Tema 18 de 71Historia

Expansión europea

La expansión europea de los siglos XV y XVI explica cómo Europa occidental abrió rutas oceánicas y formó imperios coloniales; aprenderás sus causas, factores técnicos y consecuencias globales.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

La expansión europea de los siglos XV y XVI es el proceso por el cual los reinos de Europa occidental se lanzaron al océano Atlántico y al Índico, abrieron nuevas rutas marítimas y comenzaron a establecer colonias en América, África y Asia. Este tema responde a una pregunta esencial: ¿cómo pasó Europa de ser una periferia amenazada por el poder otomano a convertirse en el centro de un sistema comercial y colonial de escala mundial?

Estudiarlo te permite comprender el origen del mundo moderno: por qué España y Portugal se repartieron los territorios recién conocidos, cómo se formaron los imperios coloniales, por qué el Atlántico desplazó al Mediterráneo como eje del comercio y de qué manera ese proceso desembocó en la invasión del Tahuantinsuyo y en la creación del Virreinato del Perú. Además, este tema se conecta directamente con el anterior, Reforma y contrarreforma: la cristiandad europea se había fracturado, y las monarquías católicas y protestantes comenzaron a competir por recursos, territorios y almas. La evangelización se convirtió en una de las justificaciones de la conquista, mientras que el papado intervino políticamente para dividir el mundo entre las potencias ibéricas.

Al terminar, entenderás por qué la expansión europea no fue un simple conjunto de viajes, sino un proceso con causas económicas, políticas, sociales e ideológicas, con factores técnicos que lo hicieron posible y con consecuencias que cambiaron la historia de Europa y de los pueblos colonizados. Esa acumulación de metales, rutas e influencia es la base sobre la cual se construirá el absolutismo europeo, que estudiarás en el siguiente tema.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Para estudiar la expansión europea sin lagunas, conviene recordar algunas ideas previas.

En primer lugar, a fines de la Edad Media se estaban consolidando las monarquías autoritarias: los reyes concentraban poder frente a los señores feudales, creaban una administración propia y necesitaban cada vez más dinero para mantener ejércitos y burocracia. En las ciudades, la burguesía —comerciantes, banqueros, armadores— acumulaba capital y estaba dispuesta a financiar empresas que prometieran altas ganancias. Esta alianza entre monarquías y burguesía es fundamental para entender los viajes de exploración.

En segundo lugar, la economía europea del siglo XV puede entenderse dentro del llamado capitalismo mercantil: una fase en la que la riqueza se identificaba, en gran medida, con la acumulación de metales preciosos y con el control del comercio de alta rentabilidad. Los productos de lujo de Asia —especias, seda, piedras preciosas— producían enormes beneficios, pero estaban controlados por intermediarios.

En tercer lugar, del tema anterior debes recordar que la Reforma protestante había roto la unidad religiosa de Europa occidental. A partir de 1517, con Lutero, se aceleró la división entre reinos católicos y protestantes. La Contrarreforma católica intentó reafirmar al papado y frenar el avance protestante. Esa rivalidad se proyectará en el plano colonial: las potencias católicas como España y Portugal, y luego las protestantes como Inglaterra y Holanda, competirán por territorios y recursos.

Por último, debes tener presente un acontecimiento clave: la caída de Constantinopla en 1453, cuando los turcos otomanos tomaron la capital del Imperio bizantino y cerraron o encarecieron las rutas terrestres que conectaban a Europa con Asia. Este hecho obligó a buscar caminos alternativos por mar.

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1. El problema de fondo: Europa y Oriente en el siglo XV

Europa mantenía un intenso vínculo comercial con Oriente. De Asia llegaban productos muy valorados que no podían producirse en el continente europeo o que escaseaban. Las especias ocupaban un lugar central: la pimienta de la costa de Malabar, el jengibre de China, la canela de Ceilán, la nuez moscada de las islas Célebes y el clavo de olor de las Molucas. Servían para condimentar y conservar carnes, y también como medicinas, ungüentos, estimulantes o afrodisíacos.

