Tema 7 de 33Psicología

Bases biológicas de la conducta III

Explora la corteza cerebral y su papel en el lenguaje, la memoria, las emociones y el control voluntario; aprenderás a ubicar funciones en lóbulos, hemisferios y áreas específicas.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

En los temas anteriores de Bases biológicas de la conducta aprendiste cómo está organizado el sistema nervioso: las neuronas, la sinapsis, los neurotransmisores y las grandes divisiones entre sistema nervioso central y periférico. Con esa base, ya sabes que el encéfalo recibe información, la procesa y emite respuestas. Pero falta responder una pregunta clave: ¿dónde y cómo se producen las funciones psicológicas superiores —el lenguaje, la planificación, el reconocimiento de rostros, la memoria, las emociones— que nos definen como seres humanos?

Este tema responde a esa pregunta estudiando la estructura más desarrollada y compleja del encéfalo: la corteza cerebral. Aquí verás cómo una lámina de pocos milímetros de grosor, plegada sobre la superficie del cerebro, es la base material de los procesos cognitivos superiores y del control voluntario de la conducta. Entenderás por qué una lesión en una zona concreta puede alterar el habla, impedir la planificación o impedir reconocer un rostro familiar, y por qué los hemisferios izquierdo y derecho se especializan en funciones distintas.

Este conocimiento es altamente evaluado en los exámenes de admisión de la UNMSM, especialmente en preguntas que asocian funciones psicológicas con hemisferios, lóbulos y áreas específicas del lenguaje. Dominar este tema te permitirá resolver con rapidez preguntas que, a primera vista, parecen de diagnóstico clínico, pero que en realidad solo exigen ubicar la función en la estructura correcta.

Finalmente, este tema deja preparado el camino para las Bases socioculturales de la conducta: una vez entendida la maquinaria biológica, podrás estudiar cómo el entorno, la cultura y la interacción social moldean esa conducta desde afuera. La biología pone los límites y las posibilidades; la cultura los llena de contenido.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Antes de entrar a la corteza cerebral, conviene recordar tres ideas del tema anterior:

  1. El encéfalo es la parte del sistema nervioso central contenida en el cráneo y está formado por el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico. El cerebro es el órgano más voluminoso y el que estudiaremos aquí.
  2. La sustancia gris y la sustancia blanca: la sustancia gris está formada principalmente por cuerpos neuronales y es donde se procesa la información; la sustancia blanca está formada por axones mielinizados y sirve para conectar distintas zonas.
  3. Las circunvoluciones y los surcos: la superficie del cerebro no es lisa; tiene pliegues. Las elevaciones se llaman circunvoluciones (o giros) y las hendiduras que las separan se llaman surcos o cisuras cuando son profundas. Esta disposición permite aumentar enormemente la superficie de corteza sin aumentar el volumen del cráneo.

La corteza cerebral es, precisamente, la capa más externa de sustancia gris que recubre todo el cerebro. Es ahí donde ocurren las funciones que estudiaremos.


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1. La corteza cerebral: el gran centro de control

La corteza cerebral es la parte más desarrollada del cerebro humano y la base de los procesos cognitivos superiores. Sus características más importantes son:

  • Está formada por una lámina de 3 a 6 milímetros de grosor.
  • Su superficie total en la especie humana es de aproximadamente 2 200 cm². Como el cráneo no puede crecer indefinidamente, la corteza se pliega formando surcos y circunvoluciones; si se extendiera, ocuparía una superficie mucho mayor.
  • Cumple funciones que abarcan desde procesos psicológicos básicos (sensación, movimiento) hasta procesos superiores (pensamiento, lenguaje, planificación, conciencia). Es, además, la base del control de la conducta voluntaria.
  • Se divide en dos hemisferios cerebrales y en cuatro lóbulos por cada hemisferio.

