
El signo lingüístico
Aprenderás qué es el signo lingüístico, cómo une una parte perceptible con un concepto y cómo distinguir índices, íconos y símbolos para resolver preguntas de admisión con criterio.
Ruta de estudio
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El contenido cambia según tu experiencia, pero tu progreso queda separado y nunca se pierde.
El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
En el tema anterior aprendiste que el ser humano posee la facultad del lenguaje, que se concreta en una lengua —un sistema socialmente compartido— y que se realiza en el habla. Ahora nos toca estudiar la unidad básica de ese sistema: el signo lingüístico.
El problema de fondo es este: ¿cómo es posible que un sonido, una palabra escrita o un gesto signifiquen algo que no está presente? Esa pregunta no es solo filosófica: es directamente práctica. Cuando lees un texto, cuando escuchas una clase, cuando escribes un ensayo, todo el tiempo estás utilizando signos. Comprender qué es un signo, qué tipos existen y qué estructura tiene el signo lingüístico te permitirá usar el lenguaje con mayor conciencia y, sobre todo, resolver con criterio las preguntas que San Marcos plantea sobre este tema.
Además, este tema es la base de casi todos los siguientes. Si no entiendes que la palabra posee una parte perceptible y una parte conceptual, difícilmente podrás analizar con precisión la concordancia nominal, la formación de palabras, la semántica o la sintaxis.
En San Marcos, las preguntas sobre este tema no suelen pedir definiciones repetidas de memoria. Lo que se evalúa, sobre todo, es tu capacidad para distinguir tipos de signos —índices, íconos y símbolos— según la relación que mantienen con aquello que representan, y para reconocer la naturaleza del signo lingüístico. Por eso, en este texto estudiaremos primero la clasificación general de los signos y luego nos detendremos en las propiedades específicas del signo de la lengua.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
Antes de entrar al tema, solo necesitas manejar tres ideas muy simples:
- Percepción: un signo debe ser perceptible por los sentidos. Puede ser visual, auditivo, táctil, olfativo o gustativo.
- Representación: un signo remite a otra cosa distinta de sí mismo. El humo remite al fuego; una fotografía remite a una persona; una palabra remite a un concepto.
- Código: la lengua es un código, es decir, un conjunto organizado de signos y reglas que los hablantes comparten.
No necesitas memorizar definiciones previas. Basta con que entiendas que un signo no se define por el estímulo físico en sí, sino por la relación que establece entre un hecho perceptible y aquello que evoca.
1. El signo en general: algo perceptible que remite a otra cosa
En su sentido más amplio, un signo es todo elemento perceptible que evoca o representa algo diferente de sí mismo. Ese "algo diferente" puede ser:
- un objeto: un dibujo de una fuente remite a una fuente real;
- un acontecimiento: el humo remite a la existencia de fuego;
- una idea: la palabra justicia remite a un concepto abstracto;
- una emoción: las lágrimas pueden remitir a tristeza o dolor.
Observa que el signo no es el objeto real. El humo no es el fuego; la palabra perro no es un perro. El signo es un hecho perceptible que activa en nuestra mente una relación con otra realidad.
La disciplina que estudia los sistemas de signos es la semiótica. Dentro de la semiótica, interesa especialmente una clasificación propuesta por el filósofo estadounidense Charles Sanders Peirce, quien distinguió los signos según el vínculo que mantienen con aquello que representan.
Esquema básico del signo general
Este esquema sirve para todos los signos, pero no todos se relacionan con lo representado de la misma manera. Esa diferencia da origen a los tres grandes tipos de signos.
2. Clases de signos según Peirce: indicios, íconos y símbolos
Peirce clasificó los signos en tres grandes clases: indicios (también llamados índices), íconos y símbolos. La diferencia esencial no está en el objeto representado, sino en el tipo de vínculo que une al signo con ese objeto.
Un mismo referente puede generar los tres tipos. Por ejemplo, un perro puede estar representado por:
- un ícono: la fotografía de un perro, porque se parece al animal;
- un indicio: el ladrido o el olor del perro, porque son efectos naturales de su presencia;
- un símbolo: la palabra perro, porque su relación con el animal es convencional.
