Tema 25 de 36Filosofía

Axiología: teoría del valor (objetivismo y subjetivismo, hedonismo, utilitarismo, naturalismo, idealismo)

Estudia qué es el valor, cómo se fundamentan los juicios valorativos y las teorías objetivistas y subjetivistas; aprenderás a comparar hedonismo, utilitarismo, naturalismo e idealismo.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

En el tema anterior, Gnoseología II, vimos el problema del conocimiento: cuándo podemos afirmar que conocemos, cómo se relacionan el sujeto y el objeto, y qué distingue una creencia de un conocimiento justificado. Ahora cambiamos de actitud: ya no preguntamos solamente qué son las cosas, sino cuánto valen.

A diario decimos que un acto es justo, que una película es bella, que una persona es honesta, que una ley es injusta o que cierto dinero está “mal ganado”. No estamos describiendo hechos del mismo modo que decimos “el agua hierve a cien grados”; estamos valorando. La axiología estudia precisamente eso: qué es el valor, cómo se justifica un juicio de valor y si los valores dependen de nosotros o existen en las cosas.

Este tema es la base para el siguiente, Ética, porque los problemas éticos y los dilemas morales son, en el fondo, conflictos entre valores y entre maneras de fundamentarlos. En los exámenes de admisión de San Marcos se pregunta con frecuencia por:

  • la diferencia entre juicio de ser y juicio de valor;
  • las características del valor: polaridad, gradualidad, jerarquía, objetividad;
  • las teorías acerca del fundamento del valor: subjetivismo, hedonismo, utilitarismo, emotivismo, socioculturalismo, naturalismo e idealismo objetivo.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Solo necesitas dos ideas previas, ambas del tema anterior.

  1. Sujeto y objeto. En gnoseología se distinguía la conciencia que conoce —el sujeto— de aquello a lo que se dirige —el objeto—. En axiología se repite esa relación, pero con una diferencia: el sujeto no solo conoce el objeto, sino que lo admira, lo desea, lo rechaza o lo prefiere.
  2. Juicio. Un juicio es una afirmación que une un sujeto con un predicado: “la mesa es blanca”. Algunos juicios sirven para describir hechos; otros sirven para expresar valoraciones. De esa distinción depende buena parte del tema.

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1. La axiología: teoría del valor

La palabra axiología proviene de las voces griegas axia/axios, que significa “valor”, y logos, que significa “estudio” o “tratado”. Por eso la axiología se define como la disciplina filosófica que estudia el valor.

No se trata de una simple lista de valores positivos. La axiología busca responder preguntas como:

  • ¿Qué es el valor?
  • ¿Los valores existen en las cosas o son puestos por el ser humano?
  • ¿Cómo captamos los valores: por la razón, por la emoción, por la intuición?
  • ¿Qué hace que un juicio de valor esté justificado?
  • ¿Por qué unos valores se consideran superiores a otros?

La experiencia humana muestra que no somos seres puramente contemplativos. Frente al mundo no solo formulamos conocimientos; también experimentamos agrado y desagrado, aceptación y rechazo, preferencia e indiferencia. Esa experiencia afectiva y estimativa es el terreno donde aparecen los valores.

Por ello, la axiología se relaciona directamente con:

  • la ética, que valora la conducta como buena o mala;
  • la estética, que valora la belleza y la fealdad;
  • la política, que valora formas de organización como justas o injustas;
  • la economía, que valora la utilidad y la eficiencia.

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2. ¿Qué es un valor?

En términos generales, el valor puede definirse como:

  • la importancia o significación que las cosas tienen, por la cual resultan estimables;
  • la cualidad que hace que un objeto, una persona, una acción o una idea sea preferible o estimable;
  • aquello que es digno de ser elegido.

Conviene distinguir entre:

  • valor: la cualidad valiosa, por ejemplo, la belleza;
  • bien: el objeto o realidad concreta en la que se manifiesta ese valor, por ejemplo, un cuadro bello.

Un cuadro no es “la belleza” misma; es un soporte de la belleza. Del mismo modo, una persona justa no es la justicia, sino un ser humano que realiza la justicia. Esta distinción entre valor y bien es fundamental, y será recuperada especialmente por Max Scheler.

Los valores suelen clasificarse en grandes grupos. Una clasificación frecuente en los materiales preuniversitarios es la siguiente:

Tipo de valor Ejemplos
Teóricos verdad, validez, certeza
Éticos o morales bondad, justicia, dignidad, solidaridad
Estéticos belleza, elegancia, sublimidad
Económicos utilidad, eficacia, productividad
Vitales salud, fortaleza, valentía
Hedonísticos agradable, placentero, divertido
Religiosos sagrado, piedad, santidad

Esta clasificación no es una simple lista; permite entender que una misma realidad puede ser valorada desde distintas dimensiones. Por ejemplo, una obra de arte puede ser costosa como bien económico, bella como valor estético y valiosa culturalmente como parte de una tradición.


