
Filosofía en el Perú II: positivismo y espiritualismo, Haya y Mariátegui
Explorarás cómo el positivismo y el espiritualismo respondieron a la crisis peruana y compararás las propuestas de Haya de la Torre y Mariátegui para comprender el pensamiento nacional del siglo XX.
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El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
En el tema anterior vimos cómo el pensamiento peruano transitó por la escolástica, la Ilustración y el Romanticismo. Fueron etapas en las que el Perú dialogó con las grandes corrientes europeas mientras buscaba su lugar en el mundo. Ahora damos un salto a un momento decisivo: entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, la filosofía peruana deja de ser principalmente una importación de ideas y empieza a preguntarse por la realidad nacional.
La pregunta que organiza este periodo es: ¿qué somos como país y cómo salimos de la crisis? La derrota peruana en la Guerra del Pacífico (1879-1883) sacudió a los intelectuales. Ya no bastaba con repetir doctrinas europeas; era necesario explicar por qué el Perú había fracasado y proponer un camino de regeneración. De esa urgencia nacen el positivismo, el espiritualismo y, más tarde, los grandes movimientos sociales de los años veinte.
Este tema es central en el examen de admisión de San Marcos porque las preguntas reales han evaluado, una y otra vez, tres núcleos: la influencia de Henri Bergson en el espiritualismo peruano, la idea de Manuel González Prada sobre la juventud como reserva moral y política, y la caracterización de los temas prioritarios del pensamiento peruano de inicios del siglo XX. Además, las prácticas del curso refuerzan la comparación entre José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre, que es el corazón de la segunda parte.
Dominar este tema te permitirá identificar corrientes, autores, influencias y tesis centrales, y resolver tanto preguntas de concepto como de análisis de textos.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
Antes de entrar en el pensamiento peruano de este periodo, conviene recordar cuatro ideas básicas.
Positivismo. Corriente filosófica del siglo XIX vinculada a Auguste Comte y Herbert Spencer. Sostiene que el conocimiento válido es el conocimiento científico, basado en hechos observables. Confía en el progreso, el orden y la técnica. En el Perú, después de la derrota con Chile, el positivismo fue una herramienta para criticar el pasado colonial y proponer una modernización basada en la ciencia y la educación.
Espiritualismo. Reacción antipositivista. Su gran figura europea es Henri Bergson, quien defendió la conciencia, la libertad y la intuición frente al determinismo cientificista. Para el espiritualismo, la vida humana no se reduce a materia ni a hechos medibles.
Materialismo histórico. Teoría de Karl Marx según la cual la estructura económica (el modo en que una sociedad produce y distribuye la riqueza) condiciona la vida social, política y cultural. Este método fue adoptado y adaptado por Mariátegui.
Contexto peruano. La Guerra del Pacífico (1879-1883) dejó una profunda crisis moral e intelectual. A inicios del siglo XX, el país vivía bajo la República Aristocrática y, desde 1919, bajo el Oncenio de Augusto B. Leguía. Mientras tanto, la Revolución Rusa (1917), la Revolución Mexicana (1910) y la Reforma Universitaria de Córdoba (1918) agitaban las ideas en todo el continente.
Línea de tiempo de la filosofía peruana y sus principales representantes
Como se observa en la línea de tiempo, este tema cubre dos tramos. Primero, el paso del positivismo (fines del siglo XIX) al espiritualismo (inicios del siglo XX). Segundo, el periodo de los movimientos sociales, con Haya de la Torre y Mariátegui. Los tres momentos están conectados: el positivismo planteó la regeneración por la ciencia; el espiritualismo reaccionó defendiendo el espíritu y la libertad; y los movimientos sociales llevaron esa preocupación al terreno político y económico.
1. El positivismo en el Perú: la respuesta a la derrota
1.1. Contexto: la Guerra del Pacífico como herida fundacional
La derrota del Perú frente a Chile (1879-1883) fue mucho más que una pérdida territorial. Para los intelectuales de la época, reveló la fragilidad del Estado, la descomposición de las élites políticas y la falta de una identidad nacional sólida. La pregunta era inevitable: ¿por qué perdimos? ¿Qué hicimos mal?
