Tema 22 de 36Filosofía

Antropología filosófica: tesis sobre la naturaleza humana (definición clásica, naturalismo, espiritualismo)

Explora qué es el ser humano desde la antropología filosófica y las tesis sobre su naturaleza: definición clásica, naturalismo y espiritualismo, para identificarlas y evaluarlas críticamente.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

La pregunta por el ser humano no es un capricho de filósofos aislados: es una de las interrogantes más antiguas y más urgentes de la filosofía. Después de haber estudiado en el tema anterior cómo la filosofía se situó en el Perú con Salazar Bondy y Francisco Miró Quesada —es decir, cómo la reflexión filosófica puede partir de una cultura concreta—, ahora damos un paso hacia una cuestión universal: ¿qué es el hombre? La antropología filosófica es la disciplina que se encarga de responder a esta pregunta, y lo hace desde tres grandes frentes: el origen, la esencia y el sentido de la existencia humana.

Este tema es fundamental para el examen de admisión de la UNMSM porque permite evaluar si sabes distinguir entre las principales tesis sobre la naturaleza humana: definición clásica, naturalismo, espiritualismo, dualismo, simbolismo, historicismo, existencialismo y marxismo. No se trata de memorizar nombres sueltos, sino de comprender qué propone cada tesis, qué autor la representa y cómo se aplica a un caso o a una lectura. Muchas preguntas de admisión plantean pequeños textos y te piden identificar qué tesis está detrás de ellos; dominar este tema te permitirá resolverlas con seguridad.

Al terminar este tema, estarás en condiciones de reconocer las respuestas que la filosofía ha dado a la pregunta por el hombre y de prepararte para el siguiente paso: si el hombre es un ser racional, simbólico o social, ¿cómo es que conoce la realidad? Esa será la pregunta de la gnoseología, el tema siguiente.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Antes de ingresar a las tesis sobre la naturaleza humana, conviene recordar brevemente dos herramientas conceptuales:

  1. Las disciplinas filosóficas. La filosofía se organiza en disciplinas según el aspecto de la realidad que investiga: la ontología estudia el ser; la gnoseología, el conocimiento; la ética, la moral; la estética, la belleza; la filosofía política, la justicia y el poder. La antropología filosófica es una de esas disciplinas: estudia al hombre.
  2. La diferencia entre esencia y existencia. La esencia es lo que una cosa es: su definición, su naturaleza. La existencia es el hecho de que una cosa sea, de que esté en el mundo. Muchas de las tesis que veremos giran en torno a una pregunta clave: ¿existe una esencia previa del hombre, o el hombre primero existe y luego se define a sí mismo? Esta distinción será decisiva para entender el existencialismo de Sartre, por ejemplo.

También conviene recordar que la filosofía no es un saber cerrado: cada tesis responde a un contexto histórico y a una manera de entender el mundo. Por eso, al estudiar cada postura, nos fijaremos en el autor, en su idea central y en las consecuencias de su planteamiento.

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1. La antropología filosófica: definición y problemas

La palabra antropología proviene de las voces griegas ánthropos (“hombre”) y lógos (“estudio”, “teoría”). La antropología filosófica es, por tanto, la disciplina filosófica que reflexiona sobre el hombre. A diferencia de la antropología científica, que estudia al ser humano como un objeto empírico (por ejemplo, su evolución biológica o sus costumbres observables), la antropología filosófica se pregunta por el sentido, la esencia y el fundamento de la existencia humana.

Las preguntas que organizan esta disciplina son, principalmente, tres:

  • ¿De dónde proviene el hombre? (problema del origen)
  • ¿Qué es el hombre? (problema de la esencia o naturaleza)
  • ¿Cuál es el sentido de su existencia? (problema del destino y del sentido)

Los pensadores han respondido de formas muy distintas a lo largo de la historia. En el caso del problema de la esencia, que es el centro de este tema, se han propuesto tesis como el naturalismo, el espiritualismo, el dualismo, el simbolismo, el historicismo, el existencialismo y el marxismo, además de la definición clásica aristotélica.

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2. El problema del origen del hombre

Aunque el temario central de esta unidad son las tesis sobre la naturaleza humana, el problema del origen aparece en muchas fuentes y es necesario conocerlo para ubicar las discusiones posteriores. La pregunta “¿de dónde proviene el hombre?” ha recibido básicamente tres respuestas:

  • Creacionismo. Sostenido por San Agustín de Hipona, afirma que el hombre tiene un origen divino: fue creado por Dios a su imagen y semejanza. Esta tesis se basa en la fe religiosa y en textos como la Biblia. Para San Agustín, el alma es inmortal y posee tres facultades: memoria, inteligencia y voluntad. Su pensamiento tiene influencia platónica, pues concibe al hombre como un compuesto de alma y cuerpo, siendo el alma superior en dignidad.
  • Evolucionismo. Representado por Charles Darwin, sostiene que el hombre tiene un origen natural: proviene de un ser inferior mediante un proceso de selección natural. Esta tesis se apoya en las ciencias naturales.
  • Síntesis integradora. El jesuita Pierre Teilhard de Chardin propuso un monismo que integra ambas visiones: Dios utiliza la evolución como instrumento para crear al hombre. Así, el origen es divino y natural a la vez.
  • Marxismo en el origen. Federico Engels, en su obra El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, sostuvo que el hombre se autoprodujo mediante el trabajo: la mano no solo es el órgano del trabajo, sino también su producto. El trabajo transforma la naturaleza y, al hacerlo, transforma al propio ser humano, humanizándolo.

Estas tesis sobre el origen no deben confundirse con las tesis sobre la esencia. Por ejemplo, el evolucionismo explica de dónde venimos, mientras que el naturalismo (que veremos enseguida) afirma qué somos: una parte de la naturaleza, un ser biológico e instintivo. Prestar atención a esta diferencia te evitará errores en el examen.

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3. El problema de la esencia: las tesis sobre la naturaleza humana

La pregunta “¿qué es el hombre?” es la pregunta por la esencia o naturaleza humana. ¿Hay algo que defina a todos los seres humanos por igual? ¿Qué nos distingue de los animales? A lo largo de la historia de la filosofía se han propuesto distintas respuestas. Aquí las presentamos una a una, de lo clásico a lo contemporáneo, siguiendo el orden en que aparecen en el temario y en las preguntas de admisión.