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3. El acto valorativo, la conciencia estimativa y los juicios de valor

3.1. El acto valorativo

El acto valorativo es la experiencia mediante la cual un sujeto acepta o rechaza un objeto, una persona, una acción o una idea. Sus elementos son:

Elemento Descripción Ejemplo
Sujeto quien valora un coleccionista
Objeto aquello que es valorado un cuadro
Cualidad valor que se le atribuye belleza
Juicio enunciado estimativo “este cuadro es bello”

En el acto valorativo el sujeto no es neutral: se pone a favor o en contra, aprueba o desaprueba. Por eso se habla de una conciencia valorativa o estimativa.

3.2. Conciencia neutral y conciencia valorativa

Podemos situarnos frente a un objeto de dos maneras:

  • Conciencia neutral o contemplativa: se limita a describir cómo es el objeto, sin aprobarlo ni rechazarlo.
  • Conciencia valorativa o estimativa: capta algo como valioso o desvalioso, como digno de aprecio o de rechazo.

Ejemplo:

  • “La flor es roja” → descripción; conciencia neutral.
  • “La flor es bella” → valoración; conciencia estimativa.

3.3. Juicios de ser y juicios de valor

De lo anterior se desprende una distinción clave:

  • Juicios de ser, ontológicos o fácticos: afirman lo que las cosas son, con independencia de que nos agraden o no. Ejemplos: “el oro es un metal”, “el agua es H₂O”.
  • Juicios de valor o axiológicos: califican la realidad como buena o mala, justa o injusta, bella o fea, útil o inútil. Ejemplos: “la democracia es la mejor forma de gobierno”, “este acto es justo”.

Los juicios de valor pueden ser morales, estéticos, políticos, religiosos, económicos, etc.


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4. Características de los valores

Los valores tienen ciertas propiedades que los distinguen de las simples cosas. Las más evaluadas son las siguientes.

4.1. Objetividad y dependencia

Objetividad. El valor se presenta como una cualidad que puede ser descubierta por distintos sujetos y no se reduce a la vivencia pasajera de quien valora. Si decimos que la justicia es valiosa, no solemos pensar que deja de serlo simplemente porque una persona no la desee.

Dependencia o soporte. Los valores no aparecen flotando en el vacío; siempre se manifiestan en objetos concretos. La valentía aparece en un soldado, la belleza en un cuadro, la utilidad en una herramienta. La valentía no es lo mismo que el soldado, pero sin realidades concretas no podríamos encontrarla.

Hay que tener cuidado: la objetividad del valor no significa que el valor sea idéntico al objeto material que lo porta. El valor es una cualidad del objeto, pero no se confunde con él ni con la emoción del sujeto.

4.2. Polaridad

Todo valor se presenta con su contrario. Frente a un valor positivo hay un contravalor negativo. Esto se llama polaridad.

Ejemplos:

  • bueno / malo;
  • justo / injusto;
  • bello / feo;
  • agradable / desagradable;
  • sano / enfermo.

La polaridad no indica intensidad; indica que los valores aparecen en pares opuestos.

4.3. Gradualidad o grado

La gradualidad consiste en que un mismo valor puede presentarse con mayor o menor intensidad. Una obra no solo es bella o fea; puede ser algo bella, bella, muy bella, bellísima, sublime. Un acto puede ser algo bueno, bueno, muy bueno, extraordinariamente bueno.

La gradualidad permite comparar dos realidades dentro del mismo valor: “Juana es más bella que María”, “esta película es menos entretenida que aquella”.

4.4. Cualidad

Los valores son cualidades puras, no cantidades. No decimos que alguien tiene “tres justicias” o “cuatro bellezas”; decimos que es justo, muy justo, bellísimo. La cualidad genera preferencia o rechazo y distingue al valor de la mera magnitud cuantitativa.

4.5. Jerarquía

La jerarquía consiste en que los valores pueden compararse entre sí y ordenarse según su mayor o menor importancia. No se trata ya de cuánto se realiza un mismo valor, sino de qué tipo de valor consideramos superior.

Así, una comunidad puede considerar que:

  • la vida vale más que la riqueza;
  • la salud vale más que el placer momentáneo;
  • la justicia vale más que la comodidad personal.

A partir de la jerarquía se elabora una tabla o escala de valores, que varía según la época y la sociedad. En la Grecia clásica se exaltaba la belleza; en la Edad Media, la santidad; en la modernidad, la utilidad, la justicia o la libertad, según la corriente.

Cuando los valores inferiores ocupan el lugar de los superiores —por ejemplo, cuando el dinero o el placer valen sistemáticamente más que la verdad o la justicia— se habla de crisis de valores. En el Perú y en otras sociedades, los debates sobre corrupción, discriminación o éxito fácil pueden entenderse como síntomas de esa crisis o de un conflicto entre tablas de valores.

No debe confundirse jerarquía con gradualidad:

  • Gradualidad: más o menos bello, más o menos justo; es una cuestión de intensidad dentro de un mismo valor.
  • Jerarquía: si lo justo es superior a lo agradable, o si lo vital es superior a lo económico; es una cuestión de orden entre distintos valores.

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5. El fundamento del valor: objetivismo y subjetivismo

Llegamos al problema central de la axiología: ¿el valor pertenece a los objetos o depende del sujeto que valora?

