
El sentido en el contexto oracional y en la situación comunicativa: El sentido en oraciones y en el texto
Descubrirás cómo el contexto oracional y la situación comunicativa moldean el significado de las palabras, y aprenderás a distinguir sentidos denotativos y connotativos para interpretar textos.
Ruta de estudio
Estudia a tu ritmo
El contenido cambia según tu experiencia, pero tu progreso queda separado y nunca se pierde.
El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
En el examen de admisión de la UNMSM, una parte considerable de la prueba de Habilidad Verbal evalúa la comprensión de lectura, y dentro de ella, un tipo de pregunta aparece con mucha frecuencia: aquella que nos pide determinar el significado de una palabra o de una expresión no a partir del diccionario, sino a partir del uso concreto que tiene dentro de un texto. Este tema, llamado el sentido en el contexto oracional y en la situación comunicativa, es la base que te permitirá responder con acierto preguntas de sinonimia contextual, antonimia contextual, connotación e, incluso, de inferencia.
En el tema anterior estudiaste la definición: qué es, cómo se estructura y para qué sirve. Allí viste que una palabra puede tener un significado relativamente estable y objetivo, registrado en los diccionarios. Sin embargo, cuando leemos un texto real, las palabras no siempre se usan con ese significado «de diccionario»; con frecuencia adquieren matices, se cargan de sentidos figurados o dependen de quién habla, a quién y en qué situación. Por eso, después de dominar la definición, el siguiente paso lógico es aprender a reconocer el sentido que una palabra o expresión tiene en su contexto oracional y en la situación comunicativa concreta.
Dominar este tema no es un fin en sí mismo: es una herramienta. Las preguntas de admisión no te piden que memorices definiciones, sino que demuestres que puedes razonar con el lenguaje, es decir, que puedes deducir qué quiso decir el autor en un fragmento particular. Si entiendes cómo el contexto moldea el significado, podrás resolver no solo las preguntas de sentido contextual, sino también muchas otras de comprensión lectora, porque todas ellas, en el fondo, exigen leer con atención y no quedarse en la superficie de las palabras.
En resumen, este tema responde a la pregunta: «¿cómo sé lo que una palabra significa aquí, en este texto, y no en abstracto?». Al finalizar, habrás aprendido a identificar el significado denotativo y connotativo, a usar las pistas del contexto oracional y situacional, y a aplicar un procedimiento claro para resolver las preguntas que la UNMSM plantea sobre este tópico.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
Antes de entrar de lleno, conviene recordar algunas nociones básicas que ya manejas de los temas anteriores, especialmente del tema de la definición.
Palabra y enunciado. Una palabra es una unidad lingüística con significado; un enunciado es una secuencia de palabras que expresa una idea completa en una situación comunicativa. Una oración es un tipo de enunciado que tiene una estructura gramatical completa (sujeto y predicado). En los textos, las palabras no aparecen aisladas, sino dentro de oraciones y párrafos.
Significado denotativo y connotativo (noción básica). En el tema de la definición viste que el significado denotativo es el significado objetivo, referencial, que aparece en los diccionarios. Por ejemplo, mesa denota un mueble con una superficie plana sostenida por patas. Sobre esa base, el uso cotidiano y la cultura añaden significados asociados, llamados connotativos: mesa redonda puede connotar diálogo, negociación o igualdad entre las partes. En este tema profundizaremos en esa distinción y en cómo se manifiesta en el contexto.
Contexto. Es el conjunto de elementos lingüísticos y situacionales que rodean a una palabra o enunciado y que permiten interpretar su sentido. Distinguiremos dos tipos: el contexto oracional (las palabras y oraciones que rodean a una expresión dentro del texto) y el contexto situacional o comunicativo (las circunstancias extratextuales: quién habla, a quién, con qué intención, en qué momento, etc.).
Sinonimia y antonimia (noción preliminar). Dos palabras son sinónimas si tienen significados semejantes; son antónimas si tienen significados opuestos. Pero en el contexto, la sinonimia y la antonimia se vuelven más precisas: lo que nos interesa es la equivalencia o el contraste que se da en ese texto específico.
Con estos elementos claros, ya podemos avanzar.
El significado de las palabras: denotación y connotación
Toda palabra o expresión puede usarse de dos maneras básicas: en sentido denotativo o en sentido connotativo.
Sentido denotativo
El sentido denotativo es el significado literal, objetivo, referencial, que encontramos en el diccionario. Cuando digo «el perro es un animal doméstico de cuatro patas», la palabra perro está usada de manera denotativa: me refiero al animal, sin intención de expresar emociones ni valoraciones.
En los textos académicos, informativos y científicos, predomina el sentido denotativo, porque la finalidad es transmitir información de manera clara y precisa. Por ejemplo:
El agua hierve a 100 grados Celsius al nivel del mar.
Aquí, agua, hierve, grados, etc., están usados en su sentido literal.
Sentido connotativo
El sentido connotativo es el significado agregado, subjetivo, emocional o cultural que una palabra o expresión adquiere en un contexto determinado. No se trata de lo que la palabra «es» objetivamente, sino de lo que sugiere, evoca o implica en una comunidad de hablantes.
Por ejemplo, la palabra verde denota un color; pero según el contexto y la cultura, puede connotar:
- Esperanza: «El equipo tiene un futuro verde» (esperanza, crecimiento).
- Inmadurez: «Está muy verde para asumir ese cargo» (inexperto).
- Permiso o aprobación: «Le dieron luz verde al proyecto» (autorización).
- Ecología: «Productos verdes» (amigables con el ambiente).
Observa que ninguna de esas connotaciones aparece como primera acepción en un diccionario; se activan por el contexto cultural y situacional.
En la prueba de admisión, las preguntas de connotación suelen presentar una palabra o expresión subrayada y pedir que identifiques qué sugiere en el texto. Es fundamental no quedarse con el significado denotativo; hay que preguntarse: «¿qué quiso decir el autor con esta expresión en este contexto?».
¿Cómo distinguir si una palabra está en sentido denotativo o connotativo?
Una pista clave es observar si la palabra o expresión, tomada literalmente, resulta extraña o improbable en el contexto. Si digo «Juan anda en las nubes», el significado literal no tiene sentido físico; inmediatamente se activa el sentido figurado: Juan está distraído. En cambio, si digo «Juan camina por la calle», no hay ninguna señal que obligue a buscar un significado distinto.