Para ubicar los lóbulos se utilizan surcos profundos llamados cisuras. Las más importantes son:

Cisura Ubicación Separa
Longitudinal interhemisférica Línea media del cerebro Hemisferio izquierdo y derecho
Cisura central o de Rolando Desde la parte media superior hacia los lados Lóbulo frontal del parietal
Cisura lateral o de Silvio Lateral, en la parte inferior Lóbulo temporal del frontal y parte del parietal
Cisura parietooccipital Parte posterior interna Lóbulo parietal del occipital

Cada lóbulo recibe el nombre del hueso craneal que lo protege: el frontal está bajo el hueso frontal, el parietal bajo el hueso parietal, el temporal bajo el hueso temporal y el occipital bajo el hueso occipital.


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2. Hemisferios cerebrales y cuerpo calloso

La corteza cerebral está dividida lateralmente en dos grandes porciones: el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. Ambos hemisferios están separados por la cisura longitudinal interhemisférica, pero no funcionan de manera aislada: están conectados por un grueso haz de fibras nerviosas llamado cuerpo calloso, ubicado en el fondo de esa cisura.

El cuerpo calloso tiene una función esencial: comunicar y coordinar el trabajo de ambos hemisferios. Gracias a él, la información que llega a un hemisferio puede ser compartida con el otro en milésimas de segundo. Por eso, aunque cada hemisferio tenga especializaciones, en una persona sana el cerebro funciona como un todo integrado.

2.1. Hemisferio izquierdo: el hemisferio analítico y lingüístico

El hemisferio izquierdo se vincula con las actividades mentales de tipo «científico». Sus funciones principales son:

  • Control motor y sensorial del hemicuerpo derecho (la mitad derecha del cuerpo). Esto se debe al cruce de vías: las fibras que bajan desde el hemisferio izquierdo se cruzan al lado contrario en el tronco encefálico o la médula espinal.
  • Pensamiento analítico: descompone la información en partes, la procesa paso a paso y de manera secuencial.
  • Pensamiento lógico: construye razonamientos, silogismos y relaciones causales.
  • Lenguaje: contiene las principales áreas lingüísticas del cerebro:
    • Área de Broca: producción del habla.
    • Área de Wernicke: comprensión del lenguaje oral.
    • Área de Dejerine: lectura.
    • Área de Exner: escritura.
  • Cálculo numérico: operaciones aritméticas y manejo de símbolos matemáticos.

En la mayoría de las personas (especialmente en diestros), el lenguaje depende sobre todo del hemisferio izquierdo. Por eso una lesión en las áreas lingüísticas izquierdas produce afasias (pérdida o alteración del lenguaje), mientras que una lesión equivalente en el hemisferio derecho no suele afectar el lenguaje de la misma manera.

2.2. Hemisferio derecho: el hemisferio sintético e intuitivo

El hemisferio derecho se vincula con las actividades mentales de tipo «artístico». Sus funciones principales son:

  • Control motor y sensorial del hemicuerpo izquierdo.
  • Pensamiento sintético: integra la información en totalidades, capta la configuración global de un estímulo.
  • Pensamiento intuitivo: permite captar situaciones sin necesidad de un análisis paso a paso; es la base de las «corazonadas» y de la comprensión súbita.
  • Apreciación musical: percepción de melodías, ritmo y tono.
  • Interpretación de la entonación del habla: entiende la prosodia, es decir, si una frase se dice con ironía, enfado o alegría, más allá del significado literal de las palabras.
  • Reconocimiento de formas: percepción y reconocimiento de rostros y lugares, lo que se denomina procesamiento visoespacial.
  • Orientación espacial y esquema corporal: localización del cuerpo y de los objetos en el espacio.

En síntesis, el hemisferio izquierdo trabaja de forma analítica y secuencial (parte a parte), mientras que el derecho trabaja de forma sintética y global (todo a la vez). Ambos son necesarios: el izquierdo permite hablar y razonar; el derecho permite orientarse en el espacio y captar el sentido emocional de una conversación.

2.3. Asimetría cerebral: dominancia y lateralidad

Aunque ambos hemisferios trabajan juntos, no son idénticos ni simétricos en sus funciones. Esta especialización se conoce como asimetría cerebral y se manifiesta en dos conceptos:

  • Dominancia cerebral: es el predominio de un hemisferio sobre el otro en una determinada función cognitiva. Por ejemplo, en la mayoría de personas, el hemisferio izquierdo es dominante para el lenguaje.
  • Lateralidad: es la manifestación de la dominancia cerebral en el uso preferente de una mano, pie, ojo u oído. Por ejemplo, ser diestro (predominio de la mano derecha) o zurdo (predominio de la izquierda). La lateralidad suele ser un reflejo de la dominancia hemisférica contralateral: un diestro generalmente tiene dominancia del hemisferio izquierdo para el lenguaje.