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4. La definición clásica: Aristóteles

Aristóteles de Estagira (siglo IV a. C.) formuló la definición más influyente de la historia de la filosofía: el hombre es un animal racional. Esta definición se construye con la lógica aristotélica del género próximo y la diferencia específica:

  • Género próximo: “animal”. El hombre pertenece al reino de los seres vivos, comparte con los animales la nutrición, la sensación y el movimiento.
  • Diferencia específica: “racional”. Lo que distingue al hombre de los demás animales es la razón (lógos), que en griego significa a la vez razón y lenguaje. El hombre es el animal que tiene palabra, que puede articular sonidos significativos, deliberar sobre lo justo y lo injusto, y comunicar sus pensamientos.

Además, Aristóteles afirmó que el hombre es un animal político (zôon politikón): un ser que necesita vivir en la pólis (la ciudad, la comunidad política) para alcanzar su plenitud. No se trata de una simple preferencia; para Aristóteles, el hombre es por naturaleza político, de modo que quien vive fuera de la ciudad es, como decía en su Política, “o un ser degradado, o un ser sobrehumano”.

En cuanto a la constitución del hombre, Aristóteles sostuvo el hilemorfismo: todo ser natural está compuesto de materia (hylé) y forma (morphé). En el hombre, la materia es el cuerpo y la forma es el alma. A diferencia de Platón, Aristóteles no concibió el alma como una sustancia separada y encerrada en el cuerpo; alma y cuerpo forman una unidad sustancial, como la forma y la materia de una estatua. El alma es el principio de vida, y sus funciones incluyen la nutrición, la sensación y la razón.

En síntesis: para Aristóteles, el hombre es un animal racional y político, una unidad de alma y cuerpo. Esta definición clásica fue retomada en la Edad Media por pensadores cristianos y sigue siendo un punto de partida para toda la antropología filosófica.

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5. El naturalismo

El naturalismo es la tesis que sostiene que el hombre es un ser natural, biológico e instintivo. Sus rasgos distintivos no son espirituales ni trascendentes, sino físicos y biológicos. El naturalismo rechaza la idea de que el hombre posea una esencia metafísica o una razón separada de la naturaleza; el hombre pertenece enteramente al orden natural.

El representante más importante de esta tesis en el temario es Friedrich Nietzsche (1844-1900). Para Nietzsche, la cultura occidental ha enfermado al hombre al reprimir sus instintos vitales y al inventar mundos espirituales ilusorios. Frente a esto, Nietzsche afirma:

  • El hombre es un tránsito hacia el superhombre. En su obra Así habló Zaratustra, escribe: “El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, una cuerda sobre un abismo”. El hombre no es una meta, sino un puente: debe ser superado.
  • El superhombre es el sentido de la tierra. Nietzsche rechaza el carácter espiritual y racionalizante del hombre. El superhombre es aquel que dice sí a la vida, a la tierra, al cuerpo y a los instintos, y que crea sus propios valores.
  • El hombre es un animal enfermo. La civilización, la moral y la religión habrían domesticado y debilitado al ser humano, alejándolo de su naturaleza.

Otro autor que suele mencionarse dentro del naturalismo es Herbert Spencer, quien en el siglo XIX sostuvo que la naturaleza humana es producto de la evolución natural y que la aptitud del hombre está ligada a su capacidad de adaptación al medio. Spencer desarrolló una visión evolucionista de la mente, la cultura y la sociedad.

En resumen, para el naturalismo el hombre es naturaleza, no espíritu ni razón separada. Se diferencia de los demás animales por su mayor inteligencia, pero esa inteligencia es un producto evolutivo y biológico.

El cientificismo como reduccionismo

Vinculado al naturalismo, aunque también al marxismo reduccionista, está el cientificismo, que en el examen ha aparecido como lectura crítica. El cientificismo reduce al hombre a una mera parte del mundo: un complejo de elementos químicos o físicos, o un producto de relaciones sociales. Desde esta perspectiva, la filosofía perdería su función propia y quedaría subordinada a la ciencia. La antropología filosófica critica esta reducción porque el hombre no se agota en ninguno de esos niveles.

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6. El espiritualismo

El espiritualismo afirma que la esencia del hombre es el espíritu: un principio inmaterial, consciente y libre, que lo distingue radicalmente de los animales. El espíritu no se reduce a la materia, al cuerpo ni a los instintos.

Dos autores son clave en esta tesis:

Platón

Platón (siglo V-IV a. C.) concibió al hombre como un alma espiritual unida accidentalmente a un cuerpo. El cuerpo es material, efímero y fuente de deseos e ilusiones; el alma es inmaterial, inmortal y preexistente, y su origen es el mundo de las Formas inteligibles. Para Platón, el hombre es alma prisionera de un cuerpo. Por eso, la tarea ética del hombre es el cuidado del alma: purificarse de las pasiones del cuerpo y orientarse hacia lo inteligible. Esta es una forma de espiritualismo dualista, porque separa alma y cuerpo, pero su énfasis está en la primacía del alma.

Max Scheler

Max Scheler (1874-1928), en su obra El puesto del hombre en el cosmos, defendió un espiritualismo más moderno. Para Scheler, el hombre es persona: un ser con espíritu. El espíritu le permite al hombre lo siguiente:

  • Ser consciente y autoconsciente: el hombre no solo vive, sino que puede volver sobre sí mismo, saberse como sujeto.
  • Independencia frente a lo orgánico: el hombre puede distanciarse de sus impulsos y decir “no” a ellos. Scheler lo llamó el asceta de la naturaleza: un ser que no se limita a satisfacer sus necesidades, sino que puede oponerse al instinto.
  • Libertad y apertura al mundo: el espíritu le permite al hombre no estar atado a un ambiente fijo, sino abrirse a lo real en toda su riqueza.

Para Scheler, el hombre no es solo un animal racional: es persona, centro de actos espirituales. La persona no es una sustancia cerrada, sino una actualidad espiritual que se manifiesta en actos de amor, conocimiento y valoración.

En síntesis, el espiritualismo considera que lo propiamente humano es el espíritu: alma o persona, algo inmaterial que trasciende lo biológico.

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7. El dualismo

El dualismo es la tesis según la cual el hombre está compuesto de dos sustancias o principios distintos e irreductibles: cuerpo y alma (o mente). A diferencia del espiritualismo, que subraya la primacía del espíritu, el dualismo insiste en la coexistencia de dos realidades separadas.