Podemos plantearlo con dos frases clásicas:

  • Subjetivismo: el objeto vale porque me agrada, me interesa o me sirve.
  • Objetivismo: el objeto me agrada porque vale.

Esta discusión no es solo académica. Si alguien dice “la justicia es valiosa solo si me conviene”, estamos ante una postura subjetivista. Si alguien dice “la justicia es valiosa aunque mucha gente no la desee”, estamos ante una postura objetivista.

5.1. Subjetivismo axiológico

El subjetivismo sostiene que los valores no existen en sí mismos, sino que son creados, proyectados o experimentados por el sujeto. Una cosa tiene valor en la medida en que produce satisfacción, placer, felicidad, utilidad o aprobación.

Dentro del subjetivismo hay varias corrientes. Las más importantes para este temario son el hedonismo, el eudemonismo, el utilitarismo, el emotivismo y el socioculturalismo.

5.2. Hedonismo

El hedonismo identifica el bien con el placer y el mal con el dolor. Desde esta posición, todos los seres vivos buscan naturalmente el placer y evitan el dolor; por lo tanto, el valor de una acción o de una cosa depende de cuánto placer produzca.

Dentro del hedonismo clásico se distinguen dos grandes versiones:

  • Aristipo de Cirene: representante del hedonismo de los placeres inmediatos. Propone disfrutar de los bienes presentes, sin postergar demasiado el goce.
  • Epicuro de Samos: propone una forma de hedonismo racional. No todos los placeres tienen el mismo valor; conviene elegir los que producen tranquilidad del alma y alejan el dolor a largo plazo. Lo valioso no es cualquier placer desordenado, sino el placer estable y sereno.

En el hedonismo, la razón actúa como una razón calculadora: evalúa qué acciones maximizan el placer y minimizan el dolor.

5.3. Eudemonismo

Algunos textos introductorios incluyen dentro del subjetivismo el eudemonismo, según el cual lo valioso es aquello que produce felicidad. La diferencia con el hedonismo es que la felicidad no se reduce necesariamente al placer sensible.

En versiones escolares, suele asociarse a la idea de que el ser humano busca un fin último: la felicidad. Sin embargo, en una lectura más estricta, el eudemonismo aristotélico se acerca también al naturalismo, porque la felicidad humana consiste en realizar la naturaleza racional del ser humano.

5.4. Utilitarismo

El utilitarismo convierte a la utilidad, entendida como bienestar, en el criterio del valor. Sus representantes clásicos son Jeremy Bentham y John Stuart Mill.

Sus ideas centrales son:

  • Una acción es buena si produce la máxima felicidad para la mayor cantidad de personas.
  • El placer y el dolor son los datos fundamentales de la vida moral.
  • La moral debe calcularse como una ciencia de consecuencias: lo bueno no se define por la intención, sino por los resultados útiles.

El utilitarismo es, por tanto, un hedonismo social o colectivo: no importa solo el placer del individuo, sino el placer o bienestar del mayor número.

5.5. Emotivismo

El emotivismo es una forma radical de subjetivismo axiológico. Sostiene que los juicios de valor no describen propiedades del mundo, sino que expresan emociones del hablante.

Desde esta perspectiva:

  • Decir “la pena de muerte es mala” no afirma un hecho, sino que expresa desaprobación.
  • La palabra “malo” no agrega información como lo haría “alto” o “metálico”.
  • Así como “¡Ay!” no describe el dolor, sino que lo expresa, “¡Qué mal!” no describe la maldad, sino que expresa rechazo.
  • Los juicios de valor, por tanto, no son ni verdaderos ni falsos, porque no afirman nada sobre la realidad.

El principal representante asociado al emotivismo ético en los textos de preparación es Alfred Ayer.

5.6. Socioculturalismo

El socioculturalismo niega que el valor dependa únicamente del individuo, pero tampoco acepta que exista como una esencia objetiva e inmutable. Sostiene que cada sociedad y cada cultura crea sus propios valores.

Sus tesis principales son:

  • Los valores cambian históricamente.
  • Cada cultura tiene criterios de valoración distintos.
  • El bien y el mal, lo bello y lo feo, lo sagrado y lo profano son definidos socialmente.
  • La sociedad, y no el sujeto aislado ni el objeto en sí, establece qué es valioso.

Por eso, para esta postura, expresiones como “virtud” y “vicio” son convenciones sociales que una comunidad elabora según sus necesidades, costumbres o intereses colectivos.

5.7. Objetivismo axiológico

El objetivismo afirma que los valores existen con independencia del sujeto que los aprecia. El ser humano no inventa la justicia ni la belleza; las descubre.

Esto no significa que todos valoren igual de hecho, sino que hay criterios que permiten discutir racionalmente si una valoración es adecuada o no. Si alguien dijera que la tortura de inocentes es buena, un objetivista diría que esa persona se equivoca, no simplemente que “tiene otro gusto”.

Dentro del objetivismo destacan dos grandes modelos: el naturalismo y el idealismo objetivo.

5.8. Naturalismo axiológico

El naturalismo sostiene que los valores son cualidades naturales de las cosas o fines naturales del ser humano. Lo bueno se identifica con lo que favorece la vida, la salud, el desarrollo de las capacidades humanas o la adaptación al medio.

