Tema 17 de 33Psicología

Inteligencia II: Teoría del constructivismo endógeno, Piaget, organización, adaptación, equilibración y estadios

Descubre cómo Piaget explica la inteligencia como constructivismo endógeno: organización, adaptación, equilibración y estadios; aprenderás a diferenciar sus conceptos clave para el examen.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

En el tema anterior vimos cómo el lenguaje, la imaginación y la creatividad son capacidades que no aparecen de golpe, sino que se construyen durante la infancia. Detrás de esas capacidades hay una pregunta más profunda: ¿de dónde viene el pensamiento humano? ¿La inteligencia es algo pasivo que solo copia lo que hay afuera, o algo activo que cada persona construye desde dentro?

Este tema responde a esa pregunta a través de la teoría más influyente sobre el desarrollo de la inteligencia: la epistemología genética de Jean Piaget. Su idea central es que la inteligencia es una forma de adaptación activa al ambiente. El niño no es un recipiente vacío que recibe datos, sino un constructor de sus propias estructuras mentales: primero actúa sobre los objetos, después los representa mentalmente y, finalmente, razona sobre ideas abstractas.

Para un postulante a San Marcos es clave dominar este tema por dos razones. Primero, porque es uno de los pilares del modelo cognitivo y aparece con mucha frecuencia en los exámenes de admisión, casi siempre mediante preguntas que exigen diferenciar conceptos (asimilación y acomodación, egocentrismo y centración, estadios y subestadios). Segundo, porque da el marco para entender otros temas: la aparición del lenguaje y la imaginación se comprende mejor cuando se sabe que corresponden a la función simbólica del estadio preoperacional, y el siguiente tema, la afectividad, no puede separarse del desarrollo cognitivo, pues cada estadio del pensamiento va acompañado de nuevas formas de sentir y de relacionarse con los demás.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Antes de entrar a Piaget conviene recordar, brevemente, dos ideas del estudio general de la inteligencia:

  1. La inteligencia es un constructo. No se puede observar directamente; se infiere a partir de la conducta. Las teorías clásicas o psicométricas intentaron medirla mediante test (Binet, Stern, Wechsler), con conceptos como edad mental y cociente intelectual. Piaget no niega esos aportes, pero cambia la pregunta: en lugar de preguntar cuánta inteligencia tiene un niño, pregunta cómo se desarrolla y cómo cambia su estructura.

  2. Un esquema es una unidad básica de conocimiento. En psicología cognitiva, un esquema es una organización mental de información que sirve para interpretar el mundo. Piaget toma este concepto y lo convierte en el eje de su teoría: el desarrollo intelectual es la construcción y modificación de esquemas cada vez más complejos.

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1. Jean Piaget y su proyecto: la epistemología genética

Jean Piaget (1896-1980) fue un biólogo, filósofo y psicólogo suizo. Su formación inicial en biología marcó su manera de entender la inteligencia: así como los organismos se adaptan al medio para sobrevivir, la inteligencia humana se adapta al ambiente para comprenderlo y resolver problemas.

Piaget no se interesó principalmente por las diferencias individuales en inteligencia, sino por algo más radical: ¿cómo llega el ser humano a conocer? Su proyecto, llamado epistemología genética, estudia el desarrollo del conocimiento desde su origen (por eso “genética”, en el sentido de génesis) a lo largo de la infancia. La idea es que no se puede entender qué es un pensamiento adulto si no se reconstruye cómo se formó.

Su método fue clínico: observaba a niños mientras resolvían problemas, les hacía preguntas y registraba sus errores. Esos errores eran valiosos porque revelaban cómo estaba organizada su mente en cada momento.

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2. El constructivismo endógeno

Piaget pertenece a la tradición constructivista, que sostiene que el conocimiento no es una copia pasiva de la realidad, sino una construcción activa del sujeto. Ahora bien, dentro del constructivismo hay matices importantes. Piaget representa el constructivismo endógeno: el acento está puesto en los procesos internos del niño, en su maduración y en su actividad espontánea sobre el mundo.

Esto significa que el motor del desarrollo está dentro del sujeto. El niño manipula objetos, repetía acciones, se enfrenta a contradicciones y, al hacerlo, reorganiza sus esquemas. El ambiente ofrece estímulos, pero no determina directamente lo que el niño aprende: el niño siempre interpreta lo que hay afuera según sus estructuras actuales.

Este punto es fundamental para diferenciarlo de Vygotsky, como veremos más adelante. Para Piaget, el aprendizaje está subordinado al desarrollo: solo se puede aprender aquello para lo cual la estructura cognitiva ya está preparada. Primero se desarrolla la estructura; el aprendizaje viene después y se apoya en ella.

