Tema 3 de 36Filosofía

Periodo antropológico

Descubre cómo la filosofía se centra en el ser humano, la virtud, la política y el método socrático, y aprende a distinguir las ideas de Sócrates y los sofistas para el examen.

✍️ 20 preguntas de práctica⭐ 5 preguntas reales de San Marcos🎯 Practicar este tema

Ruta de estudio

Estudia a tu ritmo

El contenido cambia según tu experiencia, pero tu progreso queda separado y nunca se pierde.

Descargar PDF ANUAL
Inicia sesión para guardar tu avance y diagnóstico.
Iniciar sesión
18 min de lectura9 apartados6 temas que vinieron en admisión

El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

En el tema anterior vimos el periodo cosmológico: los primeros filósofos griegos se preguntaron por el principio (arjé) de la naturaleza y buscaron explicar el cosmos a partir de la razón. Ahora, con el periodo antropológico, la filosofía da un giro radical: deja de mirar al universo y se concentra en el ser humano, su vida en la polis, su educación y su virtud.

Este tema es clave porque marca el nacimiento de la ética y la política como campos centrales de la filosofía. Además, en los exámenes de admisión de la UNMSM, el periodo antropológico es uno de los más preguntados de filosofía antigua: se evalúa especialmente el método socrático, el juicio y la condena de Sócrates, y las diferencias entre Sócrates y los sofistas.

Dominar este tema te permitirá comprender cómo la filosofía pasó de explicar el mundo natural a preguntarse por el sentido de la vida humana, y te preparará para entender a Platón, el gran discípulo de Sócrates que desarrollará el siguiente periodo ontológico.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Solo dos ideas del tema anterior son necesarias aquí. En el periodo cosmológico, los filósofos buscaron un principio único (agua, aire, apeiron, fuego, átomos) que explicara la naturaleza. Heráclito insistió en que todo cambia, mientras que Parménides defendió que el ser es inmutable y que el cambio es apariencia.

En el siglo V a.C., la ciudad de Atenas se convirtió en el centro cultural de Grecia. Allí funcionaba una democracia en la que los ciudadanos participaban en la Asamblea y en los tribunales. Para tener éxito político, un ciudadano necesitaba saber hablar en público, argumentar y convencer. Ese ambiente explica el surgimiento de los sofistas, que se ofrecían a enseñar esas habilidades, y de Sócrates, que reaccionará contra ellos con una propuesta filosófica distinta.

1

El giro antropológico

El periodo antropológico consiste en el abandono de las investigaciones sobre la naturaleza y el inicio de la reflexión sobre temas humanos o relacionados con la polis: la virtud, la educación, la política, el lenguaje y el conocimiento. Este cambio de orientación se conoce como giro antropológico.

Antes, los filósofos preguntaban: “¿Cuál es el principio de la naturaleza?”. Ahora la pregunta central será: “¿Qué es la virtud del hombre y cómo se adquiere?”. La filosofía ya no se ocupa del cosmos, sino del ser humano que vive en sociedad.

Contexto histórico: Atenas en el siglo V a.C.

  • Siglo de oro de Pericles: tras las guerras médicas, Atenas vivió su máximo esplendor político, económico y cultural. Se construyó el Partenón, florecieron las artes y se consolidó la democracia.
  • Guerra del Peloponeso: enfrentó a Atenas y Esparta entre 431 y 404 a.C. La derrota ateniense generó crisis interna y cuestionó los valores democráticos.
  • Conflicto entre democracia y aristocracia: en la democracia ateniense, todos los ciudadanos varones libres podían participar en el gobierno. Los aristócratas, en cambio, creían que gobernar exigía pertenecer a ciertas familias o tener educación especial.
  • Dictadura de los treinta tiranos: tras la derrota ante Esparta, un grupo oligárquico tomó el poder e instauró un gobierno represivo. Sócrates fue contemporáneo de estos hechos, y algunos de sus discípulos estuvieron vinculados a ese gobierno, lo que luego influiría en su condena.
  • Inicio de la filosofía en Atenas: la filosofía había nacido en las costas de Asia Menor (Mileto) y en la Magna Grecia (sur de Italia). En el siglo V a.C., Atenas se convirtió en el nuevo hogar de la filosofía.