Es importante no confundir dominancia cerebral con lateralidad: la dominancia es un concepto más amplio (puede referirse a cualquier función), mientras que la lateralidad se refiere específicamente a la preferencia motora o sensorial de un lado del cuerpo. Aunque en muchos textos se usan como sinónimos, la distinción ayuda a precisar qué aspecto de la asimetría se está describiendo.


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3. Los lóbulos cerebrales

Cada hemisferio se divide en cuatro lóbulos, delimitados por las cisuras mencionadas. Cada lóbulo tiene funciones predominantes, pero ninguno trabaja solo: las funciones complejas surgen de la interacción entre varios lóbulos y áreas.

3.1. Lóbulo frontal: planificación, movimiento y habla

El lóbulo frontal es el más grande y el más «humano» de los lóbulos. Se ubica en la parte anterior del cerebro, por delante de la cisura de Rolando. Contiene, entre otras estructuras, la corteza motora primaria (que controla los movimientos voluntarios) y la corteza prefrontal (responsable de las funciones ejecutivas).

Corteza prefrontal y funciones ejecutivas

La corteza prefrontal es la porción más anterior del lóbulo frontal y está considerada el centro de las funciones ejecutivas, es decir, aquellas capacidades que permiten dirigir la conducta hacia metas. Entre ellas destacan:

  • Seleccionar, planificar, anticipar y regular la actividad mental: organizar los pasos de una tarea, prever sus consecuencias y corregir el rumbo si algo falla.
  • Selección, previsión y anticipación de objetivos: fijar metas y establecer prioridades.
  • Pensamiento abstracto: manejar conceptos, categorías y símbolos.
  • Memoria de trabajo: mantener información en la mente mientras se manipula, por ejemplo, retener un número telefónico mientras se marca.
  • Habilidad para interactuar con otras personas: respetar normas sociales, controlar impulsos y adecuarse al contexto.
  • Autoconciencia personal: sentido de identidad y conciencia de uno mismo.
  • Conciencia ética: distinguir lo correcto de lo incorrecto y sentir culpa o vergüenza.

El caso clásico que ilustra la importancia de la corteza prefrontal es el de Phineas Gage, un trabajador ferroviario que en 1848 sufrió un accidente laboral: una barra de hierro le atravesó el cráneo dañando su lóbulo prefrontal. Sobrevivió, pero su personalidad cambió radicalmente: se volvió irritable, irreverente, incapaz de razonar con calma y perdió la habilidad de planificar. Este caso demostró que la corteza prefrontal no solo interviene en el pensamiento, sino también en la regulación emocional y en la conducta social.

Lesiones del lóbulo frontal: producen incoherencia en el pensamiento, incapacidad para establecer planes de acción y seguirlos, pérdida de la iniciativa, alteraciones de la personalidad y del control de los impulsos.

3.2. Lóbulo parietal: sensaciones corporales y esquema corporal

El lóbulo parietal se ubica por detrás de la cisura de Rolando y por encima de la cisura de Silvio. Es el gran centro del procesamiento somestésico, es decir, de las sensaciones corporales. Sus funciones principales son:

  • Procesamiento somestésico: identifica las sensaciones corporales como el tacto, la presión, el dolor, la temperatura y la posición de los músculos y articulaciones (propiocepción).
  • Sentido del gusto: participa en la integración del sabor.
  • Esquema corporal: representación simbólica de nuestro cuerpo, es decir, el conocimiento de dónde están nuestras partes y cómo se relacionan entre sí.
  • Orientación espacial: tanto del propio cuerpo como del entorno.