René Descartes

René Descartes (1596-1650) es el representante clásico del dualismo moderno. Para Descartes, el hombre es un compuesto de:

  • Res extensa (“cosa extensa”): el cuerpo, que es materia, ocupa lugar en el espacio, es divisible y se rige por leyes mecánicas.
  • Res cogitans (“cosa pensante”): el alma o mente, que es pensamiento, no ocupa espacio, es indivisible y libre.

El problema que enfrentó Descartes fue explicar cómo se comunican estas dos sustancias. Su respuesta fue que la interacción ocurre en la glándula pineal, situada en el cerebro, que sería el punto de contacto entre el alma y el cuerpo.

Blaise Pascal

Blaise Pascal (1623-1662) expresó el dualismo con una imagen célebre: el hombre es una caña pensante. Es una caña porque es frágil, un simple junco que el universo puede destruir con facilidad; pero es pensante, y en esa capacidad de pensar reside su dignidad. Pascal escribió: “No es en el espacio donde debo buscar mi dignidad, sino en la ordenación de mi pensamiento”. El universo puede aniquilar al hombre, pero el hombre sabe que muere, mientras que el universo no sabe nada.

En el temario, el dualismo se distingue del espiritualismo platónico en que el dualismo cartesiano plantea dos sustancias en interacción, mientras que el espiritualismo platónico considera el alma como lo esencial y el cuerpo como una prisión.

Nota: también San Agustín sostuvo un dualismo antropológico (alma y cuerpo), pero su planteamiento suele estudiarse dentro del creacionismo y del problema del origen.

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8. El simbolismo

El simbolismo es una de las tesis más preguntadas en los exámenes de San Marcos, sobre todo por su asociación con el filósofo alemán Ernst Cassirer (1874-1945). Cassirer, de tradición neokantiana, propuso una nueva definición del hombre: el hombre es un animal simbólico.

¿Por qué “simbólico” y no solo “racional”? Para Cassirer, la razón es un concepto demasiado estrecho para abarcar todas las formas de la vida cultural humana: el mito, la religión, el arte, el lenguaje, la ciencia. Todas estas son formas simbólicas: sistemas de signos mediante los cuales el hombre organiza y da sentido a su experiencia.

La tesis de Cassirer se puede desglosar así:

  • El hombre no vive solo en un mundo físico. Vive en un universo simbólico: el lenguaje, el mito, el arte, la religión, la ciencia. Entre el hombre y la realidad se interpone un tejido de símbolos.
  • El símbolo no es una copia de la realidad. Es una creación del espíritu humano que configura la experiencia. Por eso, nuestro punto de vista sobre el mundo está constituido por la actividad simbólica.
  • El hombre se comprende a sí mismo a través de los símbolos. No hay un acceso directo a la realidad ni a sí mismo; siempre está mediado por formas simbólicas.
  • La cultura es un sistema de formas simbólicas. Todas las creaciones humanas —desde una crónica colonial hasta una teoría científica— son manifestaciones de esta capacidad simbólica.

De aquí se deduce una consecuencia importante: más que relacionarse con la realidad misma, el hombre constituye su punto de vista en permanente diálogo consigo mismo y con los demás en sociedad, a través de los símbolos compartidos.

Esta tesis tiene una gran ventaja para comprender fenómenos culturales: permite interpretar cualquier producción humana (un texto, una pintura, una crónica, un sistema de parentesco) como parte de un sistema simbólico que expresa la forma como un grupo social organiza su mundo.

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9. El historicismo

El historicismo es la tesis que sostiene que el hombre es un ser histórico: no tiene una naturaleza fija, inmutable, sino que se va haciendo a lo largo del tiempo. La historia no es un escenario donde se desarrolla una esencia ya dada; la historia es constitutiva del ser humano.

Dos autores son representativos:

Wilhelm Dilthey

Wilhelm Dilthey (1833-1911) distinguió entre las ciencias de la naturaleza, que explican los fenómenos mediante leyes causales, y las ciencias del espíritu, que buscan comprender la vida humana. Para Dilthey, la vida humana es esencialmente histórica: el hombre solo se comprende a sí mismo a través de sus expresiones históricas (arte, religión, instituciones, textos).

José Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset (1883-1955) formuló una conocida tesis: “Yo soy yo y mi circunstancia”. El hombre no puede separarse de su entorno histórico, social y cultural. Pero su afirmación más citada en los exámenes es esta: “El hombre no tiene naturaleza, sino historia”. ¿Qué significa? Que no hay una esencia humana universal e inamovible; el hombre es quehacer histórico continuo: se hace a sí mismo en cada época. Para Ortega, la vida humana es proyecto y posibilidad: el hombre no es una cosa hecha, sino algo que está por hacer.

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10. El existencialismo

El existencialismo, con Jean-Paul Sartre (1905-1980) como figura central, es una de las tesis más radicales sobre la naturaleza humana. Su punto de partida es la famosa tesis: “La existencia precede a la esencia”.

¿Qué significa esto? En el caso de una herramienta, primero existe la idea o el diseño (la esencia) y luego se fabrica el objeto (la existencia). En el caso de un dios creador, ocurriría lo mismo: Dios concibe la idea de hombre y luego lo crea, de modo que el hombre tendría una esencia previa. Pero Sartre niega que exista un Dios creador y niega que el hombre tenga una esencia predeterminada. El hombre primero existe, se encuentra en el mundo, y luego se define a través de sus elecciones y actos.

Consecuencias:

  • No hay una naturaleza humana universal y eterna. “El hombre es lo que él hace de sí mismo”.
  • El hombre está abandonado en el mundo. No hay valores ni normas preexistentes que lo orienten; es libre y debe inventar su propio camino.
  • La libertad es radical y conlleva responsabilidad. Al elegir, el hombre elige también una imagen de lo que debe ser la humanidad entera. De ahí la angustia.
  • El hombre es un proyecto que se vive subjetivamente. No es una cosa con propiedades fijas, sino un ser en constante construcción.

Sartre defendió estas ideas en su conferencia El existencialismo es un humanismo (1946), donde sostuvo que el existencialismo es un humanismo porque devuelve al hombre la responsabilidad de su destino.

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11. El marxismo

El marxismo ofrece otra respuesta a la pregunta por la esencia humana: el hombre es un ser social, determinado por las relaciones sociales de producción en las que vive. No existe una esencia abstracta e inmutable; el hombre se constituye históricamente a través del trabajo y de las relaciones sociales.

Los aportes clave son:

Karl Marx

Karl Marx (1818-1883) sostuvo que no es la conciencia social la que determina el ser social, sino el ser social el que determina la conciencia social. Esto significa que la forma como los hombres producen sus medios de vida (la estructura económica) condiciona sus ideas, su derecho, su religión y su filosofía (la superestructura). La esencia del hombre no es una abstracción individual: es el conjunto de sus relaciones sociales.