Junto con las especias, Europa importaba seda china, tejidos finos, esmeraldas y diamantes de la India, rubíes de Ceilán, perlas del golfo Pérsico, papeles, vajillas, tintes, armas y herramientas. Además, el crecimiento de la manufactura y del comercio exigía cada vez más oro y plata para acuñar moneda. Como las minas europeas de metales preciosos eran insuficientes, se buscaba obtenerlos fuera: en África, el oro del Sudán resultaba especialmente atractivo.

El comercio de estos productos estaba controlado por intermediarios árabes y venecianos, que regulaban los precios a su conveniencia. Las mercancías pasaban por el Mediterráneo oriental, Alejandría, Constantinopla, y de allí a las repúblicas italianas, sobre todo Venecia y Génova. Pero en 1453 los turcos otomanos conquistaron Constantinopla. Aunque no desapareció por completo el comercio, sí se encareció y se volvió más inseguro para los europeos occidentales. Esta situación hizo urgente hallar nuevas rutas marítimas hacia las tierras de origen de esos productos, sin depender de intermediarios musulmanes o venecianos.

Ante la crisis de las rutas orientales, los reinos europeos tomaron dos caminos. Algunos, como Inglaterra, Francia o ciertas ciudades italianas, incentivaron su propia producción manufacturera para consolidar mercados internos. Otros, con menor mercado interno pero con salida al Atlántico, optaron por buscar nuevas rutas marítimas: fueron los casos de Portugal y Castilla. Esta segunda alternativa es la que originó la gran expansión ultramarina.

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2. Las condiciones que hicieron posible la expansión

Para lanzarse al océano abierto no bastaba con desear nuevas rutas. Hacían falta conocimientos, instrumentos y embarcaciones capaces de alejarse de las costas y regresar. Durante el siglo XV se difundieron y perfeccionaron varios avances técnicos y científicos.

La brújula, de origen oriental, fue adaptada en Europa y permitía mantener el rumbo incluso cuando no se veía la costa o el cielo estaba nublado. El astrolabio ayudaba a los pilotos a orientarse de noche midiendo la altura de los astros y calculando la latitud. Los portulanos eran mapas o cartas náuticas basados en la experiencia real de los navegantes: indicaban puertos, accidentes costeros, rumbos y distancias, y resultaron fundamentales para las travesías atlánticas.

La carabela fue la embarcación característica de esta época. Era un barco ágil, más adecuado para expediciones que las antiguas naves mediterráneas, con velas que combinaban formas latinas y cuadradas, lo que le daba maniobrabilidad y capacidad para navegar con vientos variables. A estos avances se sumó la pólvora aplicada a la guerra: arcabuces, cañones y otras armas dieron a los europeos una superioridad militar considerable frente a pueblos que no disponían de ellas.

También influyeron las ideas. Desde fines de la Edad Media, los círculos humanistas y científicos manejaban con fuerza la idea de la esfericidad de la Tierra. Los relatos de viajeros como Marco Polo y los cálculos de cosmógrafos como Toscanelli alimentaron la imaginación y la ambición de buscar una ruta hacia Oriente navegando hacia Occidente. La sed de aventuras, el afán de riqueza y el espíritu cruzado de la época se mezclaron con estos conocimientos técnicos.

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3. Causas y factores de la expansión europea

Podemos agrupar las causas en cuatro planos.

Causas económicas. La más importante fue la expansión del capitalismo mercantil. La burguesía necesitaba nuevas rutas, materias primas, metales preciosos y mercados. El bloqueo de Constantinopla y el encarecimiento de las especias y de otros productos orientales hicieron que los viajes de exploración resultaran un negocio potencialmente muy rentable. Además, la búsqueda de oro y esclavos en África ya venía atrayendo a mercaderes portugueses.