Lesiones del lóbulo parietal: pueden producir dificultad para reconocer objetos por el tacto (astereognosia), dificultad para reconocer partes del cuerpo, y trastornos como agrafia (dificultad para escribir), acalculia (dificultad para el cálculo) y desorientación espacial. También pueden aparecer apraxias (dificultad para realizar movimientos con un propósito a pesar de no haber parálisis).

3.3. Lóbulo temporal: audición, memoria y comprensión del lenguaje

El lóbulo temporal se ubica en la parte lateral inferior, por debajo de la cisura de Silvio. Sus funciones principales son:

  • Sensación auditiva: procesa los sonidos que llegan desde el oído.
  • Memoria: controla los principales registros mnémicos. En su parte interna se encuentra el hipocampo, estructura clave para la formación de nuevos recuerdos.
  • Comprensión del lenguaje: contiene el área de Wernicke, responsable de decodificar o comprender los mensajes hablados.
  • Regulación emocional: añade significado emocional a los estímulos al vincularse con el sistema límbico. Por ejemplo, una melodía puede evocar nostalgia porque el lóbulo temporal conecta la información auditiva con las estructuras emocionales.

Lesiones del lóbulo temporal: pueden causar sordera cortical (si se daña la corteza auditiva primaria), problemas de memoria, afasia de Wernicke (no se comprende el lenguaje oral) o alteraciones en la regulación emocional.

3.4. Lóbulo occipital: visión y lectura

El lóbulo occipital se ubica en la parte posterior del cerebro, por detrás de la cisura parietooccipital. Es el centro del procesamiento visual. Sus funciones principales son:

  • Procesa la información visual: recibe los impulsos que vienen de la retina y construye la experiencia visual (color, forma, movimiento, profundidad).
  • Se conecta con el lóbulo parietal y temporal para localizar espacialmente los estímulos visuales: el parietal responde al «dónde» y el temporal al «qué» de lo que vemos.
  • Área de Dejerine: regula las funciones que favorecen la capacidad de leer, integrando la información visual con el lenguaje.

Una alteración característica asociada a lesiones occipitoparietales u occipitotemporales es la prosopagnosia, también llamada ceguera de rostro. Consiste en la incapacidad para reconocer caras familiares o la propia cara en el espejo o en fotografías, sin que exista déficit en el área visual primaria ni trastornos atencionales, psiquiátricos o cognitivos que lo justifiquen. Es decir, la persona ve perfectamente los rasgos, pero no puede integrarlos como un rostro conocido.

Lesiones del lóbulo occipital: producen alteraciones visuales como ceguera cortical, alucinaciones visuales o prosopagnosia, dependiendo de la zona exacta afectada.


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4. Las áreas del lenguaje en la corteza cerebral

El lenguaje es una función compleja que involucra la participación coordinada de varias áreas corticales, localizadas principalmente en el hemisferio izquierdo en la mayoría de las personas. Cada área se especializa en un aspecto del procesamiento lingüístico: producir, comprender, leer o escribir.

A continuación se describen las cinco áreas más importantes y sus funciones:

Área Ubicación Función principal Consecuencia de lesión
Área de Broca Lóbulo frontal Codificación o elaboración de mensajes hablados; articulación oral del lenguaje. Dificultad para articular fluidamente las palabras (afasia de Broca).
Área de Wernicke Lóbulo temporal Decodificación o comprensión de mensajes hablados. Incapacidad para comprender el lenguaje oral (afasia de Wernicke).
Área de Dejerine Lóbulo occipital Integración e interpretación de un texto o mensajes escritos; centro de la lectoescritura. Dificultad para leer (alexia) o problemas de lectoescritura.
Área de Exner Lóbulo frontal Coordinar el movimiento de la mano y los dedos en la actividad de escribir. Dificultad específica para escribir (agrafia motora).
Área de Luria inferior Lóbulo frontal Junto con el área de Broca, interviene en el habla. Alteraciones en la producción del habla.
Área de Luria superior (asociada al proceso de escritura) Junto con el área de Exner, participa en la elaboración de la escritura. Alteraciones en la escritura.