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3. La inteligencia como adaptación: organización y adaptación

Para Piaget, la inteligencia es un instrumento de adaptación. Es la capacidad que tienen los seres vivos de desempeñarse frente a las exigencias del entorno. No es exclusivamente humana: los animales también muestran formas de inteligencia práctica, pero en el ser humano alcanza su máxima complejidad.

Piaget supuso que las personas heredan dos tendencias básicas para enfrentar las exigencias del medio:

  • La organización
  • La adaptación

Ambas son llamadas funciones invariantes, porque permanecen a lo largo de todo el desarrollo. Lo que cambia no son estas funciones, sino las estructuras (los esquemas) sobre las que operan.

3.1. Organización

La organización es la tendencia del psiquismo humano a mantener un sistema ordenado y coherente de procesamiento de la información. Es la capacidad de integrar las distintas acciones, ideas y experiencias en totalidades estructuradas. Cuando un niño coordina sus esquemas de mirar, agarrar y chupar para conocer un sonajero, está organizando.

En términos más avanzados, organizar significa que las estructuras simples se combinan y coordinan continuamente para perfeccionarse. Un bebé que primero mira un objeto y luego lo agarra, y más tarde combina mirar-agarrar-chupar en una sola secuencia, está mostrando organización: sus esquemas aislados se integran en un sistema.

3.2. Adaptación

La adaptación es la tendencia del ser humano a ajustarse a los estímulos cambiantes del entorno. Es un proceso de doble vía: el sujeto actúa sobre el medio y el medio actúa sobre el sujeto. Piaget sostiene que la adaptación se logra mediante dos procesos complementarios: la asimilación y la acomodación.

La adaptación no es un estado pasivo, sino un proceso activo y dinámico de búsqueda de equilibrio entre lo que el organismo ya sabe y las demandas nuevas del ambiente.

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4. Los mecanismos de la adaptación: asimilación y acomodación

Los dos procesos mediante los cuales se produce la adaptación son:

4.1. Asimilación

La asimilación consiste en incorporar información nueva a esquemas ya existentes. Es la acción del sujeto sobre el medio: cuando el niño se enfrenta a algo nuevo, primero intenta entenderlo con lo que ya sabe.

Un ejemplo clásico: un niño conoce su gato doméstico y tiene un esquema de “gato” (animal pequeño, de cuatro patas, con cola). Cuando ve por primera vez un tigre en el zoológico, dice “gato grande”. Está asimilando el tigre a su esquema previo de gato. No modifica su esquema; modifica simbólicamente el objeto para que entre en él.

En la vida cotidiana, la asimilación es muy visible cuando una persona dice que una guitarra es como un violín o que el perejil es culantro, antes de distinguirlos. La asimilación permite dar sentido rápido a lo nuevo, pero distorsiona la realidad.

4.2. Acomodación

La acomodación es la modificación o reorganización de los esquemas mentales preexistentes en respuesta a las demandas del medio. Expresa la acción del medio sobre el sujeto.

Siguiendo el ejemplo anterior: cuando el niño descubre que el tigre no es un gato porque ruge, es enorme y vive en la selva, crea un nuevo esquema para “tigre” o modifica el de “gato” para hacerlo más general (por ejemplo, “felinos”). Eso es acomodación.

La acomodación es complementaria a la asimilación. Toda experiencia nueva implica algo de asimilación y algo de acomodación: asimilamos lo parecido y acomodamos lo diferente.

Proceso ¿Qué hace el sujeto? ¿Quién actúa sobre quién? Resultado
Asimilación Incorpora lo nuevo a esquemas ya existentes El sujeto actúa sobre el medio Los esquemas no cambian; la experiencia se ajusta a ellos
Acomodación Modifica o crea esquemas El medio actúa sobre el sujeto Los esquemas cambian para incorporar lo nuevo
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5. La equilibración: motor del desarrollo cognitivo

Piaget define el desarrollo como una progresiva marcha hacia el equilibrio. Pasar de un estado de equilibrio menor a otro de equilibrio superior es lo que caracteriza el crecimiento intelectual.

¿Qué significa aquí “equilibrio”? No es reposo, sino un estado de coherencia entre los esquemas del sujeto y las exigencias del medio. Cuando un niño resuelve sin problemas las situaciones que enfrenta, hay equilibrio. Pero cuando aparece una experiencia nueva que no encaja, se produce un desequilibrio cognitivo: el niño se siente confundido, sorprendido o curioso.