Este contexto explica por qué el interés filosófico se desplazó de la naturaleza al hombre: la democracia ateniense exigía ciudadanos capaces de discutir, decidir y gobernar. Surgió entonces la pregunta por la virtud, la justicia y la buena educación.

2

Los sofistas: maestros de la virtud política

Los sofistas fueron los iniciadores del giro antropológico. Eran intelectuales, en su mayoría extranjeros (metecos) que llegaron a Atenas atraídos por su prosperidad. Se dedicaron a la educación de los jóvenes atenienses, especialmente de aquellos que aspiraban a participar en la vida política y judicial. Cobraban por sus enseñanzas, algo que los diferenciaba de los filósofos anteriores, que no hacían de la sabiduría un oficio.

¿Qué enseñaban los sofistas?

En el sistema democrático ateniense, un ciudadano libre necesitaba dominar el discurso para convencer a la Asamblea o al jurado. Los sofistas enseñaban saberes prácticos:

  • Retórica: arte de hablar con elegancia y persuasión.
  • Oratoria: técnica del discurso público.
  • Gramática: dominio correcto del lenguaje.
  • Erística: arte de la disputa verbal, ganar una discusión sin importar necesariamente la verdad.

Para los sofistas, la virtud (areté) no era un conocimiento teórico sobre el cosmos, sino una habilidad práctica: el arte de debatir, argumentar y persuadir. Por eso afirmaban que la virtud es enseñable. Cualquier ciudadano podía aprender a gobernar, siempre que recibiera la formación adecuada. Esta idea era coherente con la democracia, pues sugería que ningún hombre nace sabiendo gobernar, sino que puede aprender.

Relativismo sofista: physis y nomos

Los sofistas distinguieron dos órdenes:

  • Physis (naturaleza): lo que es por nacimiento o necesidad, universal e invariable.
  • Nomos (ley o convención): lo que es creado por acuerdo humano, artificial y cambiante.

Esta distinción les permitió criticar leyes y costumbres consideradas sagradas, mostrando que eran convenciones humanas, no mandatos divinos o naturales. De aquí se desprende su relativismo: no hay verdades, valores ni leyes universales. Lo justo, lo bueno y lo verdadero dependen de cada sociedad, época o individuo.

Protágoras de Abdera

Protágoras (c. 485-411 a.C.) es el sofista más representativo. Influenciado por Heráclito, consideró que, si la realidad está en constante cambio, también lo está el conocimiento humano. Por eso, la sensación es el criterio de verdad: cada persona conoce según lo que percibe en el momento.

Su tesis central es la famosa frase: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son, y de las que no son en tanto que no son.” Esto significa que no existe una verdad universal; cada ser humano, desde su percepción, determina lo que es verdadero para él. Es el relativismo (homo mensura).

Protágoras también propuso la antilogía: método que consiste en demostrar que un mismo argumento puede ser válido o inválido según la perspectiva. Sobre cualquier asunto se pueden defender dos tesis contrarias con igual fuerza.

En el plano religioso, Protágoras fue agnóstico. Sostuvo que de los dioses nada es posible saber, porque la vida humana es breve y el tema es demasiado complejo. No niega su existencia, pero afirma que no podemos conocer nada seguro sobre ellos.

Gorgias de Leontinos

Gorgias (c. 485-380 a.C.) llevó el relativismo a un extremo escéptico y nihilista. Su pensamiento se resume en tres tesis:

  1. Nada existe. Si la realidad existiera, sería generada o no generada. Si no fue generada, es infinita; si es infinita, no está en ningún lugar; si no está en ningún lugar, no existe.
  2. Si algo existiera, sería incognoscible. Para conocer la realidad, tendría que haber identidad entre el ser y el pensar. Si todo lo pensado existiera, entonces pensar algo implicaría que existe. Como eso no ocurre, la realidad no puede ser conocida.
  3. Si algo fuera cognoscible, sería incomunicable. Lo que comunicamos es el lenguaje, no la realidad misma. Las palabras son signos que no transmiten la esencia de las cosas.