Federico Engels

Federico Engels (1820-1895), compañero de Marx, profundizó el papel del trabajo en la humanización del hombre. En su obra El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, sostuvo que el trabajo ha creado al hombre. Los animales se sirven de lo que la naturaleza les ofrece; el hombre, en cambio, transforma la naturaleza para satisfacer sus necesidades, y al transformarla se transforma a sí mismo. La mano no solo es el órgano del trabajo, sino también su producto.

En el marxismo, el trabajo y las relaciones sociales no son simples rasgos del hombre: son la clave que lo diferencia de los animales y lo constituye como ser humano. Por eso, el marxismo es una tesis materialista e historicista: la naturaleza humana es histórica y social, no biológica ni espiritual.

El marxismo también aparece en el problema del origen (Engels) y en el problema de la condición humana actual, con conceptos como la alienación del trabajador en el sistema capitalista, que no se desarrollan aquí pero conviene recordar.

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12. La crítica contemporánea al esencialismo: Judith Butler

Una pregunta reciente del examen introdujo a la filósofa contemporánea Judith Butler, autora de El género en disputa. Su planteamiento es relevante para la antropología filosófica porque cuestiona el esencialismo: la idea de que existe una naturaleza humana fija, universal y anterior a la cultura.

Butler sostiene que el género no es una esencia natural e inmutable, sino una construcción variable, un conjunto de actos y representaciones que se repiten socialmente. Por lo tanto, no hay una identidad de género “natural” que todos deban seguir. Esta crítica se conecta con el existencialismo (la existencia precede a la esencia), con el historicismo (el hombre se hace históricamente) y con el marxismo (las identidades son sociales).

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13. Comparación de las tesis sobre la naturaleza humana

Para ordenar lo aprendido, es útil una tabla comparativa:

Tesis Autor principal Idea central
Definición clásica Aristóteles El hombre es un animal racional y político; unidad de alma y cuerpo
Naturalismo Nietzsche El hombre es un ser natural e instintivo, tránsito hacia el superhombre
Espiritualismo Platón, Scheler La esencia del hombre es el espíritu (alma, persona)
Dualismo Descartes, Pascal El hombre es cuerpo y alma/mente, dos sustancias distintas
Simbolismo Cassirer El hombre es un animal simbólico; vive en un universo simbólico
Historicismo Ortega y Gasset El hombre no tiene naturaleza, sino historia; es quehacer
Existencialismo Sartre La existencia precede a la esencia; no hay naturaleza humana
Marxismo Marx, Engels La esencia del hombre es el conjunto de sus relaciones sociales; el trabajo lo humaniza
Crítica esencialista Butler El género y la identidad son construcciones variables, no esencias fijas

Mapa conceptual de las tesis sobre la naturaleza humana

Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir naturalismo y evolucionismo. El evolucionismo explica el origen del hombre (Darwin); el naturalismo es una tesis sobre la esencia (Nietzsche). Pregunta típica: “¿Qué tesis considera los rasgos biológicos como distintivos?” Respuesta: naturalismo.
  2. Atribuir a Cassirer la definición de animal racional. Cassirer propuso “animal simbólico”. La razón no es suficiente para abarcar todas las formas culturales.
  3. Confundir espiritualismo con dualismo. El espiritualismo subraya la primacía del espíritu (Platón, Scheler); el dualismo insiste en dos sustancias distintas (Descartes, Pascal). Aunque Platón puede ser dualista, en el temario suele presentarse como espiritualista.
  4. Creer que Aristóteles es dualista al estilo platónico. No. Aristóteles sostiene el hilemorfismo: alma y cuerpo son dos aspectos de una misma sustancia, no dos sustancias separadas.
  5. Atribuir a Sartre la idea de una esencia universal. Al contrario: Sartre niega la naturaleza humana; dice que la existencia precede a la esencia.
  6. Confundir historicismo con relativismo. El historicismo afirma que el hombre se hace en la historia, pero no niega que haya condiciones universales de la existencia; simplemente rechaza una esencia inmutable.
  7. Pensar que el marxismo solo habla de economía. El marxismo tiene una concepción antropológica: el trabajo y las relaciones sociales constituyen al hombre.

Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

A continuación, resolvemos cuatro ejemplos nuevos de dificultad creciente. Léelos con atención; el objetivo es que aprendas a identificar la tesis que está detrás de cada afirmación.

Ejemplo 1 (básico)

Enunciado: Un estudiante afirma: “El hombre no es más que un animal especialmente evolucionado; su comportamiento está determinado por sus instintos y su carga genética, y no hay en él ningún principio espiritual”. ¿Con qué tesis sobre la naturaleza humana se vincula esta afirmación?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (intermedio)

Enunciado: “El ser humano no tiene una esencia definida de antemano; cada uno se define a sí mismo mediante sus elecciones libres. No hay valores preexistentes que lo guíen, por lo que debe asumir la responsabilidad de construir su propia vida”. ¿A qué autor corresponde esta postura?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (intermedio-alto)

Enunciado: Una crónica colonial andina contiene láminas que representan la organización social, las actividades agrícolas y los rituales del mundo andino. Si aplicamos la antropología de Cassirer, ¿cómo interpretamos esas láminas?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (alto)

Enunciado: Tres filósofos discuten. El primero dice: “El hombre es un animal racional y social; solo en la sociedad alcanza su plenitud”. El segundo replica: “No, el hombre es un ser histórico; no tiene naturaleza, sino historia”. El tercero interviene: “Ambos olvidan que el hombre es ante todo un ser simbólico, que se relaciona con el mundo mediante el lenguaje, el arte y la religión”. Identifica a los tres filósofos en orden.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

Ahora que has visto cómo la filosofía responde a la pregunta por el hombre, es natural que surja una nueva interrogante: si el hombre es un animal racional, simbólico, histórico o libre, ¿cómo es posible que conozca la realidad? La gnoseología se ocupará precisamente de ello: el conocimiento, sus características, sus niveles y sus tipos. Al estudiar el conocimiento sensorial y racional, verás que las capacidades que aquí hemos atribuido al hombre (razón, lenguaje, símbolo, historia) se convierten en los instrumentos mismos del conocer. Así, el tema de la antropología filosófica deja preparado el terreno para la teoría del conocimiento.