Causas políticas. Las monarquías de la península ibérica —Portugal y España— querían consolidar su poder y su prestigio internacional. Portugal ya tenía una tradición atlántica y una alianza entre la dinastía Avis y la burguesía de Lisboa. Castilla, al terminar la Reconquista en 1492 con la toma de Granada, quedó libre para mirar al Atlántico y competir con Portugal. La debilidad relativa de Francia e Inglaterra tras la guerra de los Cien Años les impidió competir en la primera etapa.

Causas sociales. En Europa existía un sector de segundones, es decir, hijos segundos de familias nobles que no heredaban mayorazgo y carecían de riqueza y poder. Para ellos, las expediciones ultramarinas significaron una oportunidad de ascenso, tierras y botín. También participaron marinos, soldados, artesanos y campesinos empobrecidos.

Causas ideológicas. El humanismo renacentista rompió algunos límites mentales medievales y promovió la curiosidad geográfica. Pesaba también el afán evangelizador: llevar el cristianismo a pueblos no cristianos proporcionó una justificación moral y religiosa a la expansión. Con la Reforma y la Contrarreforma, la lucha por la fe se trasladó también a los nuevos territorios.

En síntesis: sin crisis económica y sin burguesía financiadora no habría habido expansión; sin monarquías fuertes tampoco; y sin avances técnicos no habría sido posible ejecutarla. Pero el motor principal fue la acumulación mercantil: la búsqueda de ganancias a través del control del comercio y de los metales preciosos.

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4. El proyecto portugués: la ruta africana hacia las especias

Portugal fue el primer reino europeo en lanzarse de manera sistemática a la exploración atlántica. Su ubicación geográfica, su tradición pesquera y naviera, y el apoyo de la dinastía Avis, que gobernó desde 1385 con respaldo de la burguesía de Lisboa, lo favorecieron.

El principal impulsor fue el infante Enrique “el Navegante”. No fue un navegante en el sentido estricto, sino un organizador: reunió marinos, cartógrafos y científicos en la llamada escuela de Sagres, un centro de estudios náuticos donde se perfeccionaron mapas, instrumentos y técnicas de navegación. Desde allí impulsó la exploración de la costa africana en busca de oro, marfil, esclavos y, sobre todo, de una ruta marítima hacia las Indias.

La exploración portuguesa avanzó por etapas:

  • 1415: conquista de Ceuta, en el norte de África.
  • 1418: llegada a Madeira.
  • 1431: llegada a las Azores.
  • 1434: superación del cabo Bojador, un límite psicológico y técnico para los marinos de la época.
  • 1482: establecimiento del fuerte de São Jorge da Mina, en el golfo de Guinea, importante para el comercio de oro y esclavos.
  • 1488: Bartolomé Díaz dobló el extremo sur de África, al que llamó cabo de Buena Esperanza, abriendo el camino hacia el océano Índico.
  • 1498: Vasco da Gama llegó a Calicut, en la India, completando la anhelada ruta marítima hacia Oriente. Con ello Portugal pudo burlar a los intermediarios musulmanes y venecianos.
  • 1500: Pedro Álvares Cabral, en una expedición hacia la India, llegó a las costas de lo que luego sería Brasil.

Después de Vasco da Gama, Portugal construyó un imperio comercial en el océano Índico. Con capitanes como Alfonso de Albuquerque, conquistó o estableció bases en Goa (1510), Malaca (1511) y Ormuz (1515). Controló puntos clave en la costa oriental de África —Sofala, Mozambique, Mombasa, Melinde— y llegó a las islas de las especias, las Molucas, y más tarde a China y Japón. El dominio portugués no consistió en ocupar grandes territorios, sino en controlar puertos estratégicos y monopolizar las rutas de navegación y comercio.

Este proyecto tuvo consecuencias inmediatas: Portugal se convirtió en un imperio marítimo y monopolizó la seda y las especias; además, impulsó el comercio de esclavos africanos, destinado en parte a las plantaciones atlánticas y, más tarde, a América.