Ese desequilibrio es el motor del desarrollo. Para recuperar el equilibrio, el niño intenta asimilar lo nuevo; si no puede, acomoda sus esquemas. El resultado es un nuevo equilibrio, más amplio y más estable que el anterior. Este proceso se llama equilibración.

La equilibración es una forma de autorregulación: el sujeto compensa activamente las perturbaciones del medio para volver a un estado de coherencia. Este punto es importante porque conecta con la pregunta de admisión: para Piaget, la inteligencia tiene una función de autorregulación y equilibrio.

Un ejemplo sencillo: un niño que ya ha formado el esquema de “perro” ve un caballo y lo llama “perro” (asimilación, intento de restaurar el equilibrio). Ante la corrección del adulto, se produce un desequilibrio. Poco a poco, el niño crea un esquema nuevo para “caballo” (acomodación) y recupera el equilibrio.

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6. Esquemas y estadios: la estructura del desarrollo

Un esquema mental es un modo de organizar la información sobre el mundo. Gobierna la forma en que los niños piensan o se conducen en una situación particular. Los esquemas van haciéndose más complejos a lo largo del desarrollo.

Los esquemas iniciales son de acción: chupar, agarrar, mirar. Más adelante son simbólicos: representar mentalmente objetos ausentes. Finalmente son operatorios: realizar transformaciones lógicas.

Un estadio es un período del desarrollo con una estructura mental característica. Piaget propuso que el desarrollo pasa por una secuencia fija de estadios. Las características de los estadios son:

  • Orden fijo: todos los niños pasan por los mismos estadios en el mismo orden. No se puede saltar un estadio.
  • Universalidad: la secuencia es la misma en todas las culturas, aunque las edades pueden variar ligeramente.
  • Integración jerárquica: cada estadio incorpora y transforma los logros del anterior. No se pierden, sino que se reorganizan.
  • Diferencias cualitativas: cada estadio no es simplemente “más” inteligencia, sino una manera diferente de pensar, con capacidades y limitaciones propias.

Piaget describió cuatro estadios principales:

  1. Sensoriomotriz (0–2 años)
  2. Preoperacional (2–7 años)
  3. Operaciones concretas (7–11 años)
  4. Operaciones formales (11 años en adelante)

Dentro de algunos hay subestadios. En particular, el sensoriomotriz se divide en seis subestadios, y el preoperacional en dos. Por eso algunas preguntas mencionan “seis etapas” en Piaget: se refieren a los seis subestadios del sensoriomotriz, no a que existan seis estadios generales.

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7. Los cuatro estadios del desarrollo de la inteligencia

7.1. Estadio sensoriomotriz (0–2 años)

Es el estadio de la inteligencia práctica, anterior al lenguaje. El niño conoce el mundo mediante sus sentidos y sus acciones motrices: mirar, chupar, agarrar, golpear. Los esquemas son de acción, no de pensamiento.

Algunos logros esenciales de este período:

  • Reacciones circulares: el bebé repite acciones que le producen un resultado interesante, primero centradas en su cuerpo, luego sobre los objetos. Por ejemplo, agita un sonajero porque le gusta el sonido.
  • Coordinación de esquemas: hacia el final del primer año, el bebé combina esquemas para lograr metas. Por ejemplo, aparta un obstáculo para agarrar un juguete.
  • Permanencia del objeto: alrededor de los 8–12 meses, el niño comprende que los objetos siguen existiendo aunque no los vea. Antes, si se ocultaba un juguete, el bebé no lo buscaba; después, lo busca. Esta es la primera gran conquista de la representación.
  • Imitación diferida: al final del estadio, el niño puede imitar conductas observadas tiempo atrás, lo que indica que ya guarda imágenes internas.

El gran logro del sensoriomotriz es pasar de los reflejos innatos a la representación mental: el niño ya puede pensar en objetos y acciones sin tenerlos delante.

7.2. Estadio preoperacional (2–7 años)

Se llama preoperacional porque el niño aún no maneja operaciones lógicas, pero ya posee la capacidad de representar mentalmente objetos ausentes gracias a la función simbólica. Se divide en dos subestadios:

7.2.1. Subestadio simbólico o preconceptual (2–4 años)

El niño es capaz de usar símbolos, es decir, de representar objetos sin la presencia directa de ellos. Esto se manifiesta en:

  • Imitación diferida: reproducir conductas en ausencia del modelo. Por ejemplo, “yo me afeito como mi papá”, aunque el padre no esté.
  • Juego simbólico: una actividad lúdica en la que un objeto representa a otro. Por ejemplo, usar una caja como si fuera un barco o una escoba como caballo.
  • Dibujo: una representación gráfica de sus experiencias.
  • Lenguaje: permite representar objetos y acciones no presentes, narrar hechos pasados.