Esta idea —que un mismo referente puede relacionarse de tres maneras distintas— es exactamente el criterio que San Marcos ha evaluado en varias ocasiones.
2.1. El indicio o índice
Un indicio es un signo que se relaciona con aquello que representa mediante una relación natural, normalmente de causa-efecto o de contigüidad.
Características fundamentales:
- No depende de una convención social.
- No necesita parecerse a lo representado.
- Generalmente no surge de una voluntad de comunicar.
- Se interpreta por experiencia o inferencia.
Ejemplos claros:
- el humo es indicio de fuego;
- la fiebre es indicio de una infección;
- las lágrimas son indicio de tristeza o dolor;
- el olor característico de un zorrino es indicio de su presencia;
- las nubes muy cargadas y ennegrecidas son indicio de lluvia próxima.
En todos estos casos, la relación no es por semejanza ni por acuerdo social: es una relación natural entre el hecho perceptible y aquello que lo produce o con lo que está asociado.
2.2. El ícono
Un ícono es un signo que se relaciona con aquello que representa mediante una relación de semejanza o analogía. El ícono se parece a su referente.
Esa semejanza puede ser:
- visual: una fotografía, un dibujo, una maqueta, un mapa;
- sonora: una onomatopeya, como tic-tac, que evoca aproximadamente el sonido mecánico de un reloj.
Características fundamentales:
- Su poder informativo depende del parecido con lo representado.
- La semejanza puede ser más o menos esquemática: un dibujo simplificado de una fuente sigue siendo icónico.
- No requiere conocer un código social complejo: cualquier persona reconoce con facilidad una fotografía o un dibujo si conoce el referente.
Ejemplos:
- la fotografía de un mar con embarcaciones es ícono del mar;
- la maqueta de una casa es ícono de la casa proyectada;
- el dibujo de una fuente en una señal de carretera es ícono de una fuente real;
- la onomatopeya guau guau intenta reproducir el ladrido.
Conviene notar que el ícono no tiene que ser perfecto. Basta con que exista una relación de analogía. Por eso una caricatura sigue siendo un ícono, aunque deforme algunos rasgos.
2.3. El símbolo
Un símbolo es un signo que se relaciona con aquello que representa mediante una convención social, es decir, mediante un acuerdo establecido por una comunidad de hablantes o usuarios.
Características fundamentales:
- No existe relación natural de causa-efecto.
- No existe relación de semejanza necesaria.
- Funciona porque los hablantes comparten un código.
- Puede ser resultado de un pacto formal (como las señales de tránsito) o de una convención tácita, no planificada conscientemente (como las palabras de una lengua).
Ejemplos:
- la palabra silla es un símbolo, porque no se parece a una silla ni es efecto de ella;
- la palabra perro es un símbolo, pues no se parece al animal;
- los colores del semáforo son símbolos: el rojo no se parece a "detenerse", sino que la sociedad lo ha convenido así;
- la bandera de un país es símbolo de la nación;
- los signos convencionales de un mapa, como una cruz para marcar una iglesia, son símbolos.
La palabra es el ejemplo más importante de símbolo para nuestro curso. La relación entre la secuencia de sonidos p-e-r-r-o y el concepto "perro" no es natural ni analógica: es arbitraria y convencional. Por eso, en otros idiomas, ese mismo animal se designa con significantes totalmente distintos: dog, chien, Hund.
2.4. Cuadro comparativo
| Clase de signo | Tipo de relación con el referente | ¿Hay semejanza? | ¿Hay convención? | Ejemplos |
|---|---|---|---|---|
| Indicio o índice | Natural: causa-efecto o contigüidad | No | No | Humo, fiebre, lágrimas, olor |
| Ícono | Semejanza o analogía | Sí | No necesariamente | Fotografía, maqueta, onomatopeya |
| Símbolo | Convención social | No | Sí | Palabras, números, señales |
El criterio para resolver preguntas de admisión es siempre el mismo: pregunta cómo se relaciona el signo con aquello que representa, no cuál es el objeto en sí.