Otra pista es la presencia de ciertas figuras retóricas (metáfora, ironía, hipérbole) o de frases hechas y modismos. Si una expresión es una locución idiomática («buscarle tres pies al gato», «ponerse la piel de gallina»), casi con seguridad el sentido es connotativo.
El contexto oracional: la oración como delimitadora del significado
Las palabras suelen tener varias acepciones. Por ejemplo, la palabra gato puede referirse al animal, a una herramienta mecánica para levantar pesos o a una bolsa antigua para guardar dinero. ¿Cómo sabemos cuál es el significado correcto en una oración? La respuesta es simple: el contexto oracional.
La polisemia y el papel de la oración
La polisemia es la propiedad de una palabra de tener varios significados. La oración actúa como un filtro: de todas las acepciones posibles, selecciona una.
Consideremos estos ejemplos:
- «El gato maulló toda la noche.» → animal.
- «Necesito un gato para cambiar la llanta del automóvil.» → herramienta.
- «Guardó las monedas en un gato de cuero.» → bolsa (sentido histórico o regional).
No hay ninguna ambigüedad en cada caso porque el resto de la oración brinda información suficiente para decidir. La palabra gato no cambia de significado por azar; el contexto impone una lectura.
Pistas dentro de la oración
Para determinar el sentido de una palabra dentro de una oración, debes prestar atención a:
Las palabras que la acompañan (sustantivos, adjetivos, verbos): si digo «romper la marca», el sustantivo marca indica que romper ya no significa quebrar un objeto, sino superar un récord. Si digo «romper el vaso», el sentido es literal.
Las relaciones sintácticas (sujeto, complementos): en «La multitud invadió la avenida», invadió no tiene el sentido militar de ocupar un territorio, sino el de llenar masivamente un espacio, porque el sujeto multitud y el complemento avenida lo sugieren.
Los modificadores y conectores: palabras como casi, solo, sin, pero, etc., pueden matizar el sentido. Por ejemplo, «es casi generoso» sugiere que no llega a serlo del todo.
En las preguntas de admisión, es muy común que se pida sustituir una palabra por un sinónimo contextual, es decir, por otra palabra que, en esa oración, mantenga el sentido. Para ello, el contexto oracional es decisivo.
Ejemplo de análisis paso a paso
Imagina que lees:
«El juez declaró que el contrato era leonino y, por tanto, inaceptable.»
La palabra leonino puede parecer extraña. El contexto nos dice que el contrato es inaceptable; por lo tanto, leonino debe tener un sentido negativo. Si además sabemos que león a veces connota ferocidad o ventaja abusiva, podemos inferir que un contrato leonino es aquel que favorece desproporcionadamente a una parte en perjuicio de la otra. El contexto oracional (especialmente la palabra inaceptable) nos da la pista.
La situación comunicativa: más allá de la oración
El contexto oracional es necesario, pero no siempre suficiente. Muchas veces el sentido de una expresión depende de la situación comunicativa, es decir, de quién habla, a quién se dirige, con qué propósito, en qué circunstancias y bajo qué supuestos compartidos.
Componentes de la situación comunicativa
Recordemos los factores de la comunicación: emisor, receptor, mensaje, código, canal y referente. En el examen, los más relevantes para el sentido son:
- La intención del emisor: ¿quiere informar, convencer, ironizar, criticar, elogiar?
- La relación entre emisor y receptor: formal o informal, asimétrica o simétrica.
- El contexto social y cultural: normas, valores y significados compartidos por una comunidad.
- El canal y el género textual: no es lo mismo un artículo científico que una columna de opinión o una conversación coloquial.
Ejemplo de cómo la situación cambia el sentido
La oración «¡Qué bonito!» puede ser una expresión genuina de admiración si alguien acaba de ver un paisaje hermoso, o puede ser irónica y significar exactamente lo contrario si se dice ante un desastre. El contexto situacional y la entonación (que en el texto escrito se infiere por las pistas) determinan el sentido.
En los textos escritos que aparecen en el examen, la situación comunicativa se reconstruye a partir de las marcas del texto: el tono, las valoraciones, los adjetivos, los ejemplos, etc. Por ejemplo, si un autor describe una decisión gubernamental como «ocurrencia», está emitiendo una valoración negativa; la palabra ocurrencia adquiere un sentido irónico o despectivo.
El registro formal e informal
El registro es una manifestación de la situación comunicativa. Las palabras y expresiones pueden tener un valor distinto según el registro. Por ejemplo, en un texto periodístico formal, la palabra desatino tiene un sentido culto de «error o desacierto», mientras que en un contexto coloquial podría sonar anticuada. En las preguntas de admisión, a veces se pide elegir la opción que mejor respete el registro del texto.
El sentido contextual: definición y procedimiento
Llamamos sentido contextual al significado que una palabra o expresión adquiere en un texto concreto, como resultado de la interacción entre su significado de base, el contexto oracional y la situación comunicativa. Es el «significado real» que el autor le otorga en ese pasaje.
Diferencia entre sentido denotativo, connotativo y sentido contextual
- Denotativo: significado literal, de diccionario.
- Connotativo: significado asociado, figurado o subjetivo.
- Contextual: es el significado preciso que se debe asignar a una palabra en un pasaje determinado, ya sea denotativo o connotativo.
Por ejemplo, la palabra gato en la oración «El gato maúlla» tiene un sentido contextual denotativo (animal). En cambio, en la expresión «tener gato encerrado» el sentido contextual es connotativo (asunto oculto).
Procedimiento para determinar el sentido contextual
Cuando te enfrentes a una pregunta de sentido contextual, sigue estos pasos:
Lee el fragmento completo donde aparece la palabra o expresión, no solo la oración aislada. A veces la pista está una o dos oraciones antes o después.
Identifica la palabra o expresión subrayada y pregúntate: ¿está usada en sentido literal o figurado?
Busca pistas en el contexto inmediato: palabras clave que indiquen sinonimia, antonimia, causa, consecuencia, ejemplificación, definición, etc. Por ejemplo, si el texto dice «El fenómeno fue abrupto: en cuestión de horas todo cambió», la palabra abrupto se aclara con la frase posterior.
Reconstruye el sentido con tus propias palabras: antes de mirar las alternativas, trata de expresar lo que significa la palabra en ese contexto. Por ejemplo, si lees «los inversores están nerviosos por la incertidumbre», puedes parafrasear nerviosos como «preocupados, inquietos».