En este subestadio aparece el egocentrismo cognitivo: el niño es incapaz de asumir el punto de vista de las demás personas. No es egoísmo moral, sino una limitación intelectual: el niño cree que todos ven y piensan lo mismo que él. De aquí derivan cuatro rasgos característicos:

  • Animismo: dar vida e intención a las cosas (“mi muñeca tiene hambre”).
  • Artificialismo: creer que todo lo crearon los seres humanos (“mi abuelo ha hecho las nubes”).
  • Finalismo: preguntar constantemente por qué, buscando el fin que cumplen las cosas (“¿por qué trabaja mi papá?”).
  • Sincretismo: percibir el mundo de forma global y vincular eventos que no se relacionan (“la manzana es dulce porque tengo hambre”).

7.2.2. Subestadio intuitivo o prelógico (4–7 años)

El pensamiento sigue siendo no lógico, basado en la intuición y en lo que se percibe. Lo percibido puede ser engañoso, pero domina la mente infantil. Las características más importantes son:

  • Centración: el niño se fija en un solo aspecto de la situación y deja de lado los demás. Por ejemplo, al trasvasar agua de un vaso alto y delgado a uno bajo y ancho, dice que hay más agua en el vaso alto porque se fija solo en la altura. No puede considerar simultáneamente altura y anchura.
  • Irreversibilidad: el niño es incapaz de realizar una acción mental en un sentido y luego invertirla para volver al punto de partida. Si cuenta del 1 al 10, no puede contar del 10 al 1.

La centración y la irreversibilidad explican por qué el niño preoperacional todavía no logra la conservación: no comprende que la cantidad se conserva aunque cambie la forma o la apariencia.

7.3. Estadio de operaciones concretas (7–11 años)

Se denomina operatorio concreto porque el niño adquiere la capacidad de realizar operaciones lógicas, pero aplicadas a objetos presentes o situaciones concretas. No razona todavía sobre enunciados verbales abstractos.

Las conquistas centrales de este estadio son:

  • Reversibilidad: el niño puede realizar una acción mental en un sentido y luego invertirla. Esto le permite razonar lógicamente.
  • Descentración: puede considerar varios aspectos de una situación al mismo tiempo.
  • Conservación: comprende que ciertas propiedades de los objetos (cantidad, peso, volumen) se mantienen aunque cambie su apariencia. Por ejemplo, entiende que hay la misma cantidad de agua en un vaso alto y delgado que en uno bajo y ancho.
  • Clasificación: agrupa objetos según criterios jerárquicos (por ejemplo, perros y gatos dentro de la categoría “animales”).
  • Seriación: ordena objetos según una dimensión (por ejemplo, del más pequeño al más grande).

La lógica sigue ligada a lo concreto: el niño necesita ver o manipular los objetos. No maneja bien problemas hipotéticos ni proposiciones abstractas.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

En el tema anterior vimos cómo el lenguaje, la imaginación y la creatividad son capacidades que no aparecen de golpe, sino que se construyen durante la infancia. Detrás de esas capacidades hay una pregunta más profunda: ¿de dónde viene el pensamiento humano? ¿La inteligencia es algo pasivo que solo copia lo que hay afuera, o algo activo que cada persona construye desde dentro?

Este tema responde a esa pregunta a través de la teoría más influyente sobre el desarrollo de la inteligencia: la epistemología genética de Jean Piaget. Su idea central es que la inteligencia es una forma de adaptación activa al ambiente. El niño no es un recipiente vacío que recibe datos, sino un constructor de sus propias estructuras mentales: primero actúa sobre los objetos, después los representa mentalmente y, finalmente, razona sobre ideas abstractas.