3. El signo lingüístico: definición y estructura biplánica
Dentro del gran conjunto de los símbolos se encuentra el signo lingüístico. Se trata del signo propio de la lengua, y es considerado el sistema de signos más completo, versátil y productivo de la creación humana.
La definición central es la siguiente:
El signo lingüístico es la unidad compuesta por un significante y un significado, es decir, por una imagen acústica perceptible y un concepto mental asociado a ella.
Cuando escuchas o produces la palabra gato, no estás uniendo un sonido con un gato real, sino un significante —la secuencia fónica /g-a-t-o/— con un significado —la idea o concepto mental de "gato": animal felino, doméstico, etc.—.
El objeto real, ese gato concreto que está sobre el techo, se llama referente y no forma parte del signo. Es fundamental tener esto claro: el signo lingüístico no une una palabra con una cosa, sino un sonido con un concepto.
Estructura del signo lingüístico
De esta estructura se desprende la característica conocida como biplánico: el signo lingüístico tiene dos planos inseparables.
- Significante: es el plano de la expresión. Es la imagen acústica, la secuencia perceptible de sonidos. En la escritura, las letras son una representación secundaria de ese significante.
- Significado: es el plano del contenido. Es el concepto, la idea, el valor mental que el hablante asocia con esa imagen acústica.
Ambos planos son como las dos caras de una hoja de papel: no pueden separarse. No hay significante sin significado ni significado sin significante dentro de la lengua.
4. Características del signo lingüístico
El signo lingüístico presenta una serie de propiedades que lo distinguen de otros signos. Las más importantes para el curso de Lenguaje son las siguientes.
4.1. Es biplánico
Como acabamos de ver, el signo lingüístico está formado por dos planos: significante y significado. Esta doble naturaleza es la que permite que un mismo contenido pueda expresarse con distintas formas y que una misma forma pueda, en contextos distintos, remitir a contenidos diferentes.
4.2. Es arbitrario
La relación entre el significante y el significado es arbitraria, es decir, no existe un vínculo natural ni motivado entre la secuencia de sonidos y el concepto que expresa.
La prueba más sencilla es que cada lengua utiliza significantes distintos para un mismo significado:
- español: casa
- inglés: house
- francés: maison
- alemán: Haus
Si hubiera una relación natural entre el sonido y el concepto, todas las lenguas deberían usar la misma palabra. No es así.
Algunas personas mencionan las onomatopeyas como excepción. Sin embargo, las onomatopeyas también están convencionalizadas: el gallo hace quiquiriquí en español, pero cock-a-doodle-doo en inglés. La semejanza existe, pero no deja de estar filtrada por cada lengua.
Esto no debe confundirse con el hecho de que cada hablante pueda cambiar las palabras a su antojo. La arbitrariedad pertenece al sistema; no es una licencia individual.
4.3. Es lineal
El significante se desarrolla de manera lineal: los sonidos se emiten uno tras otro, en una secuencia temporal. No podemos pronunciar dos fonemas al mismo tiempo.
En la escritura, esa linealidad se representa en el espacio: las letras se ordenan una después de otra.
La consecuencia es que el orden de los elementos importa. No es lo mismo:
- sol que los
- amor que roma (en el plano fónico, no en el semántico)
- sala que lasa
La linealidad es una propiedad del significante, no del significado. El concepto de "sol" no tiene una parte que venga primero y otra después; en cambio, su imagen acústica sí se despliega en el tiempo.
4.4. Es mutable e inmutable a la vez
El signo lingüístico presenta una aparente contradicción: es inmutable para el individuo en un momento dado, pero mutable a lo largo del tiempo.
Inmutable: un hablante no puede cambiar por decisión personal la relación entre significante y significado. Si hoy decides llamar perro al concepto de "mesa", simplemente no te entenderán. La lengua es una institución social heredada; el hablante la recibe y debe usarla conforme al código compartido.