Navegante portugués Año Logro principal
Bartolomé Díaz 1488 Dobló el cabo de Buena Esperanza
Vasco da Gama 1498 Llegó a Calicut, India
Pedro Álvares Cabral 1500 Arribó a las costas de Brasil
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5. El proyecto español: Colón y la ruta atlántica

Mientras Portugal exploraba la costa africana, Castilla terminaba la Reconquista. En 1492, los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, tomaron Granada, último reino musulmán en la península. Ese triunfo completó la unificación territorial y religiosa de España y dejó a la monarquía en condiciones de patrocinar empresas exteriores.

El navegante genovés Cristóbal Colón propuso una idea audaz: llegar a Oriente navegando hacia Occidente por el Atlántico. Su proyecto se apoyaba en los relatos de Marco Polo y en los cálculos geográficos de Toscanelli sobre la esfericidad terrestre. Colón, sin embargo, subestimó la distancia real entre Europa y Asia, lo que lo llevó a creer que las tierras americanas eran parte de las Indias.

El proyecto fue financiado por la burguesía española, destacando el banquero catalán Luis de Santángel, y también recibió apoyo de los hermanos Pinzón, marinos de la zona de Palos. Políticamente fue asumido por los Reyes Católicos mediante la Capitulación de Santa Fe, firmada el 17 de abril de 1492. En ella se fijaron los derechos y deberes de Colón: recibiría el 10 % de los beneficios, títulos de almirante y virrey hereditario, mientras que a la Corona le correspondería el quinto real, es decir, la quinta parte de las riquezas obtenidas.

Primer viaje (1492–1493). Colón partió de Palos con tres carabelas: La Pinta, La Niña y la Santa María. El 12 de octubre de 1492 llegó a la isla de Guanahani, a la que llamó San Salvador, en las actuales Bahamas. Después exploró Cuba y Haití, isla que denominó La Española. Allí se construyó el fuerte Navidad, primer asentamiento español en América.

Segundo viaje (1493). Colón volvió con una flota mayor. Recorrió las Antillas, Puerto Rico y Jamaica, y fundó La Isabela, en La Española. En este viaje se establecieron las primeras encomiendas: se repartieron indígenas a los españoles para su explotación, bajo el pretexto de evangelizarlos y educarlos.

Tercer viaje (1498). Colón llegó a la isla de Trinidad y a la desembocadura del río Orinoco, en lo que hoy es Venezuela. Con ello tocó por primera vez Tierra Firme, es decir, el continente sudamericano. Sin embargo, los conflictos con los colonos lo llevaron a ser arrestado por el magistrado Francisco de Bobadilla y enviado de regreso a España.

Cuarto viaje (1502–1504). Colón navegó las costas de Centroamérica: Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Buscaba un paso hacia Asia y no pudo encontrarlo. Murió convencido de haber llegado a las Indias, sin saber que había abierto el camino a un continente desconocido para Europa.

Viaje de Colón Años Zonas alcanzadas Hechos relevantes
1.º 1492–1493 Guanahani, Cuba, La Española Primer contacto; fuerte Navidad
2.º 1493–1496 Antillas, Puerto Rico, Jamaica Fundación de La Isabela; encomiendas
3.º 1498–1500 Trinidad, río Orinoco Llega a Tierra Firme; es apresado
4.º 1502–1504 Costas de Centroamérica Busca sin éxito un paso hacia Asia
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6. La división del mundo ibérico: las bulas y el Tratado de Tordesillas

Los viajes de Colón provocaron un conflicto diplomático entre España y Portugal. Portugal temía que Castilla le arrebatara las rutas y territorios que había explorado en África y en Oriente. Para resolver la disputa, intervino el papa Alejandro VI, de origen español. En 1493, mediante las bulas alejandrinas, especialmente la Inter Caetera, el papa trazó una línea de demarcación de polo a polo a cien leguas al oeste de las Azores y Cabo Verde: lo situado al oeste sería para Castilla, y lo situado al este, para Portugal.