Ir al siguiente tema: Gnoseología I: el conocimiento, sus características, niveles y tipos (sensorial y racional)

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

La pregunta por el ser humano no es un capricho de filósofos aislados: es una de las interrogantes más antiguas y más urgentes de la filosofía. Después de haber estudiado en el tema anterior cómo la filosofía se situó en el Perú con Salazar Bondy y Francisco Miró Quesada —es decir, cómo la reflexión filosófica puede partir de una cultura concreta—, ahora damos un paso hacia una cuestión universal: ¿qué es el hombre? La antropología filosófica es la disciplina que se encarga de responder a esta pregunta, y lo hace desde tres grandes frentes: el origen, la esencia y el sentido de la existencia humana.

Este tema es fundamental para el examen de admisión de la UNMSM porque permite evaluar si sabes distinguir entre las principales tesis sobre la naturaleza humana: definición clásica, naturalismo, espiritualismo, dualismo, simbolismo, historicismo, existencialismo y marxismo. No se trata de memorizar nombres sueltos, sino de comprender qué propone cada tesis, qué autor la representa y cómo se aplica a un caso o a una lectura. Muchas preguntas de admisión plantean pequeños textos y te piden identificar qué tesis está detrás de ellos; dominar este tema te permitirá resolverlas con seguridad.

Al terminar este tema, estarás en condiciones de reconocer las respuestas que la filosofía ha dado a la pregunta por el hombre y de prepararte para el siguiente paso: si el hombre es un ser racional, simbólico o social, ¿cómo es que conoce la realidad? Esa será la pregunta de la gnoseología, el tema siguiente.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Antes de ingresar a las tesis sobre la naturaleza humana, conviene recordar brevemente dos herramientas conceptuales:

  1. Las disciplinas filosóficas. La filosofía se organiza en disciplinas según el aspecto de la realidad que investiga: la ontología estudia el ser; la gnoseología, el conocimiento; la ética, la moral; la estética, la belleza; la filosofía política, la justicia y el poder. La antropología filosófica es una de esas disciplinas: estudia al hombre.
  2. La diferencia entre esencia y existencia. La esencia es lo que una cosa es: su definición, su naturaleza. La existencia es el hecho de que una cosa sea, de que esté en el mundo. Muchas de las tesis que veremos giran en torno a una pregunta clave: ¿existe una esencia previa del hombre, o el hombre primero existe y luego se define a sí mismo? Esta distinción será decisiva para entender el existencialismo de Sartre, por ejemplo.

También conviene recordar que la filosofía no es un saber cerrado: cada tesis responde a un contexto histórico y a una manera de entender el mundo. Por eso, al estudiar cada postura, nos fijaremos en el autor, en su idea central y en las consecuencias de su planteamiento.

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1. La antropología filosófica: definición y problemas

La palabra antropología proviene de las voces griegas ánthropos (“hombre”) y lógos (“estudio”, “teoría”). La antropología filosófica es, por tanto, la disciplina filosófica que reflexiona sobre el hombre. A diferencia de la antropología científica, que estudia al ser humano como un objeto empírico (por ejemplo, su evolución biológica o sus costumbres observables), la antropología filosófica se pregunta por el sentido, la esencia y el fundamento de la existencia humana.

Las preguntas que organizan esta disciplina son, principalmente, tres:

  • ¿De dónde proviene el hombre? (problema del origen)
  • ¿Qué es el hombre? (problema de la esencia o naturaleza)
  • ¿Cuál es el sentido de su existencia? (problema del destino y del sentido)

Los pensadores han respondido de formas muy distintas a lo largo de la historia. En el caso del problema de la esencia, que es el centro de este tema, se han propuesto tesis como el naturalismo, el espiritualismo, el dualismo, el simbolismo, el historicismo, el existencialismo y el marxismo, además de la definición clásica aristotélica.

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2. El problema del origen del hombre

Aunque el temario central de esta unidad son las tesis sobre la naturaleza humana, el problema del origen aparece en muchas fuentes y es necesario conocerlo para ubicar las discusiones posteriores. La pregunta “¿de dónde proviene el hombre?” ha recibido básicamente tres respuestas:

  • Creacionismo. Sostenido por San Agustín de Hipona, afirma que el hombre tiene un origen divino: fue creado por Dios a su imagen y semejanza. Esta tesis se basa en la fe religiosa y en textos como la Biblia. Para San Agustín, el alma es inmortal y posee tres facultades: memoria, inteligencia y voluntad. Su pensamiento tiene influencia platónica, pues concibe al hombre como un compuesto de alma y cuerpo, siendo el alma superior en dignidad.
  • Evolucionismo. Representado por Charles Darwin, sostiene que el hombre tiene un origen natural: proviene de un ser inferior mediante un proceso de selección natural. Esta tesis se apoya en las ciencias naturales.
  • Síntesis integradora. El jesuita Pierre Teilhard de Chardin propuso un monismo que integra ambas visiones: Dios utiliza la evolución como instrumento para crear al hombre. Así, el origen es divino y natural a la vez.
  • Marxismo en el origen. Federico Engels, en su obra El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, sostuvo que el hombre se autoprodujo mediante el trabajo: la mano no solo es el órgano del trabajo, sino también su producto. El trabajo transforma la naturaleza y, al hacerlo, transforma al propio ser humano, humanizándolo.

Estas tesis sobre el origen no deben confundirse con las tesis sobre la esencia. Por ejemplo, el evolucionismo explica de dónde venimos, mientras que el naturalismo (que veremos enseguida) afirma qué somos: una parte de la naturaleza, un ser biológico e instintivo. Prestar atención a esta diferencia te evitará errores en el examen.

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3. El problema de la esencia: las tesis sobre la naturaleza humana

La pregunta “¿qué es el hombre?” es la pregunta por la esencia o naturaleza humana. ¿Hay algo que defina a todos los seres humanos por igual? ¿Qué nos distingue de los animales? A lo largo de la historia de la filosofía se han propuesto distintas respuestas. Aquí las presentamos una a una, de lo clásico a lo contemporáneo, siguiendo el orden en que aparecen en el temario y en las preguntas de admisión.

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4. La definición clásica: Aristóteles

Aristóteles de Estagira (siglo IV a. C.) formuló la definición más influyente de la historia de la filosofía: el hombre es un animal racional. Esta definición se construye con la lógica aristotélica del género próximo y la diferencia específica:

  • Género próximo: “animal”. El hombre pertenece al reino de los seres vivos, comparte con los animales la nutrición, la sensación y el movimiento.
  • Diferencia específica: “racional”. Lo que distingue al hombre de los demás animales es la razón (lógos), que en griego significa a la vez razón y lenguaje. El hombre es el animal que tiene palabra, que puede articular sonidos significativos, deliberar sobre lo justo y lo injusto, y comunicar sus pensamientos.

