Barbarie”

El 7 de julio de 1932, militantes apristas se levantaron en Trujillo. Capturaron el cuartel O’Donovan, la prefectura y la cárcel de la ciudad, en un intento por iniciar una revolución nacional contra el gobierno. La respuesta del régimen fue brutal: la Guardia Civil y la aviación bombardearon la ciudad y ejecutaron extrajudicialmente a los sublevados. A los prisioneros se les trasladó a las ruinas de Chan Chan, donde fueron fusilados en masa. Este episodio es conocido como la Masacre de Chan Chan.

Se atribuye al militante aprista Carlos Phillips la frase “solo Dios salvará mi alma, solo el aprismo salvará al Perú”, que se convirtió en el lema inicial del partido. La represión fue tan violenta que el año 1932 se conoce como el “Año de la Barbarie”.

4.4. La Constitución de 1933

Durante el gobierno de Sánchez Cerro se promulgó la Constitución de 1933, que reemplazó a la Constitución de 1920. Sus características principales fueron:

  • Periodo presidencial de seis años, sin reelección inmediata.
  • Ilegalización de partidos internacionales, como el APRA y el Partido Comunista, por considerar que obedecían a intereses extranjeros.
  • Voto femenino en elecciones municipales, aunque en la práctica fue una concesión limitada y no se aplicó de manera efectiva sino mucho después.
  • Fortalecimiento del Poder Ejecutivo, con facultades para declarar estados de emergencia.
  • Influencia del fascismo en su diseño autoritario y corporativista.

Esta Constitución tuvo una larga vigencia (hasta 1980, con algunas reformas) y es un referente obligado para entender el orden político peruano del siglo XX.

4.5. El Conflicto con Colombia: Incidente de Leticia y asesinato de Sánchez Cerro

El Tratado Salomón-Lozano de 1922, firmado durante el Oncenio, cedió a Colombia la ciudad de Leticia y una franja amazónica, lo que generó un profundo descontento en Loreto. El 1 de septiembre de 1932, un grupo de civiles y militares peruanos recuperó Leticia, desalojando a las autoridades colombianas. El gobierno de Sánchez Cerro, presionado por la opinión pública, decidió apoyar la acción y se preparó para una posible guerra.

La frontera se convirtió en escenario de fuertes combates, llevando a ambos países al borde de la guerra total. Sin embargo, en medio de la crisis, el presidente Sánchez Cerro fue asesinado el 30 de abril de 1933 por Abelardo Mendoza Leiva, un militante aprista, en el hipódromo de Santa Beatriz, en Lima.

Tras su muerte, el Congreso nombró presidente al general Óscar R. Benavides, quien debió resolver el conflicto con Colombia. Las negociaciones condujeron al Protocolo de Amistad y Cooperación y al Acta Adicional, firmados en Río de Janeiro en 1933, por los cuales el Perú reconoció la validez del Tratado Salomón-Lozano y devolvió Leticia a Colombia.

Mapa esquemático del Conflicto de Leticia (1932-1933)

Es clave recordar que el Conflicto de Leticia fue con Colombia, no con Ecuador. Ecuador será el enemigo en la guerra de 1941, durante el primer gobierno de Manuel Prado. Este es un error frecuente en los exámenes.

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5. El segundo gobierno de Óscar R. Benavides (1933-1939)

Benavides asumió el poder tras el asesinato de Sánchez Cerro, nombrado por el Congreso, no por un golpe de Estado en 1933. Su gobierno tuvo dos fases: una inicial de “apertura” y una posterior de endurecimiento. Su lema fue “Paz y Concordia”, buscando superar la crisis política y social heredada.

5.1. Política de “Paz y Concordia” y amnistía parcial

Benavides intentó distender el clima político: firmó la paz con Colombia y decretó una amnistía política para los perseguidos del régimen anterior, lo que permitió la liberación de algunos apristas. Sin embargo, la “concordia” fue limitada: los partidos de izquierda siguieron marginados y las persecuciones continuaron cuando el APRA retomó la agitación.