Busca la opción que mejor se ajuste a esa paráfrasis. Las alternativas incorrectas suelen ser:
- Sinónimos literales que no funcionan en el contexto.
- Palabras con significado cercano pero con matiz diferente.
- Antónimos o palabras sin relación.
- Definiciones de diccionario que no captan el matiz connotativo.
Ejemplo guiado
Leamos:
«El gobierno decidió congelar los precios de la canasta básica para evitar la inflación.»
¿Qué significa congelar en este contexto? Literalmente, congelar es pasar un líquido a estado sólido por frío. Pero el contexto nos habla de precios e inflación. La palabra congelar aquí tiene un sentido connotativo: mantener fijos, no modificar. Por lo tanto, una paráfrasis adecuada sería «mantener sin variación». Si las opciones fueran: A) enfriar, B) solidificar, C) inmovilizar, D) estabilizar, la mejor sería D, porque implica mantener en un valor constante, no simplemente impedir el movimiento.
Sinonimia contextual y antonimia contextual
Dentro del estudio del sentido contextual, dos operaciones son fundamentales: la sinonimia y la antonimia contextuales.
Sinonimia contextual
Consiste en establecer que una palabra o expresión del texto es equivalente, en ese contexto particular, a otra palabra o paráfrasis. No se trata de sinónimos absolutos (que no existen en estado puro), sino de equivalencia local.
Por ejemplo, en la oración:
«Los contratos otorgaban ingentes ganancias a las empresas involucradas.»
La palabra ingentes significa, en ese contexto, «cuantiosas» o «abundantes». No basta con decir que ingente es «grande»; el contexto exige el matiz de «muy grande en cantidad», por lo que «abundantes» es la opción más exacta.
Antonimia contextual
Es el proceso inverso: identificar una palabra cuyo significado se opone al de la palabra subrayada en ese contexto.
Ejemplo:
«Gracias a la ayuda de aliados, Pizarro logró amainar el poder incaico.»
En este contexto, amainar significa «debilitar» o «reducir». Su antónimo contextual sería fortalecer o incrementar. No se trata de buscar un antónimo general, sino de encontrar la oposición que exige el texto.
Estrategia para resolver sinonimia y antonimia contextual
Lee el fragmento y subraya mentalmente la palabra clave.
Determina su sentido contextual (parafrasea).
Si es sinonimia, busca la alternativa que pueda sustituir la palabra sin alterar el significado del enunciado. Haz la prueba de sustitución: reemplaza y lee la oración. Si suena natural y mantiene el sentido, es la opción correcta.
Si es antonimia, busca la alternativa que represente lo contrario en ese contexto. También puedes usar la prueba: si cambias la palabra por su antónimo, el enunciado debería expresar una idea opuesta a la original.
Cuidado con las opciones engañosas: un sinónimo en otro contexto, un antónimo en sentido general, una palabra relacionada pero no equivalente.
Expresiones connotadas y frases idiomáticas
Una de las formas más frecuentes de evaluar el sentido contextual es mediante expresiones idiomáticas, locuciones, metáforas y otras figuras. Estas expresiones no pueden interpretarse literalmente; es necesario conocer su sentido convencional o inferirlo del contexto.
Modismos y locuciones
Un modismo es una expresión fija cuyo significado no se deduce de la suma de sus partes. Por ejemplo:
- «Andar en las nubes»: estar distraído.
- «Ponerse la piel de gallina»: asustarse o emocionarse intensamente.
- «Caminar por las paredes»: estar muy preocupado o ansioso.
- «Buscarle tres pies al gato»: buscar complicaciones o problemas donde no los hay.
- «Dar luz verde»: aprobar o autorizar.
- «Tener un corazón de oro»: ser bondadoso.
En el examen, estas expresiones aparecen dentro de un texto y se pide su connotación. Por ejemplo:
«Apenas me enteré de la noticia, se me puso la piel de gallina.»
La expresión piel de gallina connota una reacción de miedo, sorpresa o emoción intensa. No se refiere a la piel literal.
Metáforas y sentido figurado
La metáfora consiste en usar una palabra o expresión en un sentido figurado, basado en una relación de semejanza con su sentido literal. Por ejemplo:
«El tiempo es oro.»
Aquí, oro está usado metafóricamente para significar que el tiempo es valioso.
«Esa empresa es un monstruo corporativo.»
Monstruo connota algo enorme, poderoso y quizás amenazante.
En las preguntas de admisión, se espera que interpretes el sentido figurado a partir del contexto. La clave está en las pistas semánticas que acompañan a la metáfora.
Sentido connotativo de palabras comunes
No solo las expresiones hechas son connotativas; muchas palabras corrientes adquieren sentidos especiales en determinados contextos. Por ejemplo, la palabra costo en un texto de economía significa el precio o gasto, pero en un texto ambiental significa «consecuencias negativas» o «pérdidas». La palabra decente en un contexto laboral no alude a la moral sexual, sino a condiciones mínimas de dignidad (seguridad, contrato, beneficios).
En el examen, este tipo de preguntas exige que te desprendas del significado habitual y prestes atención al uso restringido que el texto le da.
La inferencia del sentido a partir del texto
A veces, la pregunta no se limita a pedir el sinónimo o antónimo de una palabra; pide inferir el sentido de una expresión, completar una relación o deducir información implícita. La inferencia es el proceso de obtener conclusiones a partir de pistas textuales y del conocimiento previo.
Tipos de inferencia en las preguntas de sentido
Inferir el significado de una expresión desconocida. Si el texto dice: «El fármaco resultó ser un panacea; curaba todos los males», el contexto (curaba todos los males) permite inferir que panacea significa remedio universal.
Inferir una relación de oposición o de causa-consecuencia. Por ejemplo, si el texto afirma que los trabajadores están más conectados por la tecnología y que esto les impide disfrutar su tiempo libre, se puede inferir que la tecnología actúa como una forma de sujeción.
Completar una analogía implícita. En la pregunta de admisión sobre métodos anticonceptivos, se pedía completar: «métodos como el implante, el DIU y la esterilización requieren necesariamente de ..............., otros, como las inyecciones o pastillas, dependen de una ...............». Aquí el texto contrastaba métodos que exigen intervención médica con métodos que dependen de la administración disciplinada (constancia).
Estrategia para inferir
- Identifica la información explícita que rodea a la palabra o relación que debes inferir.
- Establece la relación lógica (causa, consecuencia, contraste, generalización, ejemplificación).