Se pueden mencionar dos versiones:

  • Aristóteles: el valor del ser humano radica en sus condiciones naturales; lo bueno para el hombre es desarrollar y actualizar su naturaleza propia, su carácter racional y social.
  • Herbert Spencer: el valor consiste en la adaptación al medio; lo valioso es aquello que permite conservar y mejorar la vida dentro del proceso evolutivo.

Desde esta postura, un juicio de valor puede justificarse remitiéndose a hechos naturales: “esta conducta es buena porque favorece la salud”, “esta política es correcta porque aumenta el bienestar”.

5.9. Idealismo objetivo

El idealismo objetivo sostiene que los valores son entidades ideales, perfectas, eternas e independientes tanto del sujeto como de las cosas materiales que los portan.

Platón es el antecedente clásico: los valores como la Belleza, la Justicia y el Bien existen en el mundo de las ideas, de manera perfecta y eterna. Las cosas sensibles solo participan o imitan esos valores.

Max Scheler desarrolla una versión moderna del objetivismo axiológico. Para Scheler:

  • los valores son cualidades objetivas;
  • no deben confundirse con los bienes, que son sus soportes;
  • los valores no dependen de los estados emocionales del sujeto;
  • se captan mediante una especie de intuición emocional o sentir valorativo.

Scheler compara los valores con los colores: los colores no existen como objetos separados, pero son cualidades objetivas que aparecen en superficies; del mismo modo, los valores aparecen en los bienes, sin reducirse a la reacción subjetiva de cada persona. Por eso el valor es independiente del sujeto, aunque se manifieste en objetos concretos.


Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir juicio de ser con juicio de valor. “El oro es un metal” es un juicio de ser; “el oro es hermoso” es un juicio de valor. El primero describe; el segundo estima.

  2. Creer que polaridad y gradualidad son lo mismo. La polaridad es la oposición entre valor y contravalor: bello/feo. La gradualidad es la mayor o menor intensidad dentro de un valor: menos bello, bello, muy bello.

  3. Confundir gradualidad con jerarquía. Decir que María es más bella que Juana es gradualidad; decir que la belleza es superior a la utilidad es jerarquía.

  4. Pensar que todo subjetivismo es hedonismo. El subjetivismo incluye muchas variantes: placer, felicidad, utilidad, emoción y convención social.

  5. Reducir el utilitarismo al egoísmo. El utilitarismo clásico no busca solo el placer individual, sino la mayor felicidad para el mayor número.

  6. Creer que objetividad equivale a que el valor sea una cosa física. El objetivismo dice que el valor no depende del sujeto, pero no por ello debe confundirse con el objeto material que lo porta.

  7. Pensar que el emotivismo dice que los valores son falsos. El emotivismo sostiene que los juicios de valor no son ni verdaderos ni falsos, porque no describen hechos.


Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1

Enunciado: “La catedral de Lima es impresionante”. ¿Es un juicio de ser o un juicio de valor?

Razonamiento paso a paso:

  1. Observamos qué hace el hablante: no está dando una descripción neutra del edificio.
  2. La palabra “impresionante” califica desde una apreciación personal; genera aprobación o adhesión.
  3. No se limita a consignar un hecho observable.
  4. Por tanto, es un juicio de valor, concretamente de tipo estético.

Ejemplo 2

Enunciado: “Esta habitación es más iluminada que aquella”. ¿Qué característica del valor se expresa?

Razonamiento paso a paso:

  1. Aquí no se habla de malo/bueno, bello/feo.
  2. Hay una comparación de intensidad de una misma cualidad: la iluminación.
  3. La expresión “más iluminada que” indica grado.
  4. Por tanto, se expresa gradualidad.

Ejemplo 3

Enunciado: Un estudiante dice: “La solidaridad es valiosa solo en la medida en que produzca bienestar para la mayoría”. ¿Qué teoría del valor está detrás?

Razonamiento paso a paso:

  1. La frase no dice que la solidaridad sea valiosa en sí misma, sino por sus consecuencias.
  2. El criterio es el bienestar colectivo, no la dignidad intrínseca del valor.
  3. Esa idea remite al cálculo de consecuencias y a la búsqueda de la mayor felicidad general.
  4. Por tanto, se trata de utilitarismo.

Ejemplo 4

Enunciado: Un autor sostiene que decir “la corrupción es mala” equivale a exclamar “¡aba la corrupción!”, y que esa frase no describe ningún hecho. ¿Qué teoría sostiene?

Razonamiento paso a paso:

  1. La posición niega que el juicio de valor informe sobre una propiedad real.
  2. Lo reduce a una expresión emocional o actitud.
  3. Si no describe hechos, carece de valor de verdad.
  4. Por tanto, la teoría es el emotivismo, en la línea de Ayer.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

Con la axiología ya tienes las categorías para decir qué es un valor, cómo se manifiesta y desde qué fundamento se justifica. El siguiente tema, Ética, aplicará estas categorías a la conducta humana: ya no te preguntarás solamente si algo es valioso, sino si una acción es debida, correcta o moralmente exigible, y cómo enfrentar los dilemas morales.