Además, Aristóteles afirmó que el hombre es un animal político (zôon politikón): un ser que necesita vivir en la pólis (la ciudad, la comunidad política) para alcanzar su plenitud. No se trata de una simple preferencia; para Aristóteles, el hombre es por naturaleza político, de modo que quien vive fuera de la ciudad es, como decía en su Política, “o un ser degradado, o un ser sobrehumano”.

En cuanto a la constitución del hombre, Aristóteles sostuvo el hilemorfismo: todo ser natural está compuesto de materia (hylé) y forma (morphé). En el hombre, la materia es el cuerpo y la forma es el alma. A diferencia de Platón, Aristóteles no concibió el alma como una sustancia separada y encerrada en el cuerpo; alma y cuerpo forman una unidad sustancial, como la forma y la materia de una estatua. El alma es el principio de vida, y sus funciones incluyen la nutrición, la sensación y la razón.

En síntesis: para Aristóteles, el hombre es un animal racional y político, una unidad de alma y cuerpo. Esta definición clásica fue retomada en la Edad Media por pensadores cristianos y sigue siendo un punto de partida para toda la antropología filosófica.

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5. El naturalismo

El naturalismo es la tesis que sostiene que el hombre es un ser natural, biológico e instintivo. Sus rasgos distintivos no son espirituales ni trascendentes, sino físicos y biológicos. El naturalismo rechaza la idea de que el hombre posea una esencia metafísica o una razón separada de la naturaleza; el hombre pertenece enteramente al orden natural.

El representante más importante de esta tesis en el temario es Friedrich Nietzsche (1844-1900). Para Nietzsche, la cultura occidental ha enfermado al hombre al reprimir sus instintos vitales y al inventar mundos espirituales ilusorios. Frente a esto, Nietzsche afirma:

  • El hombre es un tránsito hacia el superhombre. En su obra Así habló Zaratustra, escribe: “El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, una cuerda sobre un abismo”. El hombre no es una meta, sino un puente: debe ser superado.
  • El superhombre es el sentido de la tierra. Nietzsche rechaza el carácter espiritual y racionalizante del hombre. El superhombre es aquel que dice sí a la vida, a la tierra, al cuerpo y a los instintos, y que crea sus propios valores.
  • El hombre es un animal enfermo. La civilización, la moral y la religión habrían domesticado y debilitado al ser humano, alejándolo de su naturaleza.

Otro autor que suele mencionarse dentro del naturalismo es Herbert Spencer, quien en el siglo XIX sostuvo que la naturaleza humana es producto de la evolución natural y que la aptitud del hombre está ligada a su capacidad de adaptación al medio. Spencer desarrolló una visión evolucionista de la mente, la cultura y la sociedad.

En resumen, para el naturalismo el hombre es naturaleza, no espíritu ni razón separada. Se diferencia de los demás animales por su mayor inteligencia, pero esa inteligencia es un producto evolutivo y biológico.

El cientificismo como reduccionismo

Vinculado al naturalismo, aunque también al marxismo reduccionista, está el cientificismo, que en el examen ha aparecido como lectura crítica. El cientificismo reduce al hombre a una mera parte del mundo: un complejo de elementos químicos o físicos, o un producto de relaciones sociales. Desde esta perspectiva, la filosofía perdería su función propia y quedaría subordinada a la ciencia. La antropología filosófica critica esta reducción porque el hombre no se agota en ninguno de esos niveles.

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6. El espiritualismo

El espiritualismo afirma que la esencia del hombre es el espíritu: un principio inmaterial, consciente y libre, que lo distingue radicalmente de los animales. El espíritu no se reduce a la materia, al cuerpo ni a los instintos.

Dos autores son clave en esta tesis:

Platón

Platón (siglo V-IV a. C.) concibió al hombre como un alma espiritual unida accidentalmente a un cuerpo. El cuerpo es material, efímero y fuente de deseos e ilusiones; el alma es inmaterial, inmortal y preexistente, y su origen es el mundo de las Formas inteligibles. Para Platón, el hombre es alma prisionera de un cuerpo. Por eso, la tarea ética del hombre es el cuidado del alma: purificarse de las pasiones del cuerpo y orientarse hacia lo inteligible. Esta es una forma de espiritualismo dualista, porque separa alma y cuerpo, pero su énfasis está en la primacía del alma.

Max Scheler

Max Scheler (1874-1928), en su obra El puesto del hombre en el cosmos, defendió un espiritualismo más moderno. Para Scheler, el hombre es persona: un ser con espíritu. El espíritu le permite al hombre lo siguiente:

  • Ser consciente y autoconsciente: el hombre no solo vive, sino que puede volver sobre sí mismo, saberse como sujeto.
  • Independencia frente a lo orgánico: el hombre puede distanciarse de sus impulsos y decir “no” a ellos. Scheler lo llamó el asceta de la naturaleza: un ser que no se limita a satisfacer sus necesidades, sino que puede oponerse al instinto.
  • Libertad y apertura al mundo: el espíritu le permite al hombre no estar atado a un ambiente fijo, sino abrirse a lo real en toda su riqueza.

Para Scheler, el hombre no es solo un animal racional: es persona, centro de actos espirituales. La persona no es una sustancia cerrada, sino una actualidad espiritual que se manifiesta en actos de amor, conocimiento y valoración.

En síntesis, el espiritualismo considera que lo propiamente humano es el espíritu: alma o persona, algo inmaterial que trasciende lo biológico.

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7. El dualismo

El dualismo es la tesis según la cual el hombre está compuesto de dos sustancias o principios distintos e irreductibles: cuerpo y alma (o mente). A diferencia del espiritualismo, que subraya la primacía del espíritu, el dualismo insiste en la coexistencia de dos realidades separadas.

René Descartes

René Descartes (1596-1650) es el representante clásico del dualismo moderno. Para Descartes, el hombre es un compuesto de:

  • Res extensa (“cosa extensa”): el cuerpo, que es materia, ocupa lugar en el espacio, es divisible y se rige por leyes mecánicas.
  • Res cogitans (“cosa pensante”): el alma o mente, que es pensamiento, no ocupa espacio, es indivisible y libre.

El problema que enfrentó Descartes fue explicar cómo se comunican estas dos sustancias. Su respuesta fue que la interacción ocurre en la glándula pineal, situada en el cerebro, que sería el punto de contacto entre el alma y el cuerpo.

Blaise Pascal

Blaise Pascal (1623-1662) expresó el dualismo con una imagen célebre: el hombre es una caña pensante. Es una caña porque es frágil, un simple junco que el universo puede destruir con facilidad; pero es pensante, y en esa capacidad de pensar reside su dignidad. Pascal escribió: “No es en el espacio donde debo buscar mi dignidad, sino en la ordenación de mi pensamiento”. El universo puede aniquilar al hombre, pero el hombre sabe que muere, mientras que el universo no sabe nada.

En el temario, el dualismo se distingue del espiritualismo platónico en que el dualismo cartesiano plantea dos sustancias en interacción, mientras que el espiritualismo platónico considera el alma como lo esencial y el cuerpo como una prisión.

Nota: también San Agustín sostuvo un dualismo antropológico (alma y cuerpo), pero su planteamiento suele estudiarse dentro del creacionismo y del problema del origen.

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8. El simbolismo

El simbolismo es una de las tesis más preguntadas en los exámenes de San Marcos, sobre todo por su asociación con el filósofo alemán Ernst Cassirer (1874-1945). Cassirer, de tradición neokantiana, propuso una nueva definición del hombre: el hombre es un animal simbólico.

¿Por qué “simbólico” y no solo “racional”? Para Cassirer, la razón es un concepto demasiado estrecho para abarcar todas las formas de la vida cultural humana: el mito, la religión, el arte, el lenguaje, la ciencia. Todas estas son formas simbólicas: sistemas de signos mediante los cuales el hombre organiza y da sentido a su experiencia.

La tesis de Cassirer se puede desglosar así:

  • El hombre no vive solo en un mundo físico. Vive en un universo simbólico: el lenguaje, el mito, el arte, la religión, la ciencia. Entre el hombre y la realidad se interpone un tejido de símbolos.
  • El símbolo no es una copia de la realidad. Es una creación del espíritu humano que configura la experiencia. Por eso, nuestro punto de vista sobre el mundo está constituido por la actividad simbólica.
  • El hombre se comprende a sí mismo a través de los símbolos. No hay un acceso directo a la realidad ni a sí mismo; siempre está mediado por formas simbólicas.
  • La cultura es un sistema de formas simbólicas. Todas las creaciones humanas —desde una crónica colonial hasta una teoría científica— son manifestaciones de esta capacidad simbólica.

De aquí se deduce una consecuencia importante: más que relacionarse con la realidad misma, el hombre constituye su punto de vista en permanente diálogo consigo mismo y con los demás en sociedad, a través de los símbolos compartidos.

Esta tesis tiene una gran ventaja para comprender fenómenos culturales: permite interpretar cualquier producción humana (un texto, una pintura, una crónica, un sistema de parentesco) como parte de un sistema simbólico que expresa la forma como un grupo social organiza su mundo.

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9. El historicismo

El historicismo es la tesis que sostiene que el hombre es un ser histórico: no tiene una naturaleza fija, inmutable, sino que se va haciendo a lo largo del tiempo. La historia no es un escenario donde se desarrolla una esencia ya dada; la historia es constitutiva del ser humano.

Dos autores son representativos:

Wilhelm Dilthey

Wilhelm Dilthey (1833-1911) distinguió entre las ciencias de la naturaleza, que explican los fenómenos mediante leyes causales, y las ciencias del espíritu, que buscan comprender la vida humana. Para Dilthey, la vida humana es esencialmente histórica: el hombre solo se comprende a sí mismo a través de sus expresiones históricas (arte, religión, instituciones, textos).

José Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset (1883-1955) formuló una conocida tesis: “Yo soy yo y mi circunstancia”. El hombre no puede separarse de su entorno histórico, social y cultural. Pero su afirmación más citada en los exámenes es esta: “El hombre no tiene naturaleza, sino historia”. ¿Qué significa? Que no hay una esencia humana universal e inamovible; el hombre es quehacer histórico continuo: se hace a sí mismo en cada época. Para Ortega, la vida humana es proyecto y posibilidad: el hombre no es una cosa hecha, sino algo que está por hacer.

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10. El existencialismo

El existencialismo, con Jean-Paul Sartre (1905-1980) como figura central, es una de las tesis más radicales sobre la naturaleza humana. Su punto de partida es la famosa tesis: “La existencia precede a la esencia”.

¿Qué significa esto? En el caso de una herramienta, primero existe la idea o el diseño (la esencia) y luego se fabrica el objeto (la existencia). En el caso de un dios creador, ocurriría lo mismo: Dios concibe la idea de hombre y luego lo crea, de modo que el hombre tendría una esencia previa. Pero Sartre niega que exista un Dios creador y niega que el hombre tenga una esencia predeterminada. El hombre primero existe, se encuentra en el mundo, y luego se define a través de sus elecciones y actos.

Consecuencias:

  • No hay una naturaleza humana universal y eterna. “El hombre es lo que él hace de sí mismo”.
  • El hombre está abandonado en el mundo. No hay valores ni normas preexistentes que lo orienten; es libre y debe inventar su propio camino.
  • La libertad es radical y conlleva responsabilidad. Al elegir, el hombre elige también una imagen de lo que debe ser la humanidad entera. De ahí la angustia.
  • El hombre es un proyecto que se vive subjetivamente. No es una cosa con propiedades fijas, sino un ser en constante construcción.

Sartre defendió estas ideas en su conferencia El existencialismo es un humanismo (1946), donde sostuvo que el existencialismo es un humanismo porque devuelve al hombre la responsabilidad de su destino.

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11. El marxismo

El marxismo ofrece otra respuesta a la pregunta por la esencia humana: el hombre es un ser social, determinado por las relaciones sociales de producción en las que vive. No existe una esencia abstracta e inmutable; el hombre se constituye históricamente a través del trabajo y de las relaciones sociales.

Los aportes clave son:

Karl Marx

Karl Marx (1818-1883) sostuvo que no es la conciencia social la que determina el ser social, sino el ser social el que determina la conciencia social. Esto significa que la forma como los hombres producen sus medios de vida (la estructura económica) condiciona sus ideas, su derecho, su religión y su filosofía (la superestructura). La esencia del hombre no es una abstracción individual: es el conjunto de sus relaciones sociales.

Federico Engels

Federico Engels (1820-1895), compañero de Marx, profundizó el papel del trabajo en la humanización del hombre. En su obra El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, sostuvo que el trabajo ha creado al hombre. Los animales se sirven de lo que la naturaleza les ofrece; el hombre, en cambio, transforma la naturaleza para satisfacer sus necesidades, y al transformarla se transforma a sí mismo. La mano no solo es el órgano del trabajo, sino también su producto.

En el marxismo, el trabajo y las relaciones sociales no son simples rasgos del hombre: son la clave que lo diferencia de los animales y lo constituye como ser humano. Por eso, el marxismo es una tesis materialista e historicista: la naturaleza humana es histórica y social, no biológica ni espiritual.

El marxismo también aparece en el problema del origen (Engels) y en el problema de la condición humana actual, con conceptos como la alienación del trabajador en el sistema capitalista, que no se desarrollan aquí pero conviene recordar.

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12. La crítica contemporánea al esencialismo: Judith Butler

Una pregunta reciente del examen introdujo a la filósofa contemporánea Judith Butler, autora de El género en disputa. Su planteamiento es relevante para la antropología filosófica porque cuestiona el esencialismo: la idea de que existe una naturaleza humana fija, universal y anterior a la cultura.

Butler sostiene que el género no es una esencia natural e inmutable, sino una construcción variable, un conjunto de actos y representaciones que se repiten socialmente. Por lo tanto, no hay una identidad de género “natural” que todos deban seguir. Esta crítica se conecta con el existencialismo (la existencia precede a la esencia), con el historicismo (el hombre se hace históricamente) y con el marxismo (las identidades son sociales).

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13. Comparación de las tesis sobre la naturaleza humana

Para ordenar lo aprendido, es útil una tabla comparativa:

Tesis Autor principal Idea central
Definición clásica Aristóteles El hombre es un animal racional y político; unidad de alma y cuerpo
Naturalismo Nietzsche El hombre es un ser natural e instintivo, tránsito hacia el superhombre
Espiritualismo Platón, Scheler La esencia del hombre es el espíritu (alma, persona)
Dualismo Descartes, Pascal El hombre es cuerpo y alma/mente, dos sustancias distintas
Simbolismo Cassirer El hombre es un animal simbólico; vive en un universo simbólico
Historicismo Ortega y Gasset El hombre no tiene naturaleza, sino historia; es quehacer
Existencialismo Sartre La existencia precede a la esencia; no hay naturaleza humana
Marxismo Marx, Engels La esencia del hombre es el conjunto de sus relaciones sociales; el trabajo lo humaniza
Crítica esencialista Butler El género y la identidad son construcciones variables, no esencias fijas

Mapa conceptual de las tesis sobre la naturaleza humana

Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir naturalismo y evolucionismo. El evolucionismo explica el origen del hombre (Darwin); el naturalismo es una tesis sobre la esencia (Nietzsche). Pregunta típica: “¿Qué tesis considera los rasgos biológicos como distintivos?” Respuesta: naturalismo.
  2. Atribuir a Cassirer la definición de animal racional. Cassirer propuso “animal simbólico”. La razón no es suficiente para abarcar todas las formas culturales.
  3. Confundir espiritualismo con dualismo. El espiritualismo subraya la primacía del espíritu (Platón, Scheler); el dualismo insiste en dos sustancias distintas (Descartes, Pascal). Aunque Platón puede ser dualista, en el temario suele presentarse como espiritualista.
  4. Creer que Aristóteles es dualista al estilo platónico. No. Aristóteles sostiene el hilemorfismo: alma y cuerpo son dos aspectos de una misma sustancia, no dos sustancias separadas.
  5. Atribuir a Sartre la idea de una esencia universal. Al contrario: Sartre niega la naturaleza humana; dice que la existencia precede a la esencia.
  6. Confundir historicismo con relativismo. El historicismo afirma que el hombre se hace en la historia, pero no niega que haya condiciones universales de la existencia; simplemente rechaza una esencia inmutable.
  7. Pensar que el marxismo solo habla de economía. El marxismo tiene una concepción antropológica: el trabajo y las relaciones sociales constituyen al hombre.

Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

A continuación, resolvemos cuatro ejemplos nuevos de dificultad creciente. Léelos con atención; el objetivo es que aprendas a identificar la tesis que está detrás de cada afirmación.

Ejemplo 1 (básico)

Enunciado: Un estudiante afirma: “El hombre no es más que un animal especialmente evolucionado; su comportamiento está determinado por sus instintos y su carga genética, y no hay en él ningún principio espiritual”. ¿Con qué tesis sobre la naturaleza humana se vincula esta afirmación?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (intermedio)

Enunciado: “El ser humano no tiene una esencia definida de antemano; cada uno se define a sí mismo mediante sus elecciones libres. No hay valores preexistentes que lo guíen, por lo que debe asumir la responsabilidad de construir su propia vida”. ¿A qué autor corresponde esta postura?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (intermedio-alto)

Enunciado: Una crónica colonial andina contiene láminas que representan la organización social, las actividades agrícolas y los rituales del mundo andino. Si aplicamos la antropología de Cassirer, ¿cómo interpretamos esas láminas?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (alto)

Enunciado: Tres filósofos discuten. El primero dice: “El hombre es un animal racional y social; solo en la sociedad alcanza su plenitud”. El segundo replica: “No, el hombre es un ser histórico; no tiene naturaleza, sino historia”. El tercero interviene: “Ambos olvidan que el hombre es ante todo un ser simbólico, que se relaciona con el mundo mediante el lenguaje, el arte y la religión”. Identifica a los tres filósofos en orden.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

Ahora que has visto cómo la filosofía responde a la pregunta por el hombre, es natural que surja una nueva interrogante: si el hombre es un animal racional, simbólico, histórico o libre, ¿cómo es posible que conozca la realidad? La gnoseología se ocupará precisamente de ello: el conocimiento, sus características, sus niveles y sus tipos. Al estudiar el conocimiento sensorial y racional, verás que las capacidades que aquí hemos atribuido al hombre (razón, lenguaje, símbolo, historia) se convierten en los instrumentos mismos del conocer. Así, el tema de la antropología filosófica deja preparado el terreno para la teoría del conocimiento.

Ir al siguiente tema: Gnoseología I: el conocimiento, sus características, niveles y tipos (sensorial y racional)

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20 preguntas de práctica tipo admisión y 16 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.

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Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.

Básico 5/6Intermedio 26/8Avanzado 5/6Total 36/20

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