4.1. Área de Broca: la producción del habla

El área de Broca, ubicada en el lóbulo frontal del hemisferio izquierdo, es la encargada de la codificación o elaboración de mensajes hablados, es decir, de transformar el pensamiento en secuencias de movimientos articulatorios que producen palabras. Su lesión produce la afasia de Broca (también llamada afasia expresiva o no fluida): la persona comprende el lenguaje, pero no puede articular fluidamente las palabras; habla con gran esfuerzo, en frases cortas y telegráficas, omitiendo conectores.

4.2. Área de Wernicke: la comprensión del lenguaje

El área de Wernicke, ubicada en el lóbulo temporal, es la encargada de la decodificación o comprensión de los mensajes hablados. Permite convertir los sonidos en significados. Su lesión produce la afasia de Wernicke (también llamada afasia receptiva o fluida): la persona oye perfectamente y puede hablar de forma fluida, pero su discurso es incoherente y no comprende lo que se le dice. Es como si escuchara un idioma desconocido.

4.3. Área de Dejerine: la lectura

El área de Dejerine, ubicada en el lóbulo occipital, se encarga de integrar e interpretar un texto o mensajes escritos. Es el centro de la lectoescritura. Su lesión produce alexia: dificultad para reconocer letras o palabras escritas, a pesar de que la visión básica esté intacta.

4.4. Área de Exner: la escritura

El área de Exner, ubicada en el lóbulo frontal, se encarga de coordinar el movimiento de la mano y los dedos en la actividad de escribir. Su lesión produce una agrafia motora: la persona comprende el lenguaje y puede leer, pero no puede coordinar los movimientos necesarios para escribir correctamente.

4.5. Áreas de Luria

Las áreas de Luria complementan las funciones anteriores:

  • El área de Luria inferior (lóbulo frontal) interviene junto con el área de Broca en la producción del habla.
  • El área de Luria superior participa junto con el área de Exner en la elaboración de la escritura.

Estas subdivisiones no siempre aparecen por separado en los textos básicos, pero sí son preguntadas en los exámenes de admisión de San Marcos, por lo que conviene recordar su existencia y su función.


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5. El giro cingulado: un puente entre emoción, memoria y decisión

El giro cingulado (también llamado circunvolución del cíngulo o circunvolución cingulada) es una estructura de la corteza cerebral ubicada en la cara medial de cada hemisferio, justo por encima del cuerpo calloso. Pertenece al sistema límbico, el conjunto de estructuras relacionadas con las emociones, la memoria y la motivación.

Sus funciones son variadas e integradoras:

  • Atención, memoria y emociones: participa en la selección de información relevante y en la memoria emocional.
  • Nexo entre toma de decisiones, emociones y memoria: conecta la información emocional con los procesos racionales de decisión. Por eso, cuando una decisión tiene carga emocional, el giro cingulado se activa.
  • Evaluación de consecuencias de comportamientos futuros: junto con la corteza prefrontal, anticipa si una acción traerá consecuencias positivas o negativas.
  • Detección de errores: se activa cuando cometemos errores, participando en el monitoreo del desempeño y en el ajuste de la conducta.

Lesión del giro cingulado: produce un cuadro clínico caracterizado por apatía (falta de motivación), falta de respuesta motora (la persona no actúa aunque sea necesario), mutismo (no habla) e incapacidad de reaccionar incluso ante estímulos dolorosos. Es decir, la persona pierde el impulso para iniciar conductas, aun cuando estas sean vitales.

Vista medial del hemisferio derecho con giro cingulado y cuerpo calloso

Anatomist90, https://commons.wikimedia.org/wiki/User:Anatomist90 · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

El giro cingulado es un buen ejemplo de que la corteza no es solo un procesador «frío» de información: también está implicada en la integración de las emociones con el pensamiento y la conducta.


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6. Clasificación funcional de las áreas corticales

Además de la división anatómica en lóbulos, la corteza cerebral puede clasificarse funcionalmente en tres tipos de áreas, según el papel que desempeñan en el procesamiento de la información:

Tipo de área Función Ejemplos
Áreas sensoriales Reciben y procesan la información de los sentidos. Corteza visual primaria (occipital), auditiva primaria (temporal), somestésica primaria (parietal).
Áreas motoras Controlan los movimientos voluntarios. Corteza motora primaria (frontal), área de Exner para escritura.
Áreas de asociación Integran información de varias áreas, permiten funciones superiores. Corteza prefrontal, áreas de Broca y Wernicke, giro cingulado.