Ir al siguiente tema: Ética I: problemas éticos y dilemas morales

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

En el tema anterior, Gnoseología II, vimos el problema del conocimiento: cuándo podemos afirmar que conocemos, cómo se relacionan el sujeto y el objeto, y qué distingue una creencia de un conocimiento justificado. Ahora cambiamos de actitud: ya no preguntamos solamente qué son las cosas, sino cuánto valen.

A diario decimos que un acto es justo, que una película es bella, que una persona es honesta, que una ley es injusta o que cierto dinero está “mal ganado”. No estamos describiendo hechos del mismo modo que decimos “el agua hierve a cien grados”; estamos valorando. La axiología estudia precisamente eso: qué es el valor, cómo se justifica un juicio de valor y si los valores dependen de nosotros o existen en las cosas.

Este tema es la base para el siguiente, Ética, porque los problemas éticos y los dilemas morales son, en el fondo, conflictos entre valores y entre maneras de fundamentarlos. En los exámenes de admisión de San Marcos se pregunta con frecuencia por:

  • la diferencia entre juicio de ser y juicio de valor;
  • las características del valor: polaridad, gradualidad, jerarquía, objetividad;
  • las teorías acerca del fundamento del valor: subjetivismo, hedonismo, utilitarismo, emotivismo, socioculturalismo, naturalismo e idealismo objetivo.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Solo necesitas dos ideas previas, ambas del tema anterior.

  1. Sujeto y objeto. En gnoseología se distinguía la conciencia que conoce —el sujeto— de aquello a lo que se dirige —el objeto—. En axiología se repite esa relación, pero con una diferencia: el sujeto no solo conoce el objeto, sino que lo admira, lo desea, lo rechaza o lo prefiere.
  2. Juicio. Un juicio es una afirmación que une un sujeto con un predicado: “la mesa es blanca”. Algunos juicios sirven para describir hechos; otros sirven para expresar valoraciones. De esa distinción depende buena parte del tema.

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1. La axiología: teoría del valor

La palabra axiología proviene de las voces griegas axia/axios, que significa “valor”, y logos, que significa “estudio” o “tratado”. Por eso la axiología se define como la disciplina filosófica que estudia el valor.

No se trata de una simple lista de valores positivos. La axiología busca responder preguntas como:

  • ¿Qué es el valor?
  • ¿Los valores existen en las cosas o son puestos por el ser humano?
  • ¿Cómo captamos los valores: por la razón, por la emoción, por la intuición?
  • ¿Qué hace que un juicio de valor esté justificado?
  • ¿Por qué unos valores se consideran superiores a otros?

La experiencia humana muestra que no somos seres puramente contemplativos. Frente al mundo no solo formulamos conocimientos; también experimentamos agrado y desagrado, aceptación y rechazo, preferencia e indiferencia. Esa experiencia afectiva y estimativa es el terreno donde aparecen los valores.

Por ello, la axiología se relaciona directamente con:

  • la ética, que valora la conducta como buena o mala;
  • la estética, que valora la belleza y la fealdad;
  • la política, que valora formas de organización como justas o injustas;
  • la economía, que valora la utilidad y la eficiencia.

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2. ¿Qué es un valor?

En términos generales, el valor puede definirse como:

  • la importancia o significación que las cosas tienen, por la cual resultan estimables;
  • la cualidad que hace que un objeto, una persona, una acción o una idea sea preferible o estimable;
  • aquello que es digno de ser elegido.

Conviene distinguir entre:

  • valor: la cualidad valiosa, por ejemplo, la belleza;
  • bien: el objeto o realidad concreta en la que se manifiesta ese valor, por ejemplo, un cuadro bello.

Un cuadro no es “la belleza” misma; es un soporte de la belleza. Del mismo modo, una persona justa no es la justicia, sino un ser humano que realiza la justicia. Esta distinción entre valor y bien es fundamental, y será recuperada especialmente por Max Scheler.

Los valores suelen clasificarse en grandes grupos. Una clasificación frecuente en los materiales preuniversitarios es la siguiente:

Tipo de valor Ejemplos
Teóricos verdad, validez, certeza
Éticos o morales bondad, justicia, dignidad, solidaridad
Estéticos belleza, elegancia, sublimidad
Económicos utilidad, eficacia, productividad
Vitales salud, fortaleza, valentía
Hedonísticos agradable, placentero, divertido
Religiosos sagrado, piedad, santidad

Esta clasificación no es una simple lista; permite entender que una misma realidad puede ser valorada desde distintas dimensiones. Por ejemplo, una obra de arte puede ser costosa como bien económico, bella como valor estético y valiosa culturalmente como parte de una tradición.


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3. El acto valorativo, la conciencia estimativa y los juicios de valor

3.1. El acto valorativo

El acto valorativo es la experiencia mediante la cual un sujeto acepta o rechaza un objeto, una persona, una acción o una idea. Sus elementos son:

Elemento Descripción Ejemplo
Sujeto quien valora un coleccionista
Objeto aquello que es valorado un cuadro
Cualidad valor que se le atribuye belleza
Juicio enunciado estimativo “este cuadro es bello”

En el acto valorativo el sujeto no es neutral: se pone a favor o en contra, aprueba o desaprueba. Por eso se habla de una conciencia valorativa o estimativa.