- Usa tu conocimiento del mundo de manera pertinente, sin sobreinterpretar.
- Formula la inferencia y verifica que sea coherente con todo el texto.
Estrategia general de resolución de preguntas de sentido contextual
A continuación, sistematizamos los pasos que debes seguir ante cualquier pregunta de este tipo, sea de sinonimia, antonimia, connotación o inferencia.
Paso 1: Lee el fragmento completo. El error más común es leer solo la oración donde está la palabra. La pista que necesitas puede estar antes o después. Lee al menos el párrafo completo.
Paso 2: Identifica la palabra o expresión subrayada. Pregúntate: ¿es una palabra común con múltiples acepciones, una expresión idiomática, una metáfora, un tecnicismo?
Paso 3: Determina el sentido en el contexto. Parafrasea mentalmente: «En este texto, X quiere decir...». No avances sin tener una idea aproximada.
Paso 4: Busca la alternativa correcta. Para sinonimia, la opción debe poder reemplazar a la palabra sin cambiar el sentido. Para antonimia, debe expresar lo contrario. Para connotación, debe reflejar la idea que el autor sugiere. Para inferencia, debe ser una conclusión lógica apoyada en el texto.
Paso 5: Descartar alternativas incorrectas. Pregúntate por qué cada opción falla. Eso te dará seguridad. Las trampas típicas son:
- Sinónimos generales que no respetan el matiz contextual: por ejemplo, si la palabra es ingente, una opción como grande puede ser correcta en general, pero abundante es más exacta.
- Antónimos de otra acepción: si la palabra vulnerable se refiere a la susceptibilidad al ozono, el antónimo inexpugnable no funciona; el correcto es resistente.
- Interpretaciones literales de expresiones figuradas: si se pregunta por la connotación de andar en las nubes, una opción que hable de volar físicamente es incorrecta.
- Opciones que no se relacionan con el texto o que son verdaderas en general pero no en ese contexto.
- Términos que suenan parecidos pero tienen significado distinto.
Paso 6: Verifica tu elección. Relee la oración reemplazando la palabra por la opción elegida (en sinonimia) o por su contrario (en antonimia). Si el sentido se mantiene o se invierte coherentemente, es correcta.
Cuidado
Errores frecuentes
A continuación, se presentan los errores más comunes que los estudiantes cometen al enfrentar preguntas de sentido contextual:
Aplicar el diccionario mental en lugar del contexto. Se escoge la primera acepción de la palabra, sin considerar que el texto la usa en un sentido diferente. Ejemplo: si preguntan por costo en un texto ambiental, muchos eligen «precio» en lugar de «consecuencias negativas».
Confundir denotación con connotación. Se interpreta literalmente una metáfora o un modismo. Por ejemplo, en «MANTIENE EL PULSO», elegir una opción que hable de pulso cardiaco sería un error; el sentido es figurado.
No leer el contexto completo. La pista clave a menudo está en la oración anterior o posterior. Si solo se mira la oración aislada, se pierde información.
Elegir sinónimos demasiado generales. En sinonimia contextual, se busca la equivalencia exacta en el contexto. Ingente no es simplemente «grande», sino «abundante» o «cuantioso». La opción más precisa es la correcta.
No considerar la intención comunicativa. En preguntas sobre la intención de una frase, se elige una opción que describe el contenido literal, pero no la función que cumple (por ejemplo, evidenciar el daño en lugar de exacerbar indignación). Hay que preguntarse qué logra el autor con esa expresión.
Caer en opciones que suenan lógicas pero no se apoyan en el texto. La inferencia debe surgir del texto, no de suposiciones externas. Si una opción es plausible pero el texto no la sugiere, debe descartarse.
Sustituir por una palabra que cambia el matiz valorativo. Si el texto usa una palabra neutra, elegir un sinónimo con carga negativa o positiva puede ser incorrecto.
En antónimos, elegir el antónimo de otra acepción. Si la palabra está usada en sentido figurado, el antónimo debe ser figurado también.
Confiar en el azar. Muchos estudiantes leen rápido y eligen la opción que «suena bien». En estas preguntas, la precisión es clave.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
A continuación, resolveremos cuatro ejemplos nuevos, de dificultad creciente, aplicando el procedimiento explicado.
Ejemplo 1 (dificultad básica): sinonimia contextual
Texto:
«La exposición a la radiación ultravioleta sin protección es nociva para la piel, pues acelera el envejecimiento y aumenta el riesgo de cáncer.»
Pregunta: En el texto, la palabra nociva puede sustituirse por
A) peligrosa B) dañina C) mortal D) crítica E) insoluble
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2 (dificultad media): connotación de una expresión
Texto:
«Ante la crisis política, el presidente trató de llevar agua para su molino: destacó solo los logros de su gestión y ocultó los escándalos de corrupción.»
Pregunta: En el texto, la expresión llevar agua para su molino connota
A) un discurso técnico y especializado B) una estrategia para favorecer intereses propios C) una actitud de solidaridad con los agricultores D) un intento de reconciliación nacional E) una demostración de transparencia
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3 (dificultad alta): antonimia contextual
Texto:
«El discurso del ministro fue prolijo: incluyó detalles innecesarios y repitió varias veces las mismas ideas, lo que agotó a la audiencia.»
Pregunta: En el texto, el antónimo contextual de prolijo es
A) extenso B) breve C) claro D) conciso E) aburrido
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4 (dificultad alta): inferencia y completamiento
Texto:
«Para convertirse en un buen lector crítico no basta con leer muchas obras; es imprescindible rumiar lo leído: volver sobre los pasajes, cuestionar las ideas y dialogar con el texto. Quien lee de manera superficial, por el contrario, devora libros sin sacarles provecho.»
Pregunta: A partir del texto, es válido inferir que rumiar y devorar se usan, respectivamente, en el sentido de
A) memorizar - olvidar B) comprender a fondo - consumir aceleradamente C) analizar - destruir D) repetir - digerir E) estudiar - sobrevalorar
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
Ahora que has aprendido a determinar el sentido de las palabras y expresiones en su contexto oracional y situacional, estás preparado para dar el siguiente paso: estudiar de manera sistemática la sinonimia. En el próximo tema profundizarás en las relaciones de equivalencia semántica, sus clases (sinonimia total, parcial, contextual) y cómo se aplican en las preguntas de razonamiento verbal. Si ya sabes que el contexto es la clave para fijar el significado exacto, comprenderás fácilmente por qué la sinonimia no es una simple lista de palabras parecidas, sino una herramienta de precisión lectora.