Pero los portugueses consideraron que esa línea les dejaba demasiado poco espacio en el Atlántico y presionaron para renegociarla. El resultado fue el Tratado de Tordesillas, firmado el 7 de junio de 1494. La línea de demarcación se desplazó a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde: la zona occidental quedó para Castilla, y la oriental para Portugal. Este acuerdo explica por qué Brasil, situado al este de la línea, quedó bajo dominio portugués, mientras que el resto de América fue explorado y colonizado predominantemente por los españoles.

Este tratado tuvo un significado enorme: España y Portugal se repartieron el mundo conocido y por conocer en función de sus áreas de expansión. Portugal consolidó su dominio en África, Asia y parte de Sudamérica; España se volcó hacia el Caribe y el continente americano. Sin embargo, las potencias europeas que no participaron del acuerdo —sobre todo Francia, Inglaterra y Holanda— no se sintieron obligadas a respetarlo y, con el tiempo, desconocieron el monopolio ibérico.

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7. La circunnavegación y la confirmación del mundo global

España no renunció a llegar a las islas de las especias por el oeste. El rey Carlos I —que era también emperador del Sacro Imperio— contrató a Hernando de Magallanes, navegante portugués al servicio de España, mediante la Capitulación de Valladolid. La expedición partió en 1519 con el objetivo de hallar un paso entre el Atlántico y el océano que había descubierto Balboa en 1513.

Magallanes navegó por la costa atlántica de Sudamérica, halló el estrecho que hoy lleva su nombre, cruzó al inmenso océano al que llamó Pacífico y llegó a las Filipinas en 1521. Allí murió en un enfrentamiento en la isla de Mactán. El mando recayó en Sebastián Elcano, quien completó el viaje regresando a España en 1522. Había logrado la primera circunnavegación del globo.

La expedición de Magallanes-Elcano sirvió para comprobar de manera práctica la esfericidad terrestre y reveló la verdadera dimensión del planeta. También mostró que el océano Pacífico era mucho más grande de lo esperado y que el mundo ya no podía entenderse como una suma de regiones aisladas: se estaba formando un espacio oceánico interconectado. España obtuvo una vía hacia Asia, aunque lejana, y el reparto global entre las potencias ibéricas se hizo más complejo, pues ambas pretendían las Molucas.

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8. La expansión se amplía: Francia, Inglaterra y Holanda

Durante buen tiempo, España y Portugal fueron las grandes potencias ultramarinas. Pero su monopolio fue desafiado por otras monarquías emergentes.

Francia e Inglaterra, tras superar sus guerras internas, comenzaron a patrocinar exploraciones y expediciones corsarias. El rey francés Francisco I cuestionó el reparto de Tordesillas y estimuló la presencia francesa en el Atlántico. Inglaterra, bajo la dinastía Tudor y sobre todo con Isabel I, desarrolló una política de hostilidad hacia España en el mar. El corsario Francis Drake atacó puertos y flotas españolas en América, debilitando el comercio hispano.

En 1588, la llamada Armada Invencible, enviada por Felipe II para invadir Inglaterra, fue derrotada. Este hecho marcó el inicio de la decadencia naval española y abrió paso al predominio marítimo inglés y holandés. Holanda, que se había sublevado contra el dominio español, se convirtió en una república federal y en una potencia comercial: sus marinos y comerciantes penetraron en el Índico y en América, disputando a portugueses y españoles el control de las rutas.

Así, la expansión europea dejó de ser exclusivamente ibérica. A lo largo de los siglos XVI y XVII, Inglaterra, Francia y Holanda establecieron colonias en el Caribe, América del Norte y Asia, y se integraron al nuevo sistema atlántico y mundial.

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9. Consecuencias de la expansión europea

La expansión transformó profundamente a Europa y a los continentes colonizados.