3.2. Conciencia neutral y conciencia valorativa

Podemos situarnos frente a un objeto de dos maneras:

  • Conciencia neutral o contemplativa: se limita a describir cómo es el objeto, sin aprobarlo ni rechazarlo.
  • Conciencia valorativa o estimativa: capta algo como valioso o desvalioso, como digno de aprecio o de rechazo.

Ejemplo:

  • “La flor es roja” → descripción; conciencia neutral.
  • “La flor es bella” → valoración; conciencia estimativa.

3.3. Juicios de ser y juicios de valor

De lo anterior se desprende una distinción clave:

  • Juicios de ser, ontológicos o fácticos: afirman lo que las cosas son, con independencia de que nos agraden o no. Ejemplos: “el oro es un metal”, “el agua es H₂O”.
  • Juicios de valor o axiológicos: califican la realidad como buena o mala, justa o injusta, bella o fea, útil o inútil. Ejemplos: “la democracia es la mejor forma de gobierno”, “este acto es justo”.

Los juicios de valor pueden ser morales, estéticos, políticos, religiosos, económicos, etc.


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4. Características de los valores

Los valores tienen ciertas propiedades que los distinguen de las simples cosas. Las más evaluadas son las siguientes.

4.1. Objetividad y dependencia

Objetividad. El valor se presenta como una cualidad que puede ser descubierta por distintos sujetos y no se reduce a la vivencia pasajera de quien valora. Si decimos que la justicia es valiosa, no solemos pensar que deja de serlo simplemente porque una persona no la desee.

Dependencia o soporte. Los valores no aparecen flotando en el vacío; siempre se manifiestan en objetos concretos. La valentía aparece en un soldado, la belleza en un cuadro, la utilidad en una herramienta. La valentía no es lo mismo que el soldado, pero sin realidades concretas no podríamos encontrarla.

Hay que tener cuidado: la objetividad del valor no significa que el valor sea idéntico al objeto material que lo porta. El valor es una cualidad del objeto, pero no se confunde con él ni con la emoción del sujeto.

4.2. Polaridad

Todo valor se presenta con su contrario. Frente a un valor positivo hay un contravalor negativo. Esto se llama polaridad.

Ejemplos:

  • bueno / malo;
  • justo / injusto;
  • bello / feo;
  • agradable / desagradable;
  • sano / enfermo.

La polaridad no indica intensidad; indica que los valores aparecen en pares opuestos.

4.3. Gradualidad o grado

La gradualidad consiste en que un mismo valor puede presentarse con mayor o menor intensidad. Una obra no solo es bella o fea; puede ser algo bella, bella, muy bella, bellísima, sublime. Un acto puede ser algo bueno, bueno, muy bueno, extraordinariamente bueno.

La gradualidad permite comparar dos realidades dentro del mismo valor: “Juana es más bella que María”, “esta película es menos entretenida que aquella”.

4.4. Cualidad

Los valores son cualidades puras, no cantidades. No decimos que alguien tiene “tres justicias” o “cuatro bellezas”; decimos que es justo, muy justo, bellísimo. La cualidad genera preferencia o rechazo y distingue al valor de la mera magnitud cuantitativa.

4.5. Jerarquía

La jerarquía consiste en que los valores pueden compararse entre sí y ordenarse según su mayor o menor importancia. No se trata ya de cuánto se realiza un mismo valor, sino de qué tipo de valor consideramos superior.

Así, una comunidad puede considerar que:

  • la vida vale más que la riqueza;
  • la salud vale más que el placer momentáneo;
  • la justicia vale más que la comodidad personal.

A partir de la jerarquía se elabora una tabla o escala de valores, que varía según la época y la sociedad. En la Grecia clásica se exaltaba la belleza; en la Edad Media, la santidad; en la modernidad, la utilidad, la justicia o la libertad, según la corriente.

Cuando los valores inferiores ocupan el lugar de los superiores —por ejemplo, cuando el dinero o el placer valen sistemáticamente más que la verdad o la justicia— se habla de crisis de valores. En el Perú y en otras sociedades, los debates sobre corrupción, discriminación o éxito fácil pueden entenderse como síntomas de esa crisis o de un conflicto entre tablas de valores.

No debe confundirse jerarquía con gradualidad:

  • Gradualidad: más o menos bello, más o menos justo; es una cuestión de intensidad dentro de un mismo valor.
  • Jerarquía: si lo justo es superior a lo agradable, o si lo vital es superior a lo económico; es una cuestión de orden entre distintos valores.

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5. El fundamento del valor: objetivismo y subjetivismo

Llegamos al problema central de la axiología: ¿el valor pertenece a los objetos o depende del sujeto que valora?

Podemos plantearlo con dos frases clásicas:

  • Subjetivismo: el objeto vale porque me agrada, me interesa o me sirve.
  • Objetivismo: el objeto me agrada porque vale.

Esta discusión no es solo académica. Si alguien dice “la justicia es valiosa solo si me conviene”, estamos ante una postura subjetivista. Si alguien dice “la justicia es valiosa aunque mucha gente no la desee”, estamos ante una postura objetivista.