¿Lo dominas?
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El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
En el examen de admisión de la UNMSM, una parte considerable de la prueba de Habilidad Verbal evalúa la comprensión de lectura, y dentro de ella, un tipo de pregunta aparece con mucha frecuencia: aquella que nos pide determinar el significado de una palabra o de una expresión no a partir del diccionario, sino a partir del uso concreto que tiene dentro de un texto. Este tema, llamado el sentido en el contexto oracional y en la situación comunicativa, es la base que te permitirá responder con acierto preguntas de sinonimia contextual, antonimia contextual, connotación e, incluso, de inferencia.
En el tema anterior estudiaste la definición: qué es, cómo se estructura y para qué sirve. Allí viste que una palabra puede tener un significado relativamente estable y objetivo, registrado en los diccionarios. Sin embargo, cuando leemos un texto real, las palabras no siempre se usan con ese significado «de diccionario»; con frecuencia adquieren matices, se cargan de sentidos figurados o dependen de quién habla, a quién y en qué situación. Por eso, después de dominar la definición, el siguiente paso lógico es aprender a reconocer el sentido que una palabra o expresión tiene en su contexto oracional y en la situación comunicativa concreta.
Dominar este tema no es un fin en sí mismo: es una herramienta. Las preguntas de admisión no te piden que memorices definiciones, sino que demuestres que puedes razonar con el lenguaje, es decir, que puedes deducir qué quiso decir el autor en un fragmento particular. Si entiendes cómo el contexto moldea el significado, podrás resolver no solo las preguntas de sentido contextual, sino también muchas otras de comprensión lectora, porque todas ellas, en el fondo, exigen leer con atención y no quedarse en la superficie de las palabras.
En resumen, este tema responde a la pregunta: «¿cómo sé lo que una palabra significa aquí, en este texto, y no en abstracto?». Al finalizar, habrás aprendido a identificar el significado denotativo y connotativo, a usar las pistas del contexto oracional y situacional, y a aplicar un procedimiento claro para resolver las preguntas que la UNMSM plantea sobre este tópico.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
Antes de entrar de lleno, conviene recordar algunas nociones básicas que ya manejas de los temas anteriores, especialmente del tema de la definición.
Palabra y enunciado. Una palabra es una unidad lingüística con significado; un enunciado es una secuencia de palabras que expresa una idea completa en una situación comunicativa. Una oración es un tipo de enunciado que tiene una estructura gramatical completa (sujeto y predicado). En los textos, las palabras no aparecen aisladas, sino dentro de oraciones y párrafos.
Significado denotativo y connotativo (noción básica). En el tema de la definición viste que el significado denotativo es el significado objetivo, referencial, que aparece en los diccionarios. Por ejemplo, mesa denota un mueble con una superficie plana sostenida por patas. Sobre esa base, el uso cotidiano y la cultura añaden significados asociados, llamados connotativos: mesa redonda puede connotar diálogo, negociación o igualdad entre las partes. En este tema profundizaremos en esa distinción y en cómo se manifiesta en el contexto.
Contexto. Es el conjunto de elementos lingüísticos y situacionales que rodean a una palabra o enunciado y que permiten interpretar su sentido. Distinguiremos dos tipos: el contexto oracional (las palabras y oraciones que rodean a una expresión dentro del texto) y el contexto situacional o comunicativo (las circunstancias extratextuales: quién habla, a quién, con qué intención, en qué momento, etc.).
Sinonimia y antonimia (noción preliminar). Dos palabras son sinónimas si tienen significados semejantes; son antónimas si tienen significados opuestos. Pero en el contexto, la sinonimia y la antonimia se vuelven más precisas: lo que nos interesa es la equivalencia o el contraste que se da en ese texto específico.
Con estos elementos claros, ya podemos avanzar.
El significado de las palabras: denotación y connotación
Toda palabra o expresión puede usarse de dos maneras básicas: en sentido denotativo o en sentido connotativo.
Sentido denotativo
El sentido denotativo es el significado literal, objetivo, referencial, que encontramos en el diccionario. Cuando digo «el perro es un animal doméstico de cuatro patas», la palabra perro está usada de manera denotativa: me refiero al animal, sin intención de expresar emociones ni valoraciones.
En los textos académicos, informativos y científicos, predomina el sentido denotativo, porque la finalidad es transmitir información de manera clara y precisa. Por ejemplo:
El agua hierve a 100 grados Celsius al nivel del mar.
Aquí, agua, hierve, grados, etc., están usados en su sentido literal.
Sentido connotativo
El sentido connotativo es el significado agregado, subjetivo, emocional o cultural que una palabra o expresión adquiere en un contexto determinado. No se trata de lo que la palabra «es» objetivamente, sino de lo que sugiere, evoca o implica en una comunidad de hablantes.
Por ejemplo, la palabra verde denota un color; pero según el contexto y la cultura, puede connotar:
- Esperanza: «El equipo tiene un futuro verde» (esperanza, crecimiento).
- Inmadurez: «Está muy verde para asumir ese cargo» (inexperto).
- Permiso o aprobación: «Le dieron luz verde al proyecto» (autorización).
- Ecología: «Productos verdes» (amigables con el ambiente).
Observa que ninguna de esas connotaciones aparece como primera acepción en un diccionario; se activan por el contexto cultural y situacional.
En la prueba de admisión, las preguntas de connotación suelen presentar una palabra o expresión subrayada y pedir que identifiques qué sugiere en el texto. Es fundamental no quedarse con el significado denotativo; hay que preguntarse: «¿qué quiso decir el autor con esta expresión en este contexto?».
¿Cómo distinguir si una palabra está en sentido denotativo o connotativo?
Una pista clave es observar si la palabra o expresión, tomada literalmente, resulta extraña o improbable en el contexto. Si digo «Juan anda en las nubes», el significado literal no tiene sentido físico; inmediatamente se activa el sentido figurado: Juan está distraído. En cambio, si digo «Juan camina por la calle», no hay ninguna señal que obligue a buscar un significado distinto.
Otra pista es la presencia de ciertas figuras retóricas (metáfora, ironía, hipérbole) o de frases hechas y modismos. Si una expresión es una locución idiomática («buscarle tres pies al gato», «ponerse la piel de gallina»), casi con seguridad el sentido es connotativo.