Mutable: a través de los siglos, la lengua cambia. Los significantes evolucionan, los significados se desplazan y surgen nuevos signos. Por ejemplo, el latín facĕre dio origen al español antiguo facer, que luego evolucionó a hacer. La relación interna del signo no es eterna; está sujeta a la historia de la comunidad.
La diferencia entre ambas propiedades se entiende desde dos perspectivas: la sincronía (estado de la lengua en un momento dado) y la diacronía (evolución a través del tiempo).
4.5. Es articulado: la doble articulación
Una de las propiedades más poderosas del signo lingüístico es su doble articulación: la lengua está organizada en dos niveles de unidades.
Primera articulación: las unidades tienen significado. Son los morfemas o monemas, las unidades significativas mínimas. Por ejemplo, en gatos distinguimos:
- gat-: raíz con significado léxico "animal felino";
- -o-: morfema de género masculino;
- -s: morfema de número plural.
Segunda articulación: las unidades no tienen significado, pero sirven para distinguir significados. Son los fonemas. En gato, los fonemas son /g/, /a/, /t/, /o/. Ninguno de ellos significa nada por sí solo, pero si cambias /g/ por /p/ obtienes pato, y el significado cambia.
Doble articulación de la palabra «gatos»
Gracias a la doble articulación, con un número reducido de fonemas podemos construir un número infinito de palabras y mensajes. Esta es la clave de la economía y de la creatividad del lenguaje humano.
Cuidado
Errores frecuentes
Confundir el significado con el referente. El significado no es el objeto real; es la idea o concepto mental. El referente es extralingüístico y no forma parte del signo.
Creer que el signo lingüístico une palabra y cosa. En realidad une significante y significado. La cosa es el referente.
Confundir indicio con ícono. El indicio se basa en una relación natural de causa-efecto o contigüidad; el ícono se basa en semejanza. Las lágrimas son indicio, no ícono; una fotografía es ícono, no indicio.
Pensar que todo signo visual es ícono. No. Un dibujo con semejanza es ícono, pero una señal convencional de color rojo es símbolo, aunque sea visual.
Creer que arbitrariedad significa que cada hablante puede cambiar las palabras. No. La arbitrariedad se refiere a la ausencia de vínculo natural entre significante y significado; la inmutabilidad impide que un individuo cambie el código a su gusto.
Confundir linealidad con orden lógico del significado. La linealidad es una propiedad del significante, no del concepto.
Decir que los fonemas tienen significado. Los fonemas son unidades distintivas de la segunda articulación; pueden cambiar significados al oponerse, pero por sí mismos no significan.
Creer que el signo lingüístico no es un símbolo. El signo lingüístico es un tipo de símbolo, porque su relación con lo representado es convencional y arbitraria.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
Ejemplo 1
Situación: Un estudiante percibe un intenso olor a gas en la cocina y concluye que hay una fuga.
Pregunta: ¿Qué tipo de signo es el olor a gas?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2
Situación: Un compañero te dice que la palabra flor es un ícono porque "nos hace imaginar la flor".
Pregunta: ¿Tiene razón?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3
Situación: Se te pide segmentar la palabra casas en sus niveles de articulación.
Pregunta: ¿Cuáles son las unidades de la primera y de la segunda articulación?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4
Situación: Un estudiante afirma: "Como el signo lingüístico es arbitrario, hoy puedo usar la palabra mesa para referirme a una silla, porque yo decido el significado".
Pregunta: ¿Es correcta esta afirmación?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
Al analizar palabras como gatos o casas has reconocido unidades significativas como los morfemas de género y número. Esa habilidad es exactamente la que necesitas para estudiar el siguiente tema: la concordancia nominal. En él verás cómo el sustantivo y sus modificadores —artículos, adjetivos— deben coincidir en género y número, y usarás lo aprendido sobre los morfemas para explicar y corregir errores de concordancia.
¿Lo dominas?
Pon a prueba lo que aprendiste
20 preguntas de práctica tipo admisión y 4 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.
Evaluación del tema
20 preguntas para medir aprendizaje real
Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.
Aprender desde las preguntas