Este escepticismo radical se conoce como nihilismo. Gorgias niega la existencia, el conocimiento y la comunicación de la realidad. Su postura sirvió para mostrar el poder de la retórica: si la verdad no existe o no se puede comunicar, lo decisivo no es la verdad, sino el poder de persuasión del discurso.

3

Sócrates: la filosofía como búsqueda de la virtud

Sócrates (469-399 a.C.) es la figura central del periodo antropológico. A diferencia de los sofistas, era ateniense, no cobraba por enseñar y no se dedicó a la retórica, sino al diálogo filosófico en las plazas públicas. No escribió ninguna obra; su pensamiento se conoce a través de los diálogos de Platón, los escritos de Jenofonte y las comedias de Aristófanes.

Su filosofía reacciona contra el relativismo y el escepticismo sofista. Sócrates considera que la virtud no es una simple habilidad para convencer, sino un conocimiento verdadero y universal que se encuentra en el interior del alma humana.

La concepción socrática del hombre: el alma

Para Sócrates, el hombre es esencialmente su alma (psique). El cuerpo es solo un instrumento del alma. Por eso, la tarea más importante de cada persona es cuidar su alma, es decir, buscar la sabiduría y la virtud. El lema de la filosofía socrática es la inscripción del templo de Delfos: “Conócete a ti mismo”. Conocerse a uno mismo es conocer el alma, su bien y su perfección.

Si la virtud está en el alma, entonces no se adquiere desde fuera, como pretendían los sofistas con sus enseñanzas, sino que se descubre desde dentro. El maestro no transmite la virtud, sino que ayuda al discípulo a sacarla de su propia alma.

El intelectualismo moral

La ética de Sócrates se resume en la identificación entre virtud y conocimiento. Se le llama intelectualismo moral porque sostiene que:

  • La virtud es conocimiento del bien. Quien conoce el bien, lo practica.
  • El mal es ignorancia. Nadie obra mal a propósito; las malas acciones se cometen por desconocimiento de lo que es verdaderamente bueno.

Por tanto, la sabiduría es universal y de carácter moral: no es un saber técnico ni retórico, sino el conocimiento de lo que es bueno para el alma. Este bien no es creado por el hombre, sino que se encuentra en el interior de cada ser humano y puede ser descubierto mediante el diálogo.

El método socrático: ironía y mayéutica

Sócrates desarrolló un método de diálogo llamado dialéctica, basado en preguntas y respuestas. Su objetivo es sacar a la luz la verdad que ya está en el alma del interlocutor. Tiene dos momentos esenciales:

  1. Ironía (o refutación). Sócrates, fingiendo ignorancia, interroga a su interlocutor sobre temas que este cree dominar (la justicia, la valentía, la piedad). Mediante preguntas, le hace ver que sus ideas son confusas o contradictorias. Así, el interlocutor se percata de su propia ignorancia. Es el momento purificador: limpia el alma del falso saber. La actitud irónica se resume en la frase “Solo sé que nada sé”. No es sarcasmo ni burla, sino un reconocimiento honesto de la propia ignorancia y una invitación a la humildad intelectual.

  2. Mayéutica. Una vez que el interlocutor reconoce que no sabe, Sócrates lo ayuda a “dar a luz” las ideas verdaderas que estaban latentes en su alma. Mayéutica significa “arte de alumbrar” y alude al oficio de su madre, Fenareta, que era partera. Así como la partera ayuda a dar a luz cuerpos, Sócrates ayudaba a dar a luz almas, es decir, a descubrir la verdad por sí mismo. El resultado buscado son definiciones universales de los conceptos morales (qué es la justicia, qué es la valentía).

Aristóteles reconoció a Sócrates como el padre de la inducción y de la definición, porque a través de casos particulares (preguntas inductivas) buscaba llegar a una definición universal.

La misión filosófica de Sócrates

Sócrates interpretó la filosofía como una misión divina. Según la Apología de Platón, el oráculo de Delfos respondió a un amigo que nadie era más sabio que Sócrates. Sorprendido, Sócrates se puso a interrogar a políticos, poetas y artesanos. Descubrió que todos creían saber algo importante, pero en realidad no sabían. Comprendió que su sabiduría consistía en reconocer la propia ignorancia: “Solo sé que nada sé”.