La respuesta del positivismo peruano fue clara: perdimos por nuestra ignorancia, por la falta de ciencia, por el peso de la herencia colonial y por la corrupción de los líderes. Por tanto, la salida estaba en la educación, la ciencia y la renovación moral. Este diagnóstico conecta directamente con la pregunta de admisión sobre Manuel González Prada, porque él es la voz más representativa de este momento.
1.2. Manuel González Prada: “los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra”
Manuel González Prada (1844-1918) fue escritor, periodista y pensador radical. No fue un filósofo sistemático, pero su influencia en el pensamiento peruano es enorme. Su famoso discurso en el Politeama (1888) es una pieza clave para entender su postura.
Para González Prada, los males del Perú no se debían solo a Chile, sino sobre todo a los propios peruanos: a las viejas generaciones que gobernaron con improvisación, ignorancia y servilismo. Por eso, su llamado fue a la juventud. Consideraba que los viejos líderes representaban el fracaso de la superstición y de la política tradicional, mientras que los jóvenes representaban la reserva moral y la posibilidad de renovación política.
Este planteamiento es fundamental porque marca un giro: la filosofía peruana ya no se limita a repetir doctrinas europeas, sino que nace de una experiencia histórica concreta: la derrota. Además, González Prada anticipa temas que luego desarrollarán Mariátegui y Haya de la Torre, como la crítica a la oligarquía y la defensa del indio.
Además de la crítica política, González Prada fue un furibundo anticlerical y un defensor de la ciencia. Creía que la educación laica y científica era el único camino para superar la superstición y el atraso. Por eso se le suele ubicar en el positivismo, aunque con un matiz: su positivismo no era una confianza ingenua en el progreso, sino una exigencia ética de regeneración.
1.3. Otros positivistas y el debate por la educación
El positivismo peruano no fue una escuela homogénea. Entre sus representantes se suele mencionar a Javier Prado Ugarteche, quien analizó el problema nacional desde una perspectiva evolucionista, y a Manuel Vicente Villarán, que impulsó una reforma educativa ligada al trabajo y a la industria.
El debate educativo es muy importante para el examen. Mientras que el positivista Villarán defendía una educación práctica, técnica y democrática, centrada en formar ciudadanos útiles para el desarrollo económico, el espiritualista Alejandro Deustua proponía una educación humanística, elitista y moral, orientada a formar una élite dirigente con sólidos valores.
| Aspecto | Manuel Vicente Villarán (positivista) | Alejandro Deustua (espiritualista) |
|---|---|---|
| Tipo de educación | Práctica, técnica, democrática | Humanística, elitista, moral |
| Finalidad | Formar ciudadanos útiles al desarrollo | Formar una élite dirigente virtuosa |
| Fundamento | Confianza en la ciencia y el trabajo | Confianza en el espíritu y la moral |
Este contraste muestra que el positivismo y el espiritualismo no solo discutieron sobre la realidad, sino también sobre cómo transformar el país a través de la educación.
2. El espiritualismo peruano: la reafirmación del espíritu y la libertad
2.1. La influencia decisiva de Henri Bergson
A inicios del siglo XX, el positivismo comenzó a ser criticado en Europa. Se le acusaba de reducir al ser humano a hechos materiales, de negar la libertad y de caer en un cientificismo estéril. En ese contexto surgió el espiritualismo de Henri Bergson (1859-1941), que puso en el centro la conciencia, el espíritu y la libertad.
Bergson sostuvo que la vida no se puede entender solo con conceptos rígidos; hay que captarla mediante la intuición. Acuñó la idea del élan vital (impulso vital) y defendió el tiempo vivido (la duración) frente al tiempo mecánico. Su influencia se extendió por Europa, América Latina y el Perú.
El espiritualismo peruano adoptó de Bergson la defensa de la libertad como manifestación principal del espíritu y el rechazo al determinismo positivista. No se limitó a la filosofía universitaria, sino que influyó en la literatura, el arte, la política y la educación.
2.2. Características del espiritualismo peruano
El espiritualismo peruano de las primeras décadas del siglo XX se puede caracterizar por tres rasgos:
- Crítica al reduccionismo cientificista. Considera que la ciencia no agota la realidad; hay dimensiones espirituales, morales y religiosas que no se pueden medir.
- Énfasis en el espíritu y la libertad. Frente al determinismo positivista, defiende la conciencia, la voluntad y la creatividad.