En 1936, Benavides convocó elecciones generales, pero ante el probable triunfo de Luis Antonio Eguiguren, apoyado por los apristas, anuló los comicios y el Congreso prorrogó su mandato hasta 1939. Este acto confirmó el carácter autoritario del régimen.

5.2. Obras públicas, reactivación económica y medidas sociales

En lo económico, Benavides impulsó la reactivación de las exportaciones (algodón, pesca, minería) y un programa de obras públicas para generar empleo, aprovechando la experiencia de la Gran Depresión. Las más destacadas fueron:

  • La Carretera Panamericana (tramo peruano).
  • La Carretera Central.
  • El Hospital Obrero, hoy Hospital Guillermo Almenara, símbolo de la seguridad social.
  • Los palacios de Gobierno y de Justicia en Lima.
  • La conclusión del Código Civil de 1936, que modernizó la legislación civil.

En el ámbito social, se crearon:

  • El Ministerio de Educación.
  • El Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Asistencia Social.
  • El Seguro Social Obrero, antecedente del actual sistema de seguridad social.

Estas medidas muestran que, pese al autoritarismo, el Estado peruano se fue modernizando y amplió sus funciones sociales, en línea con las tendencias internacionales de intervención estatal y bienestar.

5.3. Anulación de elecciones y fin del Tercer Militarismo

El gobierno de Benavides terminó en 1939. Al no poder perpetuarse legalmente, se convocaron nuevas elecciones en las que triunfó Manuel Prado Ugarteche, candidato civil apoyado por una coalición conservadora. Con esto se cerró el Tercer Militarismo y se inició la llamada Primavera Democrática, caracterizada por la tolerancia hacia los partidos perseguidos durante los años treinta.

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6. El debate ideológico: catolicismo, socialismo y aprismo en la crisis de los años treinta

La década de 1930 no solo fue un periodo de violencia política, sino también de intenso debate intelectual. Tras la publicación de los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928) de José Carlos Mariátegui, que ofrecía un análisis socialista de la realidad nacional, surgieron otras voces que disputaron esa interpretación.

Una de las más importantes fue la de Víctor Andrés Belaúnde, intelectual católico que en 1931 publicó “La realidad nacional”, precisamente como respuesta al enfoque socialista de Mariátegui. Belaúnde, desde una perspectiva humanista y católica, defendió la herencia hispánica y religiosa como parte esencial de la nacionalidad peruana. Su libro marcó un renacimiento del pensamiento católico peruano.

En el campo religioso, Belaúnde planteó los fundamentos de una nueva actitud para los católicos peruanos. Según él, la penetración del espíritu católico en las masas indígenas no se explicaba solo por la imposición o por el culto exterior, sino por la capacidad del catolicismo para responder a las aspiraciones profundas del ser humano. Dos hechos innegables probaban esta penetración: la reacción ante el dolor y la experiencia espiritual. Por eso, para Belaúnde, en el catolicismo la gran fuerza de atracción no es solo la liturgia, sino el espíritu.

Este debate refleja la pluralidad ideológica del Perú de los años treinta: mientras el Estado militar reprimía, los intelectuales discutían sobre la identidad nacional, la religión y el futuro del país.

Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir el Tercer Militarismo con el primer o segundo militarismo. El primer militarismo corresponde a los caudillos posteriores a la independencia; el segundo, a la posguerra con Chile. El tercero (1930-1939) surge tras el Oncenio, en un contexto de crisis mundial y fascismo.

  2. Pensar que Sánchez Cerro gobernó ininterrumpidamente de 1930 a 1933 como presidente constitucional. En realidad, primero fue presidente de facto de la Junta Militar (1930-1931) y luego presidente constitucional (1931-1933), tras ganar las elecciones.