El contexto oracional: la oración como delimitadora del significado
Las palabras suelen tener varias acepciones. Por ejemplo, la palabra gato puede referirse al animal, a una herramienta mecánica para levantar pesos o a una bolsa antigua para guardar dinero. ¿Cómo sabemos cuál es el significado correcto en una oración? La respuesta es simple: el contexto oracional.
La polisemia y el papel de la oración
La polisemia es la propiedad de una palabra de tener varios significados. La oración actúa como un filtro: de todas las acepciones posibles, selecciona una.
Consideremos estos ejemplos:
- «El gato maulló toda la noche.» → animal.
- «Necesito un gato para cambiar la llanta del automóvil.» → herramienta.
- «Guardó las monedas en un gato de cuero.» → bolsa (sentido histórico o regional).
No hay ninguna ambigüedad en cada caso porque el resto de la oración brinda información suficiente para decidir. La palabra gato no cambia de significado por azar; el contexto impone una lectura.
Pistas dentro de la oración
Para determinar el sentido de una palabra dentro de una oración, debes prestar atención a:
Las palabras que la acompañan (sustantivos, adjetivos, verbos): si digo «romper la marca», el sustantivo marca indica que romper ya no significa quebrar un objeto, sino superar un récord. Si digo «romper el vaso», el sentido es literal.
Las relaciones sintácticas (sujeto, complementos): en «La multitud invadió la avenida», invadió no tiene el sentido militar de ocupar un territorio, sino el de llenar masivamente un espacio, porque el sujeto multitud y el complemento avenida lo sugieren.
Los modificadores y conectores: palabras como casi, solo, sin, pero, etc., pueden matizar el sentido. Por ejemplo, «es casi generoso» sugiere que no llega a serlo del todo.
En las preguntas de admisión, es muy común que se pida sustituir una palabra por un sinónimo contextual, es decir, por otra palabra que, en esa oración, mantenga el sentido. Para ello, el contexto oracional es decisivo.
Ejemplo de análisis paso a paso
Imagina que lees:
«El juez declaró que el contrato era leonino y, por tanto, inaceptable.»
La palabra leonino puede parecer extraña. El contexto nos dice que el contrato es inaceptable; por lo tanto, leonino debe tener un sentido negativo. Si además sabemos que león a veces connota ferocidad o ventaja abusiva, podemos inferir que un contrato leonino es aquel que favorece desproporcionadamente a una parte en perjuicio de la otra. El contexto oracional (especialmente la palabra inaceptable) nos da la pista.
La situación comunicativa: más allá de la oración
El contexto oracional es necesario, pero no siempre suficiente. Muchas veces el sentido de una expresión depende de la situación comunicativa, es decir, de quién habla, a quién se dirige, con qué propósito, en qué circunstancias y bajo qué supuestos compartidos.
Componentes de la situación comunicativa
Recordemos los factores de la comunicación: emisor, receptor, mensaje, código, canal y referente. En el examen, los más relevantes para el sentido son:
- La intención del emisor: ¿quiere informar, convencer, ironizar, criticar, elogiar?
- La relación entre emisor y receptor: formal o informal, asimétrica o simétrica.
- El contexto social y cultural: normas, valores y significados compartidos por una comunidad.
- El canal y el género textual: no es lo mismo un artículo científico que una columna de opinión o una conversación coloquial.
Ejemplo de cómo la situación cambia el sentido
La oración «¡Qué bonito!» puede ser una expresión genuina de admiración si alguien acaba de ver un paisaje hermoso, o puede ser irónica y significar exactamente lo contrario si se dice ante un desastre. El contexto situacional y la entonación (que en el texto escrito se infiere por las pistas) determinan el sentido.
En los textos escritos que aparecen en el examen, la situación comunicativa se reconstruye a partir de las marcas del texto: el tono, las valoraciones, los adjetivos, los ejemplos, etc. Por ejemplo, si un autor describe una decisión gubernamental como «ocurrencia», está emitiendo una valoración negativa; la palabra ocurrencia adquiere un sentido irónico o despectivo.
El registro formal e informal
El registro es una manifestación de la situación comunicativa. Las palabras y expresiones pueden tener un valor distinto según el registro. Por ejemplo, en un texto periodístico formal, la palabra desatino tiene un sentido culto de «error o desacierto», mientras que en un contexto coloquial podría sonar anticuada. En las preguntas de admisión, a veces se pide elegir la opción que mejor respete el registro del texto.
El sentido contextual: definición y procedimiento
Llamamos sentido contextual al significado que una palabra o expresión adquiere en un texto concreto, como resultado de la interacción entre su significado de base, el contexto oracional y la situación comunicativa. Es el «significado real» que el autor le otorga en ese pasaje.
Diferencia entre sentido denotativo, connotativo y sentido contextual
- Denotativo: significado literal, de diccionario.
- Connotativo: significado asociado, figurado o subjetivo.
- Contextual: es el significado preciso que se debe asignar a una palabra en un pasaje determinado, ya sea denotativo o connotativo.
Por ejemplo, la palabra gato en la oración «El gato maúlla» tiene un sentido contextual denotativo (animal). En cambio, en la expresión «tener gato encerrado» el sentido contextual es connotativo (asunto oculto).
Procedimiento para determinar el sentido contextual
Cuando te enfrentes a una pregunta de sentido contextual, sigue estos pasos:
Lee el fragmento completo donde aparece la palabra o expresión, no solo la oración aislada. A veces la pista está una o dos oraciones antes o después.
Identifica la palabra o expresión subrayada y pregúntate: ¿está usada en sentido literal o figurado?
Busca pistas en el contexto inmediato: palabras clave que indiquen sinonimia, antonimia, causa, consecuencia, ejemplificación, definición, etc. Por ejemplo, si el texto dice «El fenómeno fue abrupto: en cuestión de horas todo cambió», la palabra abrupto se aclara con la frase posterior.
Reconstruye el sentido con tus propias palabras: antes de mirar las alternativas, trata de expresar lo que significa la palabra en ese contexto. Por ejemplo, si lees «los inversores están nerviosos por la incertidumbre», puedes parafrasear nerviosos como «preocupados, inquietos».
Busca la opción que mejor se ajuste a esa paráfrasis. Las alternativas incorrectas suelen ser:
- Sinónimos literales que no funcionan en el contexto.
- Palabras con significado cercano pero con matiz diferente.
- Antónimos o palabras sin relación.
- Definiciones de diccionario que no captan el matiz connotativo.