- Interés por temas metafísicos y religiosos. Varios de sus representantes fueron pensadores católicos o abiertos a la trascendencia, aunque lo esencial fue la defensa del espíritu.
En las prácticas preuniversitarias se ha evaluado este punto: los enunciados correctos sobre el espiritualismo son que “se critica al determinismo positivista y a su cientificismo” y que “se interesaron por temas de índole metafísico y religioso”. No es correcto decir que recibieron influencia de Herbert Spencer, porque Spencer fue un positivista, no un espiritualista.
2.3. Principales representantes peruanos
El espiritualismo peruano se encarnó en la llamada Generación del 900, un grupo de intelectuales nacidos alrededor de 1880. Entre ellos destacan:
Francisco García Calderón (1883-1953). Ensayista y diplomático. Defendió un idealismo espiritualista y analizó la realidad peruana y latinoamericana desde la idea de cultura. Criticó al positivismo por su materialismo y valoró el papel de las élites intelectuales.
Víctor Andrés Belaunde (1883-1966). Pensador católico y político. Rechazó el pesimismo de algunos positivistas y propuso una visión integradora de la “peruanidad”. Para él, el Perú debía reconciliar su herencia hispánica, indígena y católica con la modernidad. Fue uno de los mayores exponentes del espiritualismo cristiano.
José de la Riva Agüero y Osma (1885-1944). Historiador y ensayista. Defendió la tradición hispánica y católica, y criticó la modernidad materialista. Su historicismo lo llevó a buscar en el pasado las claves de la identidad nacional.
Alejandro Deustua (1849-1945). Educador y filósofo. Su espiritualismo se expresó sobre todo en el ámbito educativo: propuso una reforma de la educación basada en las humanidades y en la formación moral de una élite dirigente. En estética, exaltó el arte como expresión del espíritu.
Mariano Iberico (1892-1974). Filósofo de sensibilidad mística y estética. Cuestionó algunas tesis estéticas de Deustua y sostuvo que la religión es una forma de vida superior. Su pensamiento representa la vertiente más contemplativa del espiritualismo peruano.
Estos autores no formaron un partido ni una escuela cerrada, pero compartieron la convicción de que el ser humano no se reduce a materia y de que el Perú necesitaba una renovación espiritual.
2.4. El espiritualismo latinoamericano: Ariel y la reacción al utilitarismo
El espiritualismo peruano no fue un fenómeno aislado. En todo el continente, la reacción contra el positivismo se expresó en el arielismo, inspirado por el uruguayo José Enrique Rodó. En su obra Ariel (1900), Rodó oponía los valores espirituales de la juventud latinoamericana al utilitarismo y al materialismo de la civilización anglosajona. Esta corriente reforzó la idea de que América Latina debía cultivar su espíritu y no limitarse a copiar modelos extranjeros.
Este contexto es importante para entender el paso siguiente: la filosofía peruana deja de mirar solo a Europa y empieza a preguntarse por la realidad propia.
3. La política y la educación como ejes del pensamiento peruano
Una característica central del pensamiento peruano de las primeras décadas del siglo XX es su carácter práctico y social. Los intelectuales no se dedicaron solo a la especulación abstracta, sino que debatieron sobre la política y la educación como herramientas para transformar el país.
¿Por qué la política y la educación? Porque tras la derrota de 1879, la élite intelectual asumió que el país necesitaba reconstruirse desde sus bases. La educación era vista como el instrumento para formar ciudadanos y élites capaces; la política, como el espacio donde se definía el rumbo del país. Este doble interés atraviesa tanto al positivismo como al espiritualismo y alcanza su máxima expresión en los movimientos sociales.
La Reforma Universitaria de Córdoba (Argentina, 1918) fue un catalizador de estas preocupaciones. Este movimiento estudiantil exigió autonomía universitaria, cogobierno, libertad de cátedra y extensión universitaria. En el Perú, influyó directamente en el joven Víctor Raúl Haya de la Torre, que se convirtió en líder estudiantil en San Marcos e impulsó las universidades populares González Prada, espacios donde los obreros podían educarse. La alianza entre estudiantes y obreros sería un rasgo distintivo de la política peruana de los años veinte.
Cuidado
Errores frecuentes
Confundir el positivismo con el espiritualismo. El positivismo (González Prada, Villarán) confía en la ciencia y en el progreso material; el espiritualismo (Bergson, Deustua, García Calderón, Belaunde) defiende el espíritu y la libertad. No se debe atribuir a Herbert Spencer como influencia espiritualista, porque Spencer fue positivista.
Reducir el problema del indio a la educación o a la moral. Es un error típico. Para Mariátegui, el problema del indio es económico-social, ligado a la tierra y al gamonalismo. Las soluciones educativas son superficiales si no se liquidan las estructuras feudales.
Atribuir a Haya de la Torre la dirección del proletariado. Es un error. Para Haya, la clase que dirige el cambio es la clase media, dentro de un frente único pluriclasista. El proletariado como vanguardia es una tesis de Mariátegui.
Pensar que Haya de la Torre era un marxista ortodoxo. Aunque dialogó con el marxismo, lo consideró inaplicable mecánicamente a Indoamérica y propuso el APRA como superación dialéctica. Su método es el espacio-tiempo histórico, no el materialismo histórico.
Creer que el espiritualismo era una corriente puramente religiosa. Si bien varios espiritualistas eran católicos, su núcleo era la defensa del espíritu y de la libertad frente al cientificismo. No se debe identificar automáticamente espiritualismo con catolicismo.
Pensar que González Prada era un positivista sin más. Su positivismo fue crítico y ético: combinó la defensa de la ciencia con una fuerte crítica social y moral. Su llamado a la juventud como reserva moral y política anticipa los movimientos sociales del siglo XX.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
Ejemplo 1 (nivel básico)
Enunciado: A inicios del siglo XX, el espiritualismo peruano criticó el determinismo y el reduccionismo cientificista del positivismo. La principal influencia filosófica de este movimiento fue:
A) Auguste Comte
B) Herbert Spencer
C) Henri Bergson
D) Edmund Husserl
E) Nicolai Hartmann
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2 (nivel intermedio)
Enunciado: Tras la Guerra del Pacífico, Manuel González Prada criticó duramente a los viejos líderes políticos y sostuvo que la regeneración del país correspondía a los jóvenes, quienes representaban:
A) el nuevo ideal racionalista y patriótico.
B) el espiritualismo nacional y continental.
C) la reserva y la renovación moral y política.
D) el afán vitalista y nacionalista en la región.
E) un proyecto de renovación y revolución.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3 (nivel intermedio-alto)
Enunciado: Un estudiante afirma: “En el Perú, el imperialismo es la primera etapa del capitalismo y la clase media debe dirigir la lucha antiimperialista dentro de un frente único.” Este planteamiento corresponde a:
A) José Carlos Mariátegui.
B) Manuel González Prada.
C) Víctor Raúl Haya de la Torre.
D) Alejandro Deustua.
E) Francisco García Calderón.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4 (nivel alto)
Enunciado: Lee el siguiente fragmento y responde.
“El problema del indio no es de razas ni de educación; es un problema económico-social. Mientras exista el gamonalismo, toda solución será superficial.”
¿A qué pensador peruano y a qué tesis corresponde?
A) Haya de la Torre: el imperialismo es la primera etapa del capitalismo.
B) Mariátegui: el problema del indio está ligado a la tierra y al feudalismo.
C) González Prada: la juventud es la reserva moral y política del país.
D) Deustua: la educación debe formar una élite dirigente.
E) Belaunde: la peruanidad es una síntesis cultural.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
Este periodo dejó planteada una pregunta de fondo: ¿puede haber una filosofía peruana y latinoamericana auténtica, o seguimos condenados a imitar modelos europeos? Los movimientos de Mariátegui y Haya de la Torre intentaron responder desde la política y la economía, pero no resolvieron el problema filosófico de la identidad. En el siguiente tema, veremos cómo Augusto Salazar Bondy y Francisco Miró Quesada abordaron esa cuestión: la tesis de la inautenticidad de la filosofía latinoamericana y la cultura de la dominación. La crítica a la dependencia que iniciaron Mariátegui y Haya se convierte, así, en el punto de partida para la filosofía de la liberación.
¿Lo dominas?
Pon a prueba lo que aprendiste
20 preguntas de práctica tipo admisión y 5 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.
Evaluación del tema
20 preguntas para medir aprendizaje real
Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.
Aprender desde las preguntas