Para un postulante a San Marcos es clave dominar este tema por dos razones. Primero, porque es uno de los pilares del modelo cognitivo y aparece con mucha frecuencia en los exámenes de admisión, casi siempre mediante preguntas que exigen diferenciar conceptos (asimilación y acomodación, egocentrismo y centración, estadios y subestadios). Segundo, porque da el marco para entender otros temas: la aparición del lenguaje y la imaginación se comprende mejor cuando se sabe que corresponden a la función simbólica del estadio preoperacional, y el siguiente tema, la afectividad, no puede separarse del desarrollo cognitivo, pues cada estadio del pensamiento va acompañado de nuevas formas de sentir y de relacionarse con los demás.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Antes de entrar a Piaget conviene recordar, brevemente, dos ideas del estudio general de la inteligencia:

  1. La inteligencia es un constructo. No se puede observar directamente; se infiere a partir de la conducta. Las teorías clásicas o psicométricas intentaron medirla mediante test (Binet, Stern, Wechsler), con conceptos como edad mental y cociente intelectual. Piaget no niega esos aportes, pero cambia la pregunta: en lugar de preguntar cuánta inteligencia tiene un niño, pregunta cómo se desarrolla y cómo cambia su estructura.

  2. Un esquema es una unidad básica de conocimiento. En psicología cognitiva, un esquema es una organización mental de información que sirve para interpretar el mundo. Piaget toma este concepto y lo convierte en el eje de su teoría: el desarrollo intelectual es la construcción y modificación de esquemas cada vez más complejos.

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1. Jean Piaget y su proyecto: la epistemología genética

Jean Piaget (1896-1980) fue un biólogo, filósofo y psicólogo suizo. Su formación inicial en biología marcó su manera de entender la inteligencia: así como los organismos se adaptan al medio para sobrevivir, la inteligencia humana se adapta al ambiente para comprenderlo y resolver problemas.

Piaget no se interesó principalmente por las diferencias individuales en inteligencia, sino por algo más radical: ¿cómo llega el ser humano a conocer? Su proyecto, llamado epistemología genética, estudia el desarrollo del conocimiento desde su origen (por eso “genética”, en el sentido de génesis) a lo largo de la infancia. La idea es que no se puede entender qué es un pensamiento adulto si no se reconstruye cómo se formó.

Su método fue clínico: observaba a niños mientras resolvían problemas, les hacía preguntas y registraba sus errores. Esos errores eran valiosos porque revelaban cómo estaba organizada su mente en cada momento.

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2. El constructivismo endógeno

Piaget pertenece a la tradición constructivista, que sostiene que el conocimiento no es una copia pasiva de la realidad, sino una construcción activa del sujeto. Ahora bien, dentro del constructivismo hay matices importantes. Piaget representa el constructivismo endógeno: el acento está puesto en los procesos internos del niño, en su maduración y en su actividad espontánea sobre el mundo.

Esto significa que el motor del desarrollo está dentro del sujeto. El niño manipula objetos, repetía acciones, se enfrenta a contradicciones y, al hacerlo, reorganiza sus esquemas. El ambiente ofrece estímulos, pero no determina directamente lo que el niño aprende: el niño siempre interpreta lo que hay afuera según sus estructuras actuales.

Este punto es fundamental para diferenciarlo de Vygotsky, como veremos más adelante. Para Piaget, el aprendizaje está subordinado al desarrollo: solo se puede aprender aquello para lo cual la estructura cognitiva ya está preparada. Primero se desarrolla la estructura; el aprendizaje viene después y se apoya en ella.

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3. La inteligencia como adaptación: organización y adaptación

Para Piaget, la inteligencia es un instrumento de adaptación. Es la capacidad que tienen los seres vivos de desempeñarse frente a las exigencias del entorno. No es exclusivamente humana: los animales también muestran formas de inteligencia práctica, pero en el ser humano alcanza su máxima complejidad.

Piaget supuso que las personas heredan dos tendencias básicas para enfrentar las exigencias del medio:

  • La organización
  • La adaptación

Ambas son llamadas funciones invariantes, porque permanecen a lo largo de todo el desarrollo. Lo que cambia no son estas funciones, sino las estructuras (los esquemas) sobre las que operan.

3.1. Organización

La organización es la tendencia del psiquismo humano a mantener un sistema ordenado y coherente de procesamiento de la información. Es la capacidad de integrar las distintas acciones, ideas y experiencias en totalidades estructuradas. Cuando un niño coordina sus esquemas de mirar, agarrar y chupar para conocer un sonajero, está organizando.

En términos más avanzados, organizar significa que las estructuras simples se combinan y coordinan continuamente para perfeccionarse. Un bebé que primero mira un objeto y luego lo agarra, y más tarde combina mirar-agarrar-chupar en una sola secuencia, está mostrando organización: sus esquemas aislados se integran en un sistema.

3.2. Adaptación

La adaptación es la tendencia del ser humano a ajustarse a los estímulos cambiantes del entorno. Es un proceso de doble vía: el sujeto actúa sobre el medio y el medio actúa sobre el sujeto. Piaget sostiene que la adaptación se logra mediante dos procesos complementarios: la asimilación y la acomodación.