Consecuencias económicas. El eje del comercio se desplazó del Mediterráneo al océano Atlántico. Los metales preciosos americanos —oro y, sobre todo, plata— empezaron a fluir hacia Europa y fortalecieron el capitalismo mercantil. España se consolidó como imperio colonial, y Portugal monopolizó temporalmente el comercio de especias. A largo plazo, la llegada masiva de metales generó inflación y alteró los precios en Europa, aunque ese proceso se estudiará con más detalle en el tema del absolutismo.

Consecuencias políticas. España y Portugal crearon los primeros imperios coloniales europeos de escala mundial. Posteriormente, Inglaterra, Francia y Holanda se sumaron a la competencia colonial. El Estado europeo se fortaleció gracias a los ingresos ultramarinos, lo que preparó el escenario para el absolutismo.

Consecuencias demográficas y sociales. En América, la población indígena sufrió una caída dramática. Las causas fueron múltiples: guerras de conquista, explotación laboral mediante sistemas como la encomienda, y sobre todo enfermedades traídas por los europeos, como la viruela. A la vez, se inició un intenso proceso de mestizaje entre europeos, indígenas y africanos, y se consolidó la trata de esclavos africanos hacia América.

Consecuencias culturales y religiosas. La expansión impuso patrones culturales y religiosos europeos. La evangelización cristiana fue presentada como justificación de la conquista, pero en la práctica significó la imposición de la religión, el idioma y las instituciones europeas sobre los pueblos colonizados. Desde la perspectiva de los pueblos invasores, se trató de un descubrimiento; para los pueblos americanos y africanos, fue un proceso de invasión, saqueo y etnocidio que puso fin a desarrollos autónomos.

Consecuencia global. Europa estableció un predominio mundial sobre territorios de otros continentes. Las redes atlánticas y las del Índico se conectaron y crearon la base de una economía-mundo dominada por las potencias europeas.

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10. La expansión y el Perú: el camino hacia el Tahuantinsuyo

La expansión europea no terminó en el Caribe. Desde las primeras colonias, los españoles avanzaron hacia Tierra Firme en busca de oro, esclavos y nuevas tierras. En 1508, la Capitulación de Burgos creó dos gobernaciones en el actual Panamá y Colombia: Castilla del Oro, entregada a Diego de Nicuesa, y Nueva Andalucía, a Alonso de Ojeda.

En ese contexto, Vasco Núñez de Balboa exploró la región y, en 1513, cruzó el istmo de Panamá y descubrió el mar del Sur, es decir, el océano Pacífico. Esto abrió la posibilidad de seguir la conquista hacia el sur. Según las crónicas, Panquiaco, hijo del cacique Comagre, informó a Balboa de la existencia de un imperio rico más al sur: el Tahuantinsuyo. Balboa, sin embargo, no pudo organizar la expedición porque fue ejecutado por rivalidades internas.

Años después, la conquista del Perú fue retomada por tres socios principales: Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque, en una empresa privada conocida como la Empresa del Levante. Contaron con el apoyo político de Pedro Arias Dávila y los recursos de comerciantes como Gaspar de Espinoza. Las primeras expediciones tuvieron lugar en la década de 1520, y en 1532 Pizarro penetró en el Tahuantinsuyo, aprovechando la crisis interna entre los incas.

De esta manera, la expansión europea que había comenzado con la búsqueda de especias y oro en Asia y África terminó conectando a Europa con los Andes centrales. El Perú pasó a integrarse al imperio español y al sistema económico atlántico, y su riqueza en plata sostendrá luego el poder de la monarquía hispana.