Ejemplo guiado
Leamos:
«El gobierno decidió congelar los precios de la canasta básica para evitar la inflación.»
¿Qué significa congelar en este contexto? Literalmente, congelar es pasar un líquido a estado sólido por frío. Pero el contexto nos habla de precios e inflación. La palabra congelar aquí tiene un sentido connotativo: mantener fijos, no modificar. Por lo tanto, una paráfrasis adecuada sería «mantener sin variación». Si las opciones fueran: A) enfriar, B) solidificar, C) inmovilizar, D) estabilizar, la mejor sería D, porque implica mantener en un valor constante, no simplemente impedir el movimiento.
Sinonimia contextual y antonimia contextual
Dentro del estudio del sentido contextual, dos operaciones son fundamentales: la sinonimia y la antonimia contextuales.
Sinonimia contextual
Consiste en establecer que una palabra o expresión del texto es equivalente, en ese contexto particular, a otra palabra o paráfrasis. No se trata de sinónimos absolutos (que no existen en estado puro), sino de equivalencia local.
Por ejemplo, en la oración:
«Los contratos otorgaban ingentes ganancias a las empresas involucradas.»
La palabra ingentes significa, en ese contexto, «cuantiosas» o «abundantes». No basta con decir que ingente es «grande»; el contexto exige el matiz de «muy grande en cantidad», por lo que «abundantes» es la opción más exacta.
Antonimia contextual
Es el proceso inverso: identificar una palabra cuyo significado se opone al de la palabra subrayada en ese contexto.
Ejemplo:
«Gracias a la ayuda de aliados, Pizarro logró amainar el poder incaico.»
En este contexto, amainar significa «debilitar» o «reducir». Su antónimo contextual sería fortalecer o incrementar. No se trata de buscar un antónimo general, sino de encontrar la oposición que exige el texto.
Estrategia para resolver sinonimia y antonimia contextual
Lee el fragmento y subraya mentalmente la palabra clave.
Determina su sentido contextual (parafrasea).
Si es sinonimia, busca la alternativa que pueda sustituir la palabra sin alterar el significado del enunciado. Haz la prueba de sustitución: reemplaza y lee la oración. Si suena natural y mantiene el sentido, es la opción correcta.
Si es antonimia, busca la alternativa que represente lo contrario en ese contexto. También puedes usar la prueba: si cambias la palabra por su antónimo, el enunciado debería expresar una idea opuesta a la original.
Cuidado con las opciones engañosas: un sinónimo en otro contexto, un antónimo en sentido general, una palabra relacionada pero no equivalente.
Expresiones connotadas y frases idiomáticas
Una de las formas más frecuentes de evaluar el sentido contextual es mediante expresiones idiomáticas, locuciones, metáforas y otras figuras. Estas expresiones no pueden interpretarse literalmente; es necesario conocer su sentido convencional o inferirlo del contexto.
Modismos y locuciones
Un modismo es una expresión fija cuyo significado no se deduce de la suma de sus partes. Por ejemplo:
- «Andar en las nubes»: estar distraído.
- «Ponerse la piel de gallina»: asustarse o emocionarse intensamente.
- «Caminar por las paredes»: estar muy preocupado o ansioso.
- «Buscarle tres pies al gato»: buscar complicaciones o problemas donde no los hay.
- «Dar luz verde»: aprobar o autorizar.
- «Tener un corazón de oro»: ser bondadoso.
En el examen, estas expresiones aparecen dentro de un texto y se pide su connotación. Por ejemplo:
«Apenas me enteré de la noticia, se me puso la piel de gallina.»
La expresión piel de gallina connota una reacción de miedo, sorpresa o emoción intensa. No se refiere a la piel literal.
Metáforas y sentido figurado
La metáfora consiste en usar una palabra o expresión en un sentido figurado, basado en una relación de semejanza con su sentido literal. Por ejemplo:
«El tiempo es oro.»
Aquí, oro está usado metafóricamente para significar que el tiempo es valioso.
«Esa empresa es un monstruo corporativo.»
Monstruo connota algo enorme, poderoso y quizás amenazante.
En las preguntas de admisión, se espera que interpretes el sentido figurado a partir del contexto. La clave está en las pistas semánticas que acompañan a la metáfora.
Sentido connotativo de palabras comunes
No solo las expresiones hechas son connotativas; muchas palabras corrientes adquieren sentidos especiales en determinados contextos. Por ejemplo, la palabra costo en un texto de economía significa el precio o gasto, pero en un texto ambiental significa «consecuencias negativas» o «pérdidas». La palabra decente en un contexto laboral no alude a la moral sexual, sino a condiciones mínimas de dignidad (seguridad, contrato, beneficios).
En el examen, este tipo de preguntas exige que te desprendas del significado habitual y prestes atención al uso restringido que el texto le da.
La inferencia del sentido a partir del texto
A veces, la pregunta no se limita a pedir el sinónimo o antónimo de una palabra; pide inferir el sentido de una expresión, completar una relación o deducir información implícita. La inferencia es el proceso de obtener conclusiones a partir de pistas textuales y del conocimiento previo.
Tipos de inferencia en las preguntas de sentido
Inferir el significado de una expresión desconocida. Si el texto dice: «El fármaco resultó ser un panacea; curaba todos los males», el contexto (curaba todos los males) permite inferir que panacea significa remedio universal.
Inferir una relación de oposición o de causa-consecuencia. Por ejemplo, si el texto afirma que los trabajadores están más conectados por la tecnología y que esto les impide disfrutar su tiempo libre, se puede inferir que la tecnología actúa como una forma de sujeción.
Completar una analogía implícita. En la pregunta de admisión sobre métodos anticonceptivos, se pedía completar: «métodos como el implante, el DIU y la esterilización requieren necesariamente de ..............., otros, como las inyecciones o pastillas, dependen de una ...............». Aquí el texto contrastaba métodos que exigen intervención médica con métodos que dependen de la administración disciplinada (constancia).
Estrategia para inferir
- Identifica la información explícita que rodea a la palabra o relación que debes inferir.
- Establece la relación lógica (causa, consecuencia, contraste, generalización, ejemplificación).
- Usa tu conocimiento del mundo de manera pertinente, sin sobreinterpretar.
- Formula la inferencia y verifica que sea coherente con todo el texto.
Estrategia general de resolución de preguntas de sentido contextual
A continuación, sistematizamos los pasos que debes seguir ante cualquier pregunta de este tipo, sea de sinonimia, antonimia, connotación o inferencia.