La adaptación no es un estado pasivo, sino un proceso activo y dinámico de búsqueda de equilibrio entre lo que el organismo ya sabe y las demandas nuevas del ambiente.

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4. Los mecanismos de la adaptación: asimilación y acomodación

Los dos procesos mediante los cuales se produce la adaptación son:

4.1. Asimilación

La asimilación consiste en incorporar información nueva a esquemas ya existentes. Es la acción del sujeto sobre el medio: cuando el niño se enfrenta a algo nuevo, primero intenta entenderlo con lo que ya sabe.

Un ejemplo clásico: un niño conoce su gato doméstico y tiene un esquema de “gato” (animal pequeño, de cuatro patas, con cola). Cuando ve por primera vez un tigre en el zoológico, dice “gato grande”. Está asimilando el tigre a su esquema previo de gato. No modifica su esquema; modifica simbólicamente el objeto para que entre en él.

En la vida cotidiana, la asimilación es muy visible cuando una persona dice que una guitarra es como un violín o que el perejil es culantro, antes de distinguirlos. La asimilación permite dar sentido rápido a lo nuevo, pero distorsiona la realidad.

4.2. Acomodación

La acomodación es la modificación o reorganización de los esquemas mentales preexistentes en respuesta a las demandas del medio. Expresa la acción del medio sobre el sujeto.

Siguiendo el ejemplo anterior: cuando el niño descubre que el tigre no es un gato porque ruge, es enorme y vive en la selva, crea un nuevo esquema para “tigre” o modifica el de “gato” para hacerlo más general (por ejemplo, “felinos”). Eso es acomodación.

La acomodación es complementaria a la asimilación. Toda experiencia nueva implica algo de asimilación y algo de acomodación: asimilamos lo parecido y acomodamos lo diferente.

Proceso ¿Qué hace el sujeto? ¿Quién actúa sobre quién? Resultado
Asimilación Incorpora lo nuevo a esquemas ya existentes El sujeto actúa sobre el medio Los esquemas no cambian; la experiencia se ajusta a ellos
Acomodación Modifica o crea esquemas El medio actúa sobre el sujeto Los esquemas cambian para incorporar lo nuevo
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5. La equilibración: motor del desarrollo cognitivo

Piaget define el desarrollo como una progresiva marcha hacia el equilibrio. Pasar de un estado de equilibrio menor a otro de equilibrio superior es lo que caracteriza el crecimiento intelectual.

¿Qué significa aquí “equilibrio”? No es reposo, sino un estado de coherencia entre los esquemas del sujeto y las exigencias del medio. Cuando un niño resuelve sin problemas las situaciones que enfrenta, hay equilibrio. Pero cuando aparece una experiencia nueva que no encaja, se produce un desequilibrio cognitivo: el niño se siente confundido, sorprendido o curioso.

Ese desequilibrio es el motor del desarrollo. Para recuperar el equilibrio, el niño intenta asimilar lo nuevo; si no puede, acomoda sus esquemas. El resultado es un nuevo equilibrio, más amplio y más estable que el anterior. Este proceso se llama equilibración.

La equilibración es una forma de autorregulación: el sujeto compensa activamente las perturbaciones del medio para volver a un estado de coherencia. Este punto es importante porque conecta con la pregunta de admisión: para Piaget, la inteligencia tiene una función de autorregulación y equilibrio.

Un ejemplo sencillo: un niño que ya ha formado el esquema de “perro” ve un caballo y lo llama “perro” (asimilación, intento de restaurar el equilibrio). Ante la corrección del adulto, se produce un desequilibrio. Poco a poco, el niño crea un esquema nuevo para “caballo” (acomodación) y recupera el equilibrio.

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6. Esquemas y estadios: la estructura del desarrollo

Un esquema mental es un modo de organizar la información sobre el mundo. Gobierna la forma en que los niños piensan o se conducen en una situación particular. Los esquemas van haciéndose más complejos a lo largo del desarrollo.

Los esquemas iniciales son de acción: chupar, agarrar, mirar. Más adelante son simbólicos: representar mentalmente objetos ausentes. Finalmente son operatorios: realizar transformaciones lógicas.

Un estadio es un período del desarrollo con una estructura mental característica. Piaget propuso que el desarrollo pasa por una secuencia fija de estadios. Las características de los estadios son:

  • Orden fijo: todos los niños pasan por los mismos estadios en el mismo orden. No se puede saltar un estadio.
  • Universalidad: la secuencia es la misma en todas las culturas, aunque las edades pueden variar ligeramente.
  • Integración jerárquica: cada estadio incorpora y transforma los logros del anterior. No se pierden, sino que se reorganizan.
  • Diferencias cualitativas: cada estadio no es simplemente “más” inteligencia, sino una manera diferente de pensar, con capacidades y limitaciones propias.