5.1. Subjetivismo axiológico

El subjetivismo sostiene que los valores no existen en sí mismos, sino que son creados, proyectados o experimentados por el sujeto. Una cosa tiene valor en la medida en que produce satisfacción, placer, felicidad, utilidad o aprobación.

Dentro del subjetivismo hay varias corrientes. Las más importantes para este temario son el hedonismo, el eudemonismo, el utilitarismo, el emotivismo y el socioculturalismo.

5.2. Hedonismo

El hedonismo identifica el bien con el placer y el mal con el dolor. Desde esta posición, todos los seres vivos buscan naturalmente el placer y evitan el dolor; por lo tanto, el valor de una acción o de una cosa depende de cuánto placer produzca.

Dentro del hedonismo clásico se distinguen dos grandes versiones:

  • Aristipo de Cirene: representante del hedonismo de los placeres inmediatos. Propone disfrutar de los bienes presentes, sin postergar demasiado el goce.
  • Epicuro de Samos: propone una forma de hedonismo racional. No todos los placeres tienen el mismo valor; conviene elegir los que producen tranquilidad del alma y alejan el dolor a largo plazo. Lo valioso no es cualquier placer desordenado, sino el placer estable y sereno.

En el hedonismo, la razón actúa como una razón calculadora: evalúa qué acciones maximizan el placer y minimizan el dolor.

5.3. Eudemonismo

Algunos textos introductorios incluyen dentro del subjetivismo el eudemonismo, según el cual lo valioso es aquello que produce felicidad. La diferencia con el hedonismo es que la felicidad no se reduce necesariamente al placer sensible.

En versiones escolares, suele asociarse a la idea de que el ser humano busca un fin último: la felicidad. Sin embargo, en una lectura más estricta, el eudemonismo aristotélico se acerca también al naturalismo, porque la felicidad humana consiste en realizar la naturaleza racional del ser humano.

5.4. Utilitarismo

El utilitarismo convierte a la utilidad, entendida como bienestar, en el criterio del valor. Sus representantes clásicos son Jeremy Bentham y John Stuart Mill.

Sus ideas centrales son:

  • Una acción es buena si produce la máxima felicidad para la mayor cantidad de personas.
  • El placer y el dolor son los datos fundamentales de la vida moral.
  • La moral debe calcularse como una ciencia de consecuencias: lo bueno no se define por la intención, sino por los resultados útiles.

El utilitarismo es, por tanto, un hedonismo social o colectivo: no importa solo el placer del individuo, sino el placer o bienestar del mayor número.

5.5. Emotivismo

El emotivismo es una forma radical de subjetivismo axiológico. Sostiene que los juicios de valor no describen propiedades del mundo, sino que expresan emociones del hablante.

Desde esta perspectiva:

  • Decir “la pena de muerte es mala” no afirma un hecho, sino que expresa desaprobación.
  • La palabra “malo” no agrega información como lo haría “alto” o “metálico”.
  • Así como “¡Ay!” no describe el dolor, sino que lo expresa, “¡Qué mal!” no describe la maldad, sino que expresa rechazo.
  • Los juicios de valor, por tanto, no son ni verdaderos ni falsos, porque no afirman nada sobre la realidad.

El principal representante asociado al emotivismo ético en los textos de preparación es Alfred Ayer.

5.6. Socioculturalismo

El socioculturalismo niega que el valor dependa únicamente del individuo, pero tampoco acepta que exista como una esencia objetiva e inmutable. Sostiene que cada sociedad y cada cultura crea sus propios valores.

Sus tesis principales son:

  • Los valores cambian históricamente.
  • Cada cultura tiene criterios de valoración distintos.
  • El bien y el mal, lo bello y lo feo, lo sagrado y lo profano son definidos socialmente.
  • La sociedad, y no el sujeto aislado ni el objeto en sí, establece qué es valioso.

Por eso, para esta postura, expresiones como “virtud” y “vicio” son convenciones sociales que una comunidad elabora según sus necesidades, costumbres o intereses colectivos.

5.7. Objetivismo axiológico

El objetivismo afirma que los valores existen con independencia del sujeto que los aprecia. El ser humano no inventa la justicia ni la belleza; las descubre.

Esto no significa que todos valoren igual de hecho, sino que hay criterios que permiten discutir racionalmente si una valoración es adecuada o no. Si alguien dijera que la tortura de inocentes es buena, un objetivista diría que esa persona se equivoca, no simplemente que “tiene otro gusto”.

Dentro del objetivismo destacan dos grandes modelos: el naturalismo y el idealismo objetivo.

5.8. Naturalismo axiológico

El naturalismo sostiene que los valores son cualidades naturales de las cosas o fines naturales del ser humano. Lo bueno se identifica con lo que favorece la vida, la salud, el desarrollo de las capacidades humanas o la adaptación al medio.

Se pueden mencionar dos versiones:

  • Aristóteles: el valor del ser humano radica en sus condiciones naturales; lo bueno para el hombre es desarrollar y actualizar su naturaleza propia, su carácter racional y social.
  • Herbert Spencer: el valor consiste en la adaptación al medio; lo valioso es aquello que permite conservar y mejorar la vida dentro del proceso evolutivo.

Desde esta postura, un juicio de valor puede justificarse remitiéndose a hechos naturales: “esta conducta es buena porque favorece la salud”, “esta política es correcta porque aumenta el bienestar”.

5.9. Idealismo objetivo

El idealismo objetivo sostiene que los valores son entidades ideales, perfectas, eternas e independientes tanto del sujeto como de las cosas materiales que los portan.

Platón es el antecedente clásico: los valores como la Belleza, la Justicia y el Bien existen en el mundo de las ideas, de manera perfecta y eterna. Las cosas sensibles solo participan o imitan esos valores.

Max Scheler desarrolla una versión moderna del objetivismo axiológico. Para Scheler:

  • los valores son cualidades objetivas;
  • no deben confundirse con los bienes, que son sus soportes;
  • los valores no dependen de los estados emocionales del sujeto;
  • se captan mediante una especie de intuición emocional o sentir valorativo.

Scheler compara los valores con los colores: los colores no existen como objetos separados, pero son cualidades objetivas que aparecen en superficies; del mismo modo, los valores aparecen en los bienes, sin reducirse a la reacción subjetiva de cada persona. Por eso el valor es independiente del sujeto, aunque se manifieste en objetos concretos.


Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir juicio de ser con juicio de valor. “El oro es un metal” es un juicio de ser; “el oro es hermoso” es un juicio de valor. El primero describe; el segundo estima.

  2. Creer que polaridad y gradualidad son lo mismo. La polaridad es la oposición entre valor y contravalor: bello/feo. La gradualidad es la mayor o menor intensidad dentro de un valor: menos bello, bello, muy bello.

  3. Confundir gradualidad con jerarquía. Decir que María es más bella que Juana es gradualidad; decir que la belleza es superior a la utilidad es jerarquía.

  4. Pensar que todo subjetivismo es hedonismo. El subjetivismo incluye muchas variantes: placer, felicidad, utilidad, emoción y convención social.

  5. Reducir el utilitarismo al egoísmo. El utilitarismo clásico no busca solo el placer individual, sino la mayor felicidad para el mayor número.

  6. Creer que objetividad equivale a que el valor sea una cosa física. El objetivismo dice que el valor no depende del sujeto, pero no por ello debe confundirse con el objeto material que lo porta.

  7. Pensar que el emotivismo dice que los valores son falsos. El emotivismo sostiene que los juicios de valor no son ni verdaderos ni falsos, porque no describen hechos.


Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1

Enunciado: “La catedral de Lima es impresionante”. ¿Es un juicio de ser o un juicio de valor?

Razonamiento paso a paso:

  1. Observamos qué hace el hablante: no está dando una descripción neutra del edificio.
  2. La palabra “impresionante” califica desde una apreciación personal; genera aprobación o adhesión.
  3. No se limita a consignar un hecho observable.
  4. Por tanto, es un juicio de valor, concretamente de tipo estético.

Ejemplo 2

Enunciado: “Esta habitación es más iluminada que aquella”. ¿Qué característica del valor se expresa?

Razonamiento paso a paso:

  1. Aquí no se habla de malo/bueno, bello/feo.
  2. Hay una comparación de intensidad de una misma cualidad: la iluminación.
  3. La expresión “más iluminada que” indica grado.
  4. Por tanto, se expresa gradualidad.

Ejemplo 3

Enunciado: Un estudiante dice: “La solidaridad es valiosa solo en la medida en que produzca bienestar para la mayoría”. ¿Qué teoría del valor está detrás?

Razonamiento paso a paso:

  1. La frase no dice que la solidaridad sea valiosa en sí misma, sino por sus consecuencias.
  2. El criterio es el bienestar colectivo, no la dignidad intrínseca del valor.
  3. Esa idea remite al cálculo de consecuencias y a la búsqueda de la mayor felicidad general.
  4. Por tanto, se trata de utilitarismo.

Ejemplo 4

Enunciado: Un autor sostiene que decir “la corrupción es mala” equivale a exclamar “¡aba la corrupción!”, y que esa frase no describe ningún hecho. ¿Qué teoría sostiene?

Razonamiento paso a paso:

  1. La posición niega que el juicio de valor informe sobre una propiedad real.
  2. Lo reduce a una expresión emocional o actitud.
  3. Si no describe hechos, carece de valor de verdad.
  4. Por tanto, la teoría es el emotivismo, en la línea de Ayer.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

Con la axiología ya tienes las categorías para decir qué es un valor, cómo se manifiesta y desde qué fundamento se justifica. El siguiente tema, Ética, aplicará estas categorías a la conducta humana: ya no te preguntarás solamente si algo es valioso, sino si una acción es debida, correcta o moralmente exigible, y cómo enfrentar los dilemas morales.

Ir al siguiente tema: Ética I: problemas éticos y dilemas morales

¿Lo dominas?

Pon a prueba lo que aprendiste

20 preguntas de práctica tipo admisión y 13 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.

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Evaluación del tema

20 preguntas para medir aprendizaje real

Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.

Básico 5/6Intermedio 23/8Avanzado 5/6Total 33/20

Aprender desde las preguntas

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