  3. Atribuir la Constitución de 1933 solo a Benavides. La Constitución fue promulgada durante el gobierno de Sánchez Cerro. Benavides, en cambio, promulgó el Código Civil de 1936.

  4. Confundir el Conflicto de Leticia con la guerra contra Ecuador. El Conflicto de Leticia (1932-1933) fue con Colombia; la guerra con Ecuador ocurrió en 1941, durante el primer gobierno de Manuel Prado.

  5. Creer que la Misión Kemmerer llegó en el gobierno de Benavides. Fue en 1931, bajo la administración de Sánchez Cerro, y de ella surgieron el BCRP y la SBS.

  6. Olvidar que Benavides llegó al poder en 1933 por nombramiento del Congreso, no mediante un golpe de Estado. Su primer mandato (1914-1915) fue por golpe, pero el segundo fue por sucesión constitucional.

  7. Mezclar el voto femenino municipal de 1933 con el voto femenino en elecciones generales. La Constitución de 1933 concedió el voto municipal a las mujeres, pero el voto pleno se aprobó recién en 1955, durante el Ochenio de Odría.

  8. Reducir el Tercer Militarismo a pura represión. Aunque el autoritarismo fue central, también hubo modernización institucional (BCRP, SBS, Ministerios) y obras públicas relevantes, especialmente en el gobierno de Benavides.

Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1 (básico)

¿Qué acontecimiento marcó el inicio del Tercer Militarismo en el Perú?

A) La firma del Tratado Salomón-Lozano
B) El golpe de Estado de Luis M. Sánchez Cerro en Arequipa
C) La sublevación aprista en Trujillo
D) La crisis de Wall Street de 1929
E) El asesinato de Sánchez Cerro

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (intermedio)

Relacione correctamente los siguientes gobiernos con sus medidas o hechos:

  1. Junta de Gobierno de Sánchez Cerro
  2. Gobierno de Luis M. Sánchez Cerro (constitucional)
  3. Gobierno de Óscar R. Benavides

a. Creación del Jurado Nacional de Elecciones
b. Anulación de las elecciones de 1936
c. Misión Kemmerer y creación del BCRP
d. Protocolo de Río de Janeiro con Colombia

Opciones:
A) 1a, 2c, 3d
B) 1c, 2d, 3b
C) 1a, 2c, 3b
D) 1d, 2a, 3c
E) 1a, 2d, 3c

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (intermedio)

¿Cuál de las siguientes afirmaciones sobre la Constitución de 1933 es correcta?

A) Estableció el matrimonio civil y el divorcio.
B) Otorgó el voto femenino en elecciones generales.
C) Ilegalizó a los partidos internacionales como el APRA y el Partido Comunista.
D) Fue promulgada durante el segundo gobierno de Óscar R. Benavides.
E) Estableció un periodo presidencial de cinco años con reelección inmediata.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (avanzado)

Transcurría un año desde que estalló en Estados Unidos la crisis de 1929. ¿Qué sucedía en el Perú en ese momento?

A) Augusto Leguía cerraba el Congreso por segunda vez.
B) Luis Sánchez Cerro, tras derrocar a Leguía, consolidaba su gobierno de facto.
C) Se producía la sublevación aprista en Trujillo.
D) Se firmaba el Protocolo de Río de Janeiro con Colombia.
E) Se anulaban las elecciones generales de 1936.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

La caída del Tercer Militarismo no trajo un retorno inmediato a la democracia plena, pero sí un cambio de actitud: la Primavera Democrática (1939-1948) se caracterizó por gobiernos civiles, como el primer gobierno de Manuel Prado Ugarteche, que mostró mayor tolerancia hacia los partidos perseguidos, legalizó la actividad sindical y promovió la industrialización. El contraste entre la represión de los años treinta y la apertura relativa de los cuarenta será clave para entender la evolución política peruana, incluyendo el posterior golpe de Odría en 1948.

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