Piaget describió cuatro estadios principales:

  1. Sensoriomotriz (0–2 años)
  2. Preoperacional (2–7 años)
  3. Operaciones concretas (7–11 años)
  4. Operaciones formales (11 años en adelante)

Dentro de algunos hay subestadios. En particular, el sensoriomotriz se divide en seis subestadios, y el preoperacional en dos. Por eso algunas preguntas mencionan “seis etapas” en Piaget: se refieren a los seis subestadios del sensoriomotriz, no a que existan seis estadios generales.

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7. Los cuatro estadios del desarrollo de la inteligencia

7.1. Estadio sensoriomotriz (0–2 años)

Es el estadio de la inteligencia práctica, anterior al lenguaje. El niño conoce el mundo mediante sus sentidos y sus acciones motrices: mirar, chupar, agarrar, golpear. Los esquemas son de acción, no de pensamiento.

Algunos logros esenciales de este período:

  • Reacciones circulares: el bebé repite acciones que le producen un resultado interesante, primero centradas en su cuerpo, luego sobre los objetos. Por ejemplo, agita un sonajero porque le gusta el sonido.
  • Coordinación de esquemas: hacia el final del primer año, el bebé combina esquemas para lograr metas. Por ejemplo, aparta un obstáculo para agarrar un juguete.
  • Permanencia del objeto: alrededor de los 8–12 meses, el niño comprende que los objetos siguen existiendo aunque no los vea. Antes, si se ocultaba un juguete, el bebé no lo buscaba; después, lo busca. Esta es la primera gran conquista de la representación.
  • Imitación diferida: al final del estadio, el niño puede imitar conductas observadas tiempo atrás, lo que indica que ya guarda imágenes internas.

El gran logro del sensoriomotriz es pasar de los reflejos innatos a la representación mental: el niño ya puede pensar en objetos y acciones sin tenerlos delante.

7.2. Estadio preoperacional (2–7 años)

Se llama preoperacional porque el niño aún no maneja operaciones lógicas, pero ya posee la capacidad de representar mentalmente objetos ausentes gracias a la función simbólica. Se divide en dos subestadios:

7.2.1. Subestadio simbólico o preconceptual (2–4 años)

El niño es capaz de usar símbolos, es decir, de representar objetos sin la presencia directa de ellos. Esto se manifiesta en:

  • Imitación diferida: reproducir conductas en ausencia del modelo. Por ejemplo, “yo me afeito como mi papá”, aunque el padre no esté.
  • Juego simbólico: una actividad lúdica en la que un objeto representa a otro. Por ejemplo, usar una caja como si fuera un barco o una escoba como caballo.
  • Dibujo: una representación gráfica de sus experiencias.
  • Lenguaje: permite representar objetos y acciones no presentes, narrar hechos pasados.

En este subestadio aparece el egocentrismo cognitivo: el niño es incapaz de asumir el punto de vista de las demás personas. No es egoísmo moral, sino una limitación intelectual: el niño cree que todos ven y piensan lo mismo que él. De aquí derivan cuatro rasgos característicos:

  • Animismo: dar vida e intención a las cosas (“mi muñeca tiene hambre”).
  • Artificialismo: creer que todo lo crearon los seres humanos (“mi abuelo ha hecho las nubes”).
  • Finalismo: preguntar constantemente por qué, buscando el fin que cumplen las cosas (“¿por qué trabaja mi papá?”).
  • Sincretismo: percibir el mundo de forma global y vincular eventos que no se relacionan (“la manzana es dulce porque tengo hambre”).

7.2.2. Subestadio intuitivo o prelógico (4–7 años)

El pensamiento sigue siendo no lógico, basado en la intuición y en lo que se percibe. Lo percibido puede ser engañoso, pero domina la mente infantil. Las características más importantes son:

  • Centración: el niño se fija en un solo aspecto de la situación y deja de lado los demás. Por ejemplo, al trasvasar agua de un vaso alto y delgado a uno bajo y ancho, dice que hay más agua en el vaso alto porque se fija solo en la altura. No puede considerar simultáneamente altura y anchura.
  • Irreversibilidad: el niño es incapaz de realizar una acción mental en un sentido y luego invertirla para volver al punto de partida. Si cuenta del 1 al 10, no puede contar del 10 al 1.

La centración y la irreversibilidad explican por qué el niño preoperacional todavía no logra la conservación: no comprende que la cantidad se conserva aunque cambie la forma o la apariencia.

7.3. Estadio de operaciones concretas (7–11 años)

Se denomina operatorio concreto porque el niño adquiere la capacidad de realizar operaciones lógicas, pero aplicadas a objetos presentes o situaciones concretas. No razona todavía sobre enunciados verbales abstractos.

Las conquistas centrales de este estadio son:

  • Reversibilidad: el niño puede realizar una acción mental en un sentido y luego invertirla. Esto le permite razonar lógicamente.
  • Descentración: puede considerar varios aspectos de una situación al mismo tiempo.
  • Conservación: comprende que ciertas propiedades de los objetos (cantidad, peso, volumen) se mantienen aunque cambie su apariencia. Por ejemplo, entiende que hay la misma cantidad de agua en un vaso alto y delgado que en uno bajo y ancho.
  • Clasificación: agrupa objetos según criterios jerárquicos (por ejemplo, perros y gatos dentro de la categoría “animales”).
  • Seriación: ordena objetos según una dimensión (por ejemplo, del más pequeño al más grande).

La lógica sigue ligada a lo concreto: el niño necesita ver o manipular los objetos. No maneja bien problemas hipotéticos ni proposiciones abstractas.

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1Lea el siguiente texto y responda las preguntas 56 y 57. Desde que Binet y Simon produjeron las primeras pruebas prácticas de inteligencia, los psicólogos han intentado formular una definición viable del concepto. La explicación de Binet destacaba el juicio, el entendimiento y el razonamiento. Otras definiciones describían la inteligencia como la habilidad de pensar en forma abstracta, la habilidad de aprender o la habilidad de adaptarse al medio ambiente. Sin embargo, todas estas definiciones fueron criticadas por una u otra razón. La habilidad obviamente es necesaria para la sobrevivencia, pero resulta una definición de la inteligencia demasiado amplia. Por otra parte, la definición de inteligencia de Lewis Terman como la habilidad de tener pensamiento abstracto es demasiado estrecha. La habilidad para el pensamiento abstracto es un aspecto importante de la inteligencia, pero ciertamente no es el único. Por último, la concepción popular de inteligencia como la habilidad de aprender es inadecuada si se aceptan las pruebas de inteligencia como medida de esta. Los aciertos en tales pruebas no están correlacionados en alto grado con el ritmo o la velocidad de aprender cosas nuevas, aunque sí están más relacionados con el nivel o la cantidad de aprendizaje. Aiken, L. (2003). Tests psicológicos y evaluación. Prentice Hall De acuerdo con el texto, a partir de las críticas a la definición del concepto de inteligencia en el campo de la psicología, se puede inferir queUNMSM 2024-IIntermedio
2Lea el siguiente texto y responda las preguntas 56 y 57. Desde que Binet y Simon produjeron las primeras pruebas prácticas de inteligencia, los psicólogos han intentado formular una definición viable del concepto. La explicación de Binet destacaba el juicio, el entendimiento y el razonamiento. Otras definiciones describían la inteligencia como la habilidad de pensar en forma abstracta, la habilidad de aprender o la habilidad de adaptarse al medio ambiente. Sin embargo, todas estas definiciones fueron criticadas por una u otra razón. La habilidad obviamente es necesaria para la sobrevivencia, pero resulta una definición de la inteligencia demasiado amplia. Por otra parte, la definición de inteligencia de Lewis Terman como la habilidad de tener pensamiento abstracto es demasiado estrecha. La habilidad para el pensamiento abstracto es un aspecto importante de la inteligencia, pero ciertamente no es el único. Por último, la concepción popular de inteligencia como la habilidad de aprender es inadecuada si se aceptan las pruebas de inteligencia como medida de esta. Los aciertos en tales pruebas no están correlacionados en alto grado con el ritmo o la velocidad de aprender cosas nuevas, aunque sí están más relacionados con el nivel o la cantidad de aprendizaje. Aiken, L. (2003). Tests psicológicos y evaluación. Prentice Hall Si las críticas y dificultades para encontrar una definición universal del concepto de inteligencia se agudizaran y produjeran un conflicto teórico insalvable entre los psicólogos, entonces probablementeUNMSM 2024-IIntermedio
3Howard Gardner definió la inteligencia como la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en diferentes espacios sociales. De acuerdo con esta idea, señale la alternativa correcta.UNMSM 2024-IIntermedio