Paso 1: Lee el fragmento completo. El error más común es leer solo la oración donde está la palabra. La pista que necesitas puede estar antes o después. Lee al menos el párrafo completo.
Paso 2: Identifica la palabra o expresión subrayada. Pregúntate: ¿es una palabra común con múltiples acepciones, una expresión idiomática, una metáfora, un tecnicismo?
Paso 3: Determina el sentido en el contexto. Parafrasea mentalmente: «En este texto, X quiere decir...». No avances sin tener una idea aproximada.
Paso 4: Busca la alternativa correcta. Para sinonimia, la opción debe poder reemplazar a la palabra sin cambiar el sentido. Para antonimia, debe expresar lo contrario. Para connotación, debe reflejar la idea que el autor sugiere. Para inferencia, debe ser una conclusión lógica apoyada en el texto.
Paso 5: Descartar alternativas incorrectas. Pregúntate por qué cada opción falla. Eso te dará seguridad. Las trampas típicas son:
- Sinónimos generales que no respetan el matiz contextual: por ejemplo, si la palabra es ingente, una opción como grande puede ser correcta en general, pero abundante es más exacta.
- Antónimos de otra acepción: si la palabra vulnerable se refiere a la susceptibilidad al ozono, el antónimo inexpugnable no funciona; el correcto es resistente.
- Interpretaciones literales de expresiones figuradas: si se pregunta por la connotación de andar en las nubes, una opción que hable de volar físicamente es incorrecta.
- Opciones que no se relacionan con el texto o que son verdaderas en general pero no en ese contexto.
- Términos que suenan parecidos pero tienen significado distinto.
Paso 6: Verifica tu elección. Relee la oración reemplazando la palabra por la opción elegida (en sinonimia) o por su contrario (en antonimia). Si el sentido se mantiene o se invierte coherentemente, es correcta.
Cuidado
Errores frecuentes
A continuación, se presentan los errores más comunes que los estudiantes cometen al enfrentar preguntas de sentido contextual:
Aplicar el diccionario mental en lugar del contexto. Se escoge la primera acepción de la palabra, sin considerar que el texto la usa en un sentido diferente. Ejemplo: si preguntan por costo en un texto ambiental, muchos eligen «precio» en lugar de «consecuencias negativas».
Confundir denotación con connotación. Se interpreta literalmente una metáfora o un modismo. Por ejemplo, en «MANTIENE EL PULSO», elegir una opción que hable de pulso cardiaco sería un error; el sentido es figurado.
No leer el contexto completo. La pista clave a menudo está en la oración anterior o posterior. Si solo se mira la oración aislada, se pierde información.
Elegir sinónimos demasiado generales. En sinonimia contextual, se busca la equivalencia exacta en el contexto. Ingente no es simplemente «grande», sino «abundante» o «cuantioso». La opción más precisa es la correcta.
No considerar la intención comunicativa. En preguntas sobre la intención de una frase, se elige una opción que describe el contenido literal, pero no la función que cumple (por ejemplo, evidenciar el daño en lugar de exacerbar indignación). Hay que preguntarse qué logra el autor con esa expresión.
Caer en opciones que suenan lógicas pero no se apoyan en el texto. La inferencia debe surgir del texto, no de suposiciones externas. Si una opción es plausible pero el texto no la sugiere, debe descartarse.
Sustituir por una palabra que cambia el matiz valorativo. Si el texto usa una palabra neutra, elegir un sinónimo con carga negativa o positiva puede ser incorrecto.
En antónimos, elegir el antónimo de otra acepción. Si la palabra está usada en sentido figurado, el antónimo debe ser figurado también.
Confiar en el azar. Muchos estudiantes leen rápido y eligen la opción que «suena bien». En estas preguntas, la precisión es clave.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
A continuación, resolveremos cuatro ejemplos nuevos, de dificultad creciente, aplicando el procedimiento explicado.
Ejemplo 1 (dificultad básica): sinonimia contextual
Texto:
«La exposición a la radiación ultravioleta sin protección es nociva para la piel, pues acelera el envejecimiento y aumenta el riesgo de cáncer.»
Pregunta: En el texto, la palabra nociva puede sustituirse por
A) peligrosa B) dañina C) mortal D) crítica E) insoluble
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2 (dificultad media): connotación de una expresión
Texto:
«Ante la crisis política, el presidente trató de llevar agua para su molino: destacó solo los logros de su gestión y ocultó los escándalos de corrupción.»
Pregunta: En el texto, la expresión llevar agua para su molino connota
A) un discurso técnico y especializado B) una estrategia para favorecer intereses propios C) una actitud de solidaridad con los agricultores D) un intento de reconciliación nacional E) una demostración de transparencia
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3 (dificultad alta): antonimia contextual
Texto:
«El discurso del ministro fue prolijo: incluyó detalles innecesarios y repitió varias veces las mismas ideas, lo que agotó a la audiencia.»
Pregunta: En el texto, el antónimo contextual de prolijo es
A) extenso B) breve C) claro D) conciso E) aburrido
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4 (dificultad alta): inferencia y completamiento
Texto:
«Para convertirse en un buen lector crítico no basta con leer muchas obras; es imprescindible rumiar lo leído: volver sobre los pasajes, cuestionar las ideas y dialogar con el texto. Quien lee de manera superficial, por el contrario, devora libros sin sacarles provecho.»
Pregunta: A partir del texto, es válido inferir que rumiar y devorar se usan, respectivamente, en el sentido de
A) memorizar - olvidar B) comprender a fondo - consumir aceleradamente C) analizar - destruir D) repetir - digerir E) estudiar - sobrevalorar
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
Ahora que has aprendido a determinar el sentido de las palabras y expresiones en su contexto oracional y situacional, estás preparado para dar el siguiente paso: estudiar de manera sistemática la sinonimia. En el próximo tema profundizarás en las relaciones de equivalencia semántica, sus clases (sinonimia total, parcial, contextual) y cómo se aplican en las preguntas de razonamiento verbal. Si ya sabes que el contexto es la clave para fijar el significado exacto, comprenderás fácilmente por qué la sinonimia no es una simple lista de palabras parecidas, sino una herramienta de precisión lectora.
¿Lo dominas?
Pon a prueba lo que aprendiste
20 preguntas de práctica tipo admisión y 207 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.
Evaluación del tema
20 preguntas para medir aprendizaje real
Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.
Aprender desde las preguntas