Desde entonces, se sintió enviado por el dios para ejercer un papel de tábano sobre la ciudad: despertar, examinar y molestar a los atenienses para que se ocuparan de lo más importante, el cuidado del alma y la virtud. No buscaba dinero ni fama, sino formar ciudadanos virtuosos, especialmente gobernantes que supieran buscar el bien común y no solo sus intereses. Por eso su misión fue formar políticos en el sentido más elevado del término: hombres de Estado sabios y justos.

El juicio y la muerte de Sócrates

En el año 399 a.C., Sócrates fue acusado formalmente por Meleto, Ánito y Licón. Los cargos eran esencialmente dos:

  • Impiedad: no creer en los dioses de la ciudad e introducir nuevos dioses (su famoso daimonion o voz interior).
  • Corromper a la juventud: influir negativamente en los jóvenes, alejándolos de las costumbres tradicionales.

En realidad, el trasfondo era político: Sócrates había criticado la democracia ateniense, se había relacionado con personajes aristocráticos y había formado a jóvenes como Alcibíades y Critias, involucrados en la dictadura de los treinta tiranos. Aunque no conspiró, su actitud crítica lo hizo sospechoso.

En su defensa, recogida en la Apología de Platón, Sócrates no suplicó a los jueces ni apeló a la compasión. Sostuvo que lo justo no es obtener absolución por súplicas, sino informar y persuadir mediante argumentos. Dijo que el juez no está sentado para conceder lo justo por favores, sino para juzgar con arreglo a las leyes. Por tanto, ni los acusados deben acostumbrar a los jueces a jurar en falso, ni los jueces a dejarse corromper por discursos emotivos.

Fue declarado culpable y condenado a beber la cicuta. Rechazó la oportunidad de escapar de prisión, porque consideraba que violar las leyes de la ciudad era injusto; las leyes debían respetarse incluso cuando perjudican. Murió fiel a sus convicciones. Su último deseo fue que se pagara un gallo al dios Asclepio, dios de la salud, en agradecimiento por su curación o por el paso del alma a una vida mejor.

4

Comparación entre sofistas y Sócrates

Aspecto Sofistas Sócrates
Origen Mayoría extranjeros (metecos) Ateniense
Enseñanza Cobraban Gratuita
Método Retórica, oratoria, erística Diálogo, ironía, mayéutica
Verdad Relativista, no hay verdad universal Universalista, hay definiciones universales
Virtud Arte de debatir y persuadir Conocimiento del bien en el alma
¿La virtud es enseñable? Sí, mediante técnica Sí, mediante autoconocimiento (pero no como técnica retórica)
Postura política Democracia, igualdad de capacidades Aristocracia del saber: gobernar requiere conocimiento
Fines Éxito político, ganar pleitos Formación moral del ciudadano, cuidado del alma

Cuidado

Errores frecuentes

  • Confundir a Sócrates con los sofistas. Sócrates se opuso a ellos: no cobraba, no enseñaba retórica y creía en verdades universales.
  • Pensar que la ironía socrática es sarcasmo. No busca humillar al otro, sino ayudarlo a reconocer su ignorancia.
  • Creer que la mayéutica es solo hacer preguntas. Es el arte de ayudar a que el interlocutor descubra por sí mismo la verdad que ya tiene en su alma.
  • Atribuir a Sócrates la frase “El hombre es la medida de todas las cosas”. Esa es de Protágoras, no de Sócrates.
  • Identificar el relativismo de Protágoras con escepticismo absoluto. Protágoras admite que cada percepción es verdadera para el que la tiene; Gorgias, en cambio, niega la existencia, el conocimiento y la comunicación de la realidad.
  • Creer que Sócrates dejó obras escritas. No escribió nada; su pensamiento se conoce por Platón, Jenofonte y Aristófanes.
  • Pensar que el mal es para Sócrates una fuerza positiva. No, el mal es solo ignorancia; nadie obra mal a sabiendas.
  • Decir que Sócrates fue condenado por conspirar contra el gobierno. No, los cargos fueron impiedad y corrupción de menores; el trasfondo político era otra cosa.

Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1 (dificultad baja)

Pregunta: ¿Cuál es el tema central del periodo antropológico?

Paso a paso:

  • El periodo cosmológico se centró en la naturaleza (physis) y su principio (arjé).
  • El giro antropológico voltea la mirada hacia el ser humano y la ciudad.
  • Los textos señalan que los temas son la virtud, la educación, la política y el conocimiento.
  • Por tanto, la respuesta es la virtud del hombre (o los problemas humanos de la polis).

Respuesta: la virtud del hombre y los problemas de la polis.

Ejemplo 2 (dificultad media)

Pregunta: Protágoras afirmó: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son.” ¿Qué postura gnoseológica defiende?

Paso a paso:

  • La frase dice que cada hombre determina qué es verdad según su percepción.
  • No existe un criterio universal de verdad: lo que es verdad para uno puede no serlo para otro.
  • Esto se llama relativismo (homo mensura).
  • No es escepticismo total, porque acepta que las sensaciones son verdaderas para quien las percibe.

Respuesta: el relativismo.

Ejemplo 3 (dificultad media-alta)

Pregunta: En el método socrático, ¿cuál es el propósito de la ironía?

Paso a paso:

  • La ironía es el primer momento del método.
  • Sócrates finge no saber y pregunta a quien cree saber.
  • Mediante preguntas, muestra que las ideas del interlocutor son contradictorias.
  • El objetivo es que el interlocutor reconozca su propia ignorancia.
  • Por tanto, el propósito es purificar el alma del falso saber y llevar al reconocimiento de la ignorancia.

Respuesta: que el interlocutor se percate de sus propias limitaciones y reconozca que no sabe.

Ejemplo 4 (dificultad alta)

Pregunta: ¿Cuáles fueron los cargos formales contra Sócrates en su juicio?

Paso a paso:

  • Según la Apología de Platón, había dos cargos principales: corromper a la juventud y no creer en los dioses de la ciudad.
  • Además, se le acusaba de introducir nuevos dioses (su daimonion).
  • No se le acusó de conspirar contra el gobierno, aunque el contexto político era tenso.
  • La impiedad abarcaba no respetar a los dioses griegos e introducir divinidades nuevas.

Respuesta: impiedad (no creer en los dioses de la ciudad e introducir nuevos dioses) y corromper a la juventud.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

El siguiente tema es el periodo ontológico con Platón. Platón fue discípulo de Sócrates y recogió su búsqueda de definiciones universales: lo que Sócrates buscaba como esencia de la justicia o la valentía, Platón lo convertirá en Ideas o Formas eternas e inmutables. El diálogo socrático será la base de la dialéctica platónica, y la concepción del alma como sede de la virtud evolucionará en la antropología dualista de Platón. Así, del giro antropológico pasamos al problema del ser y al primer gran sistema filosófico del mundo antiguo.

Ir al siguiente tema: Periodo ontológico I: Platón (ontología, antropología, gnoseología, ética, política y estética)

¿Lo dominas?

Pon a prueba lo que aprendiste

20 preguntas de práctica tipo admisión y 5 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.

Practicar este tema
Practicar

Evaluación del tema

20 preguntas para medir aprendizaje real

Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.

Básico 5/6Intermedio 15/8Avanzado 5/6Total 25/20

Aprender desde las preguntas

Preguntas relacionadas

Practicar este tema
1Protágoras afirmó que «sobre los dioses no puedo saber si existen o no, ni qué forma tienen; muchas cosas lo impiden: la oscuridad del asunto y la brevedad de la vida humana». De acuerdo con esta afirmación, Protágoras asume una posturaUNMSM Sin procesoAvanzado
2Gorgias sostiene que «si algo fuera cognoscible, sería incomunicable». Según esta tesis, la comunicación de la realidad es imposible porqueUNMSM Sin procesoAvanzado
3Un juez dicta una sentencia injusta. Según el intelectualismo moral de Sócrates, la explicación más coherente de este hecho es que el juezUNMSM Sin procesoAvanzado