Esta clasificación ayuda a entender por qué una lesión en un área sensorial produce pérdida de una modalidad sensorial específica, mientras que una lesión en un área de asociación produce trastornos más complejos, como afasias, apraxias o alteraciones de la personalidad.


Cuidado

Errores frecuentes

  1. Creer que el hemisferio izquierdo es «el del lenguaje» y el derecho «el de las artes» de forma absoluta. En realidad, ambos hemisferios participan en casi todas las funciones; lo que existe es una dominancia relativa. Por ejemplo, el hemisferio derecho también participa en el lenguaje, aportando la entonación y la comprensión del sentido figurado.

  2. Confundir el área de Broca con la de Wernicke. Un error típico es invertir sus funciones. Clave para recordar: Broca = habla (producción), Wernicke = comprensión. Broca está en el frontal; Wernicke en el temporal. Si la persona no articula, es Broca; si no comprende, es Wernicke.

  3. Ubicar mal las áreas del lenguaje. Dejerine (lectura) está en el lóbulo occipital, no en el temporal ni en el frontal. Exner (escritura) está en el frontal, no en el parietal. Luria inferior apoya a Broca; Luria superior apoya a Exner.

  4. Confundir dominancia cerebral con lateralidad. La dominancia es el predominio hemisférico en una función cognitiva; la lateralidad es la preferencia de mano, pie, ojo u oído. Son conceptos relacionados, pero no idénticos.

  5. Pensar que la prosopagnosia es un problema visual primario. La persona con prosopagnosia ve bien (su corteza visual primaria está intacta); lo que falla es la integración de los rasgos en un reconocimiento de identidad, por lesión en áreas de asociación occipitotemporal u occipitoparietal.

  6. Creer que cada lóbulo funciona de manera aislada. La corteza es una red integrada. Por ejemplo, la lectura involucra el lóbulo occipital (Dejerine), el temporal (comprensión) y el frontal (control de movimientos oculares). Ninguna función compleja depende de un solo lóbulo.


Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

A continuación se presentan cuatro casos de dificultad creciente, resueltos paso a paso, para que aprendas a aplicar lo estudiado a situaciones nuevas.

Ejemplo 1 (nivel básico)

Caso: Una paciente de 45 años sufre un accidente cerebrovascular. Después del episodio, puede oír perfectamente los sonidos, habla con fluidez y articula bien, pero no comprende lo que le dicen. Al dialogar con ella, su discurso es fluido pero carece de sentido, como si no entendiera las preguntas.

Pregunta: ¿Qué área cortical probablemente está lesionada?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (nivel intermedio)

Caso: Un estudiante de arte destaca por su capacidad para dibujar retratos con gran precisión, reconoce con facilidad los rostros de personas que vio una sola vez, se orienta sin mapas en la ciudad y es muy creativo componiendo melodías. Sin embargo, tiene dificultades en los cursos de álgebra y en la resolución de problemas lógicos secuenciales.

Pregunta: ¿Qué hemisferio cerebral predomina en las habilidades de este estudiante?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (nivel intermedio-alto)

Caso: Después de un traumatismo craneal, una persona muestra un marcado cambio de personalidad: se ha vuelto apática, permanece en silencio aunque alguien le habla, y no reacciona ni siquiera cuando se le presenta un estímulo doloroso. Sin embargo, no hay parálisis: puede mover sus extremidades si se le ordena, pero rara vez lo hace espontáneamente.

Pregunta: ¿Qué estructura cortical o sistema se encuentra probablemente dañado?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (nivel avanzado)

Caso: Un paciente sufre una lesión en el lóbulo frontal del hemisferio izquierdo. En la evaluación se observa que habla con frases muy cortas y entrecortadas, le cuesta articular palabras, pero comprende perfectamente las órdenes. Además, cuando se le pide que escriba su nombre, su mano derecha no logra coordinar los movimientos finos necesarios, aunque puede moverