Tema 12 de 36Filosofía

Marxismo: Karl Marx

Estudia el marxismo de Karl Marx como crítica materialista del capitalismo y aprenderás a comprender la estructura, la superestructura, el Estado y la ideología.

✍️ 20 preguntas de práctica⭐ 2 preguntas reales de San Marcos🎯 Practicar este tema

Ruta de estudio

Estudia a tu ritmo

El contenido cambia según tu experiencia, pero tu progreso queda separado y nunca se pierde.

Descargar PDF ANUAL
Inicia sesión para guardar tu avance y diagnóstico.
Iniciar sesión
27 min de lectura16 apartados3 temas que vinieron en admisión2 figuras y esquemas

El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

El marxismo es una de las corrientes filosóficas, económicas y políticas más influyentes del mundo contemporáneo. Para un estudiante que acaba de estudiar el idealismo alemán, Karl Marx representa el gran giro hacia lo material: mientras Hegel explicaba la historia como despliegue de la Idea o del Espíritu, Marx explica la historia desde las condiciones concretas de la producción. Este giro no es solamente teórico. Marx sostiene que la filosofía no debe limitarse a comprender el mundo, sino que debe transformarlo. Por eso su pensamiento es inseparable de la crítica del capitalismo, del Estado y de la ideología.

En el examen de admisión de la UNMSM este tema suele preguntarse de dos maneras. Primero, de modo conceptual: se pide reconocer que el factor económico condiciona los procesos históricos, distinguir la estructura económica de la superestructura, identificar la esencia del hombre como conjunto de relaciones sociales, comprender el Estado como instrumento de la clase dominante y a la ideología como justificación del orden existente. Segundo, de modo aplicado: se presentan textos o situaciones concretas, como sociedades latinoamericanas con Estados débiles u oligarquías, y se pide interpretar esa realidad desde el materialismo histórico.

Este tema está encadenado con los anteriores y con los siguientes. Viene de Hegel, cuya dialéctica y filosofía de la historia sirvieron de punto de partida crítico para Marx. Y prepara el contraste con Augusto Comte: ambos confían en explicar la sociedad mediante leyes, pero Marx propone la revolución y Comte el orden y el progreso gradual. Comprender este cruce es comprender dos grandes maneras de responder a la crisis del siglo XIX.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Conviene recordar brevemente que Hegel, estudiado en el tema anterior, propuso un panlogismo: todo lo real es racional, y la realidad es el despliegue de la Idea absoluta. Su dialéctica se movía en el plano del pensamiento: tesis, antítesis y síntesis. Para Hegel, la historia era el desarrollo de la conciencia de la libertad, y el Estado era la culminación de la eticidad. También hay que recordar a Ludwig Feuerbach, un pensador crítico de Hegel que devolvió la filosofía al ser humano concreto y material. Marx perteneció a la izquierda hegeliana, el grupo que usaba la dialéctica de Hegel pero rechazaba su idealismo y buscaba una filosofía transformadora.

Con estos antecedentes se entiende el propósito de Marx: conservar de Hegel el método dialéctico, pero invertir su base, colocando la materia y el trabajo humano en lugar de la Idea.

1

1. Contexto histórico y vida de Marx

Karl Marx nació en 1818 en Tréveris, en la Renania prusiana, y murió en Londres en 1883. Vivió el siglo XIX, el siglo de la segunda Revolución Industrial. Las fábricas, la máquina de vapor, el ferrocarril y la producción en serie transformaron la economía europea, pero también crearon una clase obrera numerosa, empobrecida y sin protección. En 1848, una oleada revolucionaria recorrió Europa. En ese ambiente, Marx y Friedrich Engels redactaron el Manifiesto Comunista (1848) como programa de la Liga de los Comunistas. La Asociación Internacional de los Trabajadores, conocida como la Primera Internacional, fundada en 1864, y episodios como el Imperio de Luis Bonaparte en Francia ayudan a entender sus preocupaciones políticas.

Marx fue filósofo, periodista, economista e ideólogo político. Como filósofo, perteneció a los hegelianos de izquierda, aunque pronto rompió con el idealismo. Sus obras fundamentales para este curso son los Manuscritos económicos y filosóficos (1844), donde analiza la alienación; el Manifiesto Comunista (1848), donde expone la lucha de clases; la Contribución a la crítica de la economía política (1859), cuyo prólogo es una síntesis del materialismo histórico; y El capital (1867, primer tomo), donde estudia la plusvalía y el funcionamiento del capitalismo.

Junto con Engels, Marx elaboró la concepción materialista de la historia. Su célebre Tesis 11 sobre Feuerbach lo resume: “Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversas maneras, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Esta frase no es un eslogan: expresa que el marxismo es un instrumento teórico-práctico y que, por tanto, cuestiona todas las filosofías puramente especulativas.

2

2. Las fuentes del marxismo: una síntesis crítica

El pensamiento de Marx no surge de la nada. Es una síntesis crítica de tres grandes corrientes europeas del siglo XIX, cada una de las cuales aporta una parte del marxismo.

Fuente histórica Representantes Aporte al marxismo
Filosofía clásica alemana Hegel y Feuerbach La dialéctica y el materialismo
Economía política inglesa Adam Smith y David Ricardo La teoría del valor-trabajo
Socialismo utópico francés Owen, Saint-Simon y Fourier La idea de socialismo como sociedad sin clases

De Hegel, Marx toma la dialéctica, pero no su idealismo. De Feuerbach, toma el materialismo y la crítica de la religión, pero le reprocha que conciba al hombre de manera abstracta. De los economistas clásicos, toma la idea de que el trabajo es la fuente del valor, pero la lleva hasta la teoría de la plusvalía. De los socialistas utópicos, toma el ideal de una sociedad justa, pero lo convierte en un proyecto científico basado en las contradicciones del capitalismo.

Así, el marxismo se articula en tres partes: el materialismo dialéctico, como concepción general de la realidad; la economía marxista, centrada en la plusvalía; y el socialismo científico, que sostiene que la revolución proletaria es resultado necesario de la lucha de clases.

3

3. De Hegel a Marx: la inversión de la dialéctica

Para entender el materialismo histórico, primero hay que comprender el materialismo dialéctico, la base filosófica general del marxismo.

Hegel pensaba que la realidad es el desarrollo del Espíritu o de la Idea. La dialéctica era, para él, el movimiento del concepto: una categoría genera su negación y ambas se reconcilian en una síntesis. Marx reconoce el acierto de Hegel: la realidad es movimiento, contradicción y cambio; nada es eterno ni estático. Pero le reprocha que ponga a la idea como sujeto de la historia. Para Marx, las ideas no crean la materia; es la materia, la realidad material, la que se refleja en las ideas. En sus palabras, lo ideal no es más que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del hombre.

Por tanto, Marx invierte la dialéctica hegeliana: ya no es la Idea la que se enajena en la naturaleza y vuelve a sí, sino que es la materia —en especial el mundo natural y la actividad productiva humana— la que se desarrolla dialécticamente mediante contradicciones. El materialismo dialéctico sostiene que la materia es eterna y está en eterno movimiento; los fenómenos son interdependientes y cambiantes. La ley dialéctica fundamental es la de la contradicción: todo proceso contiene fuerzas opuestas cuya tensión produce desarrollo.

Hay que notar que el materialismo dialéctico no es un materialismo mecanicista: la materia no es algo inerte y fijo, sino dinámica. Por eso, cuando las preguntas de examen señalan que “la materia tiene como principal característica el ser dinámica”, la respuesta es esa: dinámica, no mecánica ni inmutable.

4

4. El trabajo: la actividad que hace humano al ser humano

Antes de estudiar el Estado y la ideología, hay que fijar la pieza central del pensamiento de Marx: el trabajo. Para Marx y Engels, los seres humanos comenzaron a distinguirse de los animales cuando empezaron a producir sus propios medios de subsistencia, es decir, cuando transformaron conscientemente la naturaleza. El trabajo no es solo la fuente de la riqueza; es la condición básica de la vida humana y ha creado al propio hombre.

La transformación de la naturaleza y del propio ser humano se observa en un largo proceso: el bipedismo y la recolección; la creación de herramientas; el dominio del fuego y la cocción de alimentos; la cacería y el consumo de carne; el desarrollo del lenguaje; la ganadería y la agricultura; la diversificación de actividades; y, finalmente, el crecimiento del cerebro y de la conciencia. Esto significa que la conciencia no es un dato originario: surge y se desarrolla con la actividad material.

Aquí está una de las diferencias más importantes con el idealismo. Para Hegel, la conciencia o la Idea es lo primero. Para Marx, la conciencia es un producto histórico-social, condicionado por la forma en que los hombres producen su vida.

El trabajo también es la clave de la esencia humana. Feuerbach hablaba de una esencia humana abstracta, compartida por todos los individuos. Marx responde en su sexta Tesis sobre Feuerbach: “La esencia humana no es algo abstracto inmanente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales”. Es decir, no hay un “hombre universal” fuera de la sociedad; lo que somos depende de las relaciones de producción, de la división del trabajo, de la clase a la que pertenecemos y del momento histórico.

5

5. El materialismo histórico: estructura económica y superestructura

El materialismo histórico es la aplicación del método dialéctico al estudio de la sociedad y de la historia. Su tesis central es que la explicación de los procesos históricos se encuentra, en última instancia, en las condiciones materiales de existencia: en el modo como los hombres producen y reproducen su vida.

En el prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política (1859), Marx lo formula con claridad: en la producción social de su existencia, los hombres entran en relaciones de producción determinadas, necesarias e independientes de su voluntad. Estas relaciones corresponden a un grado de desarrollo de sus fuerzas productivas. El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política, a la que corresponden formas determinadas de conciencia social. Por tanto, el ser social condiciona la conciencia social.

Esto nos da el edificio conceptual más preguntado del tema.

5.1. La estructura económica o base

La estructura económica está compuesta por dos elementos:

  • Fuerzas productivas: todo aquello que interviene en la producción. Incluyen la fuerza de trabajo (los trabajadores y sus capacidades), los medios de producción (instrumentos, máquinas, tierra, tecnología) y los conocimientos técnicos.
  • Relaciones de producción: las relaciones sociales que los hombres establecen para producir. Determinan quién es propietario de los medios de producción, quién trabaja, cómo se organiza el trabajo y cómo se distribuye el producto. En el capitalismo, la relación central es la del capitalista, dueño de los medios de producción, y el obrero, que solo posee su fuerza de trabajo.

5.2. La superestructura

La superestructura está formada por dos niveles:

  • Formas jurídico-políticas: el Estado, el derecho, el gobierno, el parlamento, la policía, el ejército, los tribunales.
  • Formas de conciencia social: la religión, la moral, la filosofía, el arte, la educación, la cultura.

La superestructura no flota en el vacío: se levanta sobre la base económica y tiende a justificarla y a reproducirla. La base económica está constituida por el modo de producción vigente; la superestructura por las formas ideológicas que posee la sociedad.

Base y superestructura según Marx

Hay que precisar dos cosas para no caer en un determinismo vulgar. Primero, Marx dice que la base económica condiciona a la superestructura “en última instancia”, no que la produzca mecánicamente ni que todos los fenómenos culturales se deduzcan directamente de la economía. Segundo, la superestructura también actúa sobre la base: las leyes, el Estado, la religión o la educación pueden facilitar o frenar el desarrollo económico. Pero la dirección fundamental es de la base a la superestructura.

En el examen de San Marcos se pregunta recurrentemente por este condicionamiento. La pregunta clave es: “Según el materialismo histórico, los procesos históricos están condicionados fundamentalmente por el factor…”. La respuesta es el económico. Eso es porque, para Marx, el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual.

6

6. Fuerzas productivas, relaciones de producción y el motor de la historia

¿Por qué cambian las sociedades? No cambian por las ideas de un genio ni por la voluntad de los dioses. Cambian porque en la base económica se produce una contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción.

Las fuerzas productivas tienden a progresar: la tecnología, los conocimientos y la organización del trabajo cambian con relativa rapidez. Las relaciones de producción, en cambio, tienden a permanecer iguales, porque la clase dominante se beneficia de ellas y las defiende mediante el derecho y el Estado. Llega un momento en que las relaciones de producción, que antes impulsaban el desarrollo de las fuerzas productivas, se convierten en un obstáculo. Entonces se abre una época de revolución social.

Así, la contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción explica las grandes transformaciones históricas. Cuando las relaciones de producción se transforman, también se transforma la sociedad entera: cambia la base económica y, con ella, se modifican la política, el derecho y las ideas.

Este proceso puede representarse en una secuencia de modos de producción:

Línea de tiempo de los modos de producción

En la comunidad primitiva no había propiedad privada, clases ni Estado: los medios de producción eran comunes. Con el surgimiento del excedente, apareció la propiedad privada y la sociedad se dividió en clases antagónicas: esclavos y esclavistas, luego siervos y señores feudales, luego obreros y capitalistas. Cada modo de producción ha tenido su propia contradicción de clases. El capitalismo, según Marx, es el último modo de producción basado en la explotación de clase: su contradicción interna entre trabajo asalariado y capital conducirá a la revolución proletaria y al socialismo, etapa de transición hacia el comunismo, donde desaparecerán las clases, el Estado y la propiedad privada.

7

7. La historia como lucha de clases y el sujeto de la historia

Si la contradicción es el motor, en la historia esa contradicción se expresa en la lucha de clases. El Manifiesto Comunista comienza con una afirmación contundente: “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, opresores y oprimidos se han enfrentado siempre; esa lucha ha terminado en una transformación revolucionaria de la sociedad o en la ruina de ambas clases.

Esto redefine al sujeto de la historia. Para el idealismo, el sujeto es la Idea, el Espíritu universal o los grandes hombres y héroes. Para el materialismo histórico, el verdadero sujeto colectivo de la historia son las clases sociales en lucha, y en particular la clase que surge de las contradicciones del modo de producción vigente y tiene la capacidad de transformarlo.

En el capitalismo, esa clase es el proletariado: los obreros que no poseen medios de producción y venden su fuerza de trabajo al capitalista. El proletariado es el sujeto revolucionario por varias razones:

  • Es la clase más desposeída: no tiene propiedad que defender.
  • Es la clase productiva: crea la riqueza con su trabajo.
  • Es la clase que sufre la explotación de manera más directa.
  • Con su liberación, al no tener intereses de clase particulares, puede poner fin a la explotación de todos.

Pero el proletariado no es un sujeto pasivo. Debe tomar conciencia de su situación, pasar de clase en sí a clase para sí, es decir, adquirir conciencia de clase y organizarse políticamente. Esta conciencia no proviene de la pura teoría, sino de la práctica: de la lucha, de la organización y de la experiencia de la explotación.

El sujeto de la historia no es un individuo aislado, sino colectivo. Marx critica a Feuerbach y a los materialistas anteriores por concebir al hombre como individuo abstracto. Su esencia es el conjunto de sus relaciones sociales; su acción histórica es la acción de las clases. Por eso el materialismo histórico no explica los procesos por la voluntad de los grandes personajes, sino por las relaciones de producción y los enfrentamientos de clase.

8

8. El Estado según Marx: instrumento de dominación de clase

Marx no dedicó un tratado sistemático al Estado, pero su concepción se desprende de su materialismo histórico. Si la sociedad se divide en clases antagónicas, el Estado es el aparato que asegura la dominación de una clase sobre las demás.

En la sociedad sin clases (comunidad primitiva), no había Estado. El Estado surgió con la propiedad privada y la división social en clases. No es un tercero neutral que reconcilia los intereses de todos; es, en palabras del Manifiesto Comunista, el comité que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa. En las sociedades esclavista y feudal, el Estado cumplió una función análoga para esclavistas y señores feudales.

En el capitalismo, el Estado burgués presenta sus intereses de clase como si fueran intereses generales de la nación. Sus instituciones —el parlamento, la policía, el ejército, los tribunales, la burocracia— protegen la propiedad privada, garantizan los contratos, reprimen las luchas obreras y organizan las condiciones generales de la acumulación capitalista. No es que cada gobernante sea un agente directo de la burguesía, sino que la lógica del Estado está atada a la reproducción del sistema capitalista.

En las sociedades dependientes y con oligarquías, como las latinoamericanas descritas en el pasaje de admisión, el Estado puede ser débil y fragmentado, manejado por oligarquías locales o caudillos militares. Pero esta debilidad no contradice el análisis marxista: muestra que la forma del Estado depende de la estructura económica y de las clases sociales concretas. Un Estado débil puede ser funcional a una oligarquía exportadora que no necesita un poder nacional fuerte para reproducir su dominio.

La conclusión política de Marx es que el proletariado no puede limitarse a tomar el Estado existente, sino que debe destruir la máquina estatal burguesa mediante la revolución y establecer un Estado obrero de transición: la dictadura del proletariado. En esa etapa, el Estado sigue siendo un instrumento de dominación, pero ahora de la mayoría trabajadora sobre la minoría explotadora. Solo cuando desaparezcan las clases y se instale el comunismo, el Estado se extinguirá, porque ya no habrá una clase que dominar ni una propiedad privada que proteger.

9

9. La ideología: la clase dominante también domina las ideas

Una de las ideas más importantes y preguntadas del marxismo es que, en cada sociedad, las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante. La ideología es el conjunto de representaciones, creencias, valores y discursos que naturalizan el orden social existente y lo presentan como racional, universal y eterno.

El vínculo con la estructura es claro: si la clase capitalista domina los medios de producción, también domina los medios de producción intelectual: los periódicos, las escuelas, las universidades, los púlpitos, los tribunales. Desde allí difunde una imagen del mundo que favorece sus intereses, aunque aparezca como interés común.

La ideología no es simplemente una mentira que se impone desde afuera; es una forma de conciencia social que responde a condiciones materiales históricas. Por eso Marx no la combate solo con argumentos, sino mostrando su raíz social. La ideología vuelve “natural” lo que es histórico: por ejemplo, hace creer que la propiedad privada, el trabajo asalariado o la desigualdad son eternos e inevitables.

9.1. La religión como ideología

La crítica de la religión es un caso ejemplar de la crítica de la ideología. Marx retoma la crítica de Feuerbach y la profundiza. La religión es un producto de condiciones históricas: el ser humano crea a Dios cuando su vida real está llena de sufrimiento y no encuentra en la tierra la justicia que anhela. La religión es “el opio del pueblo”: consuela, pero no cambia las causas del sufrimiento; puede adormecer la voluntad de transformar el mundo.

Ello no significa que Marx se dedique a demostrar la inexistencia de Dios. Su crítica es social: la religión es un subproducto de condiciones históricas y, por tanto, cambiará cuando cambie la sociedad. No es la contradicción principal, porque la principal es la de clases; la religión es parte de la superestructura ideológica.

En el examen, cuando se pregunta por la crítica marxista de la religión, la respuesta correcta es que la religión es un subproducto de las condiciones históricas y, por ello, cambiante; no una simple creencia falsa que Marx ataca por ateísmo, sino una forma ideológica ligada a la alienación real.

9.2. Alienación e ideología

La ideología se sostiene porque la realidad social ya es alienada. La alienación (o enajenación) es el proceso por el cual el producto del trabajo, el trabajo mismo y las relaciones humanas se convierten en fuerzas extrañas que dominan al trabajador.

En el capitalismo, el obrero produce mercancías que no le pertenecen; trabaja para otro; su actividad no lo realiza, lo degrada; y se enfrenta a otros hombres como competidores. El hombre se ha cosificado: se le trata como una mercancía más. La ideología oculta esta alienación y la presenta como libertad de contrato, trabajo libre o justicia de mercado.

Por eso la superación de la ideología no es puramente intelectual: requiere transformar las condiciones materiales que la generan. De ahí la insistencia de Marx en la praxis, la unidad de teoría y práctica revolucionaria.

10

10. La economía marxista: plusvalía y crítica del capital

Aunque el temario central es materialismo histórico, sujeto de la historia, Estado e ideología, no puede entenderse la crítica de Marx sin una noción de la plusvalía, porque es la prueba económica de la explotación de clase.

10.1. Valor y trabajo

Marx parte de la teoría del valor-trabajo de los economistas clásicos Adam Smith y David Ricardo. Una mercancía tiene valor de uso (utilidad para satisfacer una necesidad) y valor de cambio (la proporción en que se intercambia). La fuente del valor es el trabajo humano socialmente necesario para producirla.

10.2. La plusvalía

En el capitalismo, el obrero vende su fuerza de trabajo por un salario. La fuerza de trabajo es una mercancía especial: su valor es el costo de reproducirla (alimentos, vivienda, etc.), pero su uso puede crear más valor del que cuesta. El obrero trabaja una jornada, por ejemplo, de ocho horas. En una parte de esa jornada produce el equivalente a su salario (trabajo necesario). En la otra parte, produce un valor adicional, la plusvalía, que el capitalista se apropia. Ese trabajo excedente no remunerado es el origen de la ganancia capitalista.

Jornada laboral=trabajo necesario+trabajo excedente (plusvalıˊa) \text{Jornada laboral} = \text{trabajo necesario} + \text{trabajo excedente (plusvalía)}

Esta explicación muestra por qué la explotación no depende de que el capitalista sea moralmente malo; es una relación estructural. El salario oculta la explotación: parece que se paga todo el trabajo, cuando solo se paga el valor de la fuerza de trabajo.

La plusvalía es preguntada con frecuencia en admisión. Se debe recordar: es el valor adicional que el capitalista recibe del trabajo no remunerado del obrero.

11

11. El socialismo científico: de la teoría a la transformación

Marx llama socialismo científico a su propuesta porque, a diferencia del socialismo utópico (Owen, Saint-Simon, Fourier), no se limita a describir una sociedad ideal ni a apelar a la buena voluntad de los ricos. El socialismo científico se apoya en el análisis de las leyes del capitalismo: la contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción, la concentración del capital, las crisis periódicas y la creciente explotación del proletariado crean las condiciones objetivas de la revolución.

El proletariado, organizado en partido, debe transformar la sociedad. La filosofía, por tanto, ya no es contemplación: es praxis. La teoría marxista es un instrumento teórico-práctico. La undécima tesis sobre Feuerbach es la síntesis: no basta comprender el mundo; hay que transformarlo.

Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir materialismo dialéctico con materialismo histórico. El materialismo dialéctico es la concepción general de la materia y de la dialéctica de la realidad. El materialismo histórico es su aplicación a la historia y a la sociedad. Preguntas que piden “la explicación de la totalidad de la realidad debe partir del mundo real, naturaleza cambiante e interdependiente” apuntan al materialismo dialéctico; las que piden “factor económico en los procesos históricos” apuntan al histórico.

  2. Creer que Marx reduce el hombre a un conjunto de “relaciones sociales mínimas” en sentido fisicalista o químico. Marx no es un cientificista reduccionista. Su materialismo destaca el trabajo y las relaciones sociales concretas. La esencia humana no es biológica ni espiritual, pero tampoco una simple suma de átomos.

  3. Pensar que el Estado es neutral o representa la voluntad general. Para Marx, en una sociedad de clases, el Estado es un instrumento de dominación de la clase dominante. En el capitalismo, de la burguesía.

  4. Interpretar la determinación económica como un mecanicismo absoluto. La base condiciona en última instancia; la superestructura tiene influencia recíproca. No toda obra de arte o ley es una simple emanación de la economía.

  5. Atribuir a Marx la idea de que la religión es el principal enemigo o la causa de la opresión. La religión es una ideología, una expresión de condiciones históricas; la contradicción principal es la de clases.

  6. Confundir el socialismo con el comunismo. En Marx, el socialismo es la etapa de transición posterior a la revolución, con Estado obrero; el comunismo es la sociedad final sin clases, sin Estado y sin propiedad privada.

  7. Creer que la plusvalía es la ganancia por el esfuerzo del capitalista. Es el valor no remunerado del trabajo del obrero, no un premio al riesgo o al ahorro.

Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1 (nivel básico)

Pregunta: Según el materialismo histórico, el factor que condiciona fundamentalmente los procesos históricos es

A) el religioso.
B) el político.
C) el económico.
D) el educativo.
E) el moral.

Respuesta: C) el económico.

Explicación: El materialismo histórico sostiene que la estructura económica —el modo de producción— es la base real sobre la que se levanta la superestructura política, jurídica e ideológica. Por eso los cambios históricos se explican, en última instancia, por las condiciones materiales de producción y no por las ideas religiosas o políticas.

Ejemplo 2 (nivel intermedio)

Pregunta: Determine el valor de verdad (V) o falsedad (F) de los enunciados:

I. El ser social determina la conciencia social.
II. La historia es el despliegue de la conciencia de la libertad.
III. La historia humana es la historia de la lucha de clases.

A) VVV
B) VFF
C) VFV
D) FVF
E) VVF

Respuesta: C) VFV.

Explicación: I es verdadero porque en el materialismo histórico la conciencia y las formas ideológicas están condicionadas por el ser social, es decir, por las relaciones materiales de producción. II es falso porque “la historia como despliegue de la conciencia de la libertad” es la tesis idealista de Hegel, no de Marx. III es verdadero porque el Manifiesto Comunista afirma que la historia de todas las sociedades ha sido la historia de luchas de clases.

Ejemplo 3 (nivel avanzado)

Pregunta: Un gobierno capitalista reforma su constitución y declara que todos los ciudadanos son “jurídicamente iguales” y que el Estado es neutral. Sin embargo, las leyes protegen la propiedad privada y reprimen las huelgas obreras. Según Marx, la presentación de esos intereses particulares como interés general corresponde al concepto de

A) plusvalía.
B) materialismo dialéctico.
C) ideología.
D) socialismo utópico.
E) dialéctica.

Respuesta: C) ideología.

Explicación: La ideología es la forma de conciencia que hace pasar los intereses de la clase dominante por intereses universales. El discurso de la igualdad jurídica y de la neutralidad del Estado cumple esa función: oculta la dominación de clase y la presenta como un orden natural. La plusvalía es otra categoría económica; el materialismo dialéctico es la concepción filosófica general; el socialismo utópico es una corriente anterior; y la dialéctica es el método.

Ejemplo 4 (nivel muy avanzado)

Pregunta: En un país latinoamericano del siglo XIX, una oligarquía exportadora controla la tierra y los puertos, y maneja el Estado mediante caudillos militares. El Estado no logra unificar el territorio ni asegurar un poder nacional fuerte. A partir del materialismo histórico, ¿cuál es la explicación más coherente de esta debilidad estatal?

A) El Estado no siguió el modelo europeo de nación moderna.
B) Los políticos carecían de espíritu nacional y de ideas adecuadas.
C) La debilidad del Estado es expresión de una estructura económico-social oligárquica y fragmentada.
D) La población no tenía conciencia de la libertad.
E) El Estado era neutral y solo le faltaba educación cívica.

Respuesta: C) La debilidad del Estado es expresión de una estructura económico-social oligárquica y fragmentada.

Explicación: Para Marx, el Estado es superestructura. Su forma y su fortaleza dependen de la base económica y de las clases que la conforman. Si una oligarquía dispersa controla los recursos y no necesita un Estado central fuerte para reproducir su dominio, el Estado resultante será débil y fragmentado. Las opciones A, B, D y E explican el fenómeno por ideas, espíritus o modelos ideales, lo cual contradice el materialismo histórico.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

El marxismo nos dejó una conclusión radical: la sociedad puede transformarse y la ciencia de la historia puede orientar esa transformación. El siguiente tema, el positivismo de Augusto Comte, compartirá con Marx la confianza en la ciencia y en las leyes de la historia, pero extraerá de ellas una conclusión distinta: en lugar de la revolución, defenderá el orden y el progreso gradual. Donde Marx ve contradicción de clases, Comte verá evolución del espíritu humano; donde Marx propone la praxis revolucionaria, Comte propondrá la reorganización científica de la sociedad. Estudiar ambos es comparar dos maneras de responder a la crisis del siglo XIX.

Ir al siguiente tema: Positivismo: Augusto Comte

¿Lo dominas?

Pon a prueba lo que aprendiste

20 preguntas de práctica tipo admisión y 2 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.

Practicar este tema
Practicar

Evaluación del tema

20 preguntas para medir aprendizaje real

Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.

Básico 5/6Intermedio 12/8Avanzado 5/6Total 22/20

Aprender desde las preguntas

Preguntas relacionadas

Practicar este tema
1Un obrero de la industria textil realiza durante diez horas diarias una única operación mecánica impuesta por el ritmo de la máquina: coser mangas de camisas. No participa en el diseño del producto, no decide cuánto se produce ni a qué precio se vende, y al final de la jornada su salario apenas cubre su reproducción. El producto total pasa a ser propiedad del dueño de la fábrica. Según los Manuscritos económicos y filosóficos de Marx, la situación descrita expresa principalmente la...UNMSM Sin procesoAvanzado
2En El capital, Marx muestra que el capitalista no obtiene su ganancia de la esfera de la circulación, donde las mercancías se cambian por equivalentes, sino de la esfera de la producción. La plusvalía se origina, concretamente, porque...UNMSM Sin procesoAvanzado
3Un conjunto de trabajadores de una misma rama industrial comparte objetivamente la misma relación con los medios de producción: carece de ellos y vende su fuerza de trabajo. Sin embargo, sus miembros compiten entre sí por los empleos, no se organizan colectivamente y explican su pobreza como fracaso individual o mala suerte. Según el materialismo histórico, este proletariado se encuentra fundamentalmente como...UNMSM Sin procesoAvanzado