Cuidado

Errores frecuentes

  • Confundir causa con condición o factor. El bloqueo de Constantinopla fue una causa económica-política; la carabela, un factor técnico. Una pregunta puede pedir distinguirlos.
  • Creer que Colón descubrió América continental en 1492. Su primer viaje tocó islas del Caribe. La Tierra Firme sudamericana fue avistada recién en su tercer viaje, en 1498.
  • Pensar que Colón sabía que había llegado a un continente nuevo. Colón murió convencido de haber llegado a las Indias. El nombre “América” se generalizó después, a partir de otros exploradores.
  • Confundir a los navegantes portugueses. Bartolomé Díaz llegó al cabo de Buena Esperanza en 1488; Vasco da Gama llegó a la India en 1498; Cabral llegó a Brasil en 1500.
  • Atribuir el Tratado de Tordesillas a Francia o Inglaterra. Fue un acuerdo entre España y Portugal con arbitraje papal, y su propósito era dividir las zonas de expansión.
  • Creer que las bulas alejandrinas y Tordesillas son lo mismo. Las bulas de 1493 fueron la primera división papal; Tordesillas fue el tratado de 1494 que modificó la línea para favorecer más a Portugal.
  • Pensar que la encomienda era solo un reparto de tierras. Fue ante todo la entrega de mano de obra indígena a un español para explotarla, con el pretexto de evangelizarla.
  • Confundir expansión europea con imperialismo del siglo XIX. La expansión de los siglos XV-XVI corresponde al capitalismo mercantil y a monarquías autoritarias; el imperialismo del siglo XIX es industrial y capitalista financiero.

Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1 (nivel básico)

Pregunta: En el siglo XV, Portugal inició su expansión ultramarina con el apoyo de la dinastía Avis y de la burguesía de Lisboa. ¿Cuál fue el primer logro importante de la exploración portuguesa en la costa africana?

Alternativas: A) La llegada a Calicut, en la India. B) El descubrimiento del cabo de Buena Esperanza. C) La conquista de Ceuta en 1415. D) La fundación de la escuela de Sagres. E) El descubrimiento del Brasil.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (nivel intermedio)

Pregunta: Un mapa histórico muestra las rutas de exploración atlántica. Un alumno debe emparejar cada navegante con su logro. ¿Qué emparejamiento es correcto?

Alternativas: A) Cristóbal Colón – llegada a la India en 1498. B) Bartolomé Díaz – llegada a Brasil en 1500. C) Vasco da Gama – llegada a Calicut en 1498. D) Pedro Álvares Cabral – primer viaje de circunnavegación. E) Hernando de Magallanes – llegada al río Orinoco.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (nivel intermedio superior)

Pregunta: Sobre el Tratado de Tordesillas de 1494, ¿cuál de las siguientes afirmaciones es correcta?

Alternativas: A) Fue firmado entre España e Inglaterra para repartirse América del Norte. B) Otorgó a Portugal todos los territorios al oeste de una línea de demarcación. C) Fue una alianza militar y religiosa entre España y Portugal. D) Trazó una línea de demarcación que dejó el este para Portugal y el oeste para España. E) Anuló las bulas alejandrinas y estableció la libertad de navegación para todas las potencias.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (nivel avanzado)

Pregunta: Un estudiante lee que “los adelantos técnicos y científicos del siglo XV hicieron posible los viajes de exploración”. Luego, debe elegir la alternativa que mejor exprese una consecuencia principal de ese proceso.

Alternativas: A) La consolidación del cristianismo como religión universal sin resistencia. B) El predominio europeo sobre territorios en otros continentes. C) La victoria definitiva del Imperio español sobre la Reforma protestante. D) El control español de las costas occidentales de África. E) La supresión completa del comercio entre Oriente y Occidente.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

La expansión europea dejó a las monarquías con más recursos, más poder y más competencia. Los metales americanos y las rentas coloniales permitieron a reyes como Carlos I y Felipe II financiar ejércitos, guerras y una administración centralizada. Ese fortalecimiento del poder real es, justamente, el corazón del absolutismo, el tema que estudiaremos a continuación. Comprenderás cómo la riqueza generada por la expansión fue usada para construir monarquías absolutas, y cómo la rivalidad entre potencias coloniales se proyectó en los conflictos europeos de los siglos XVI y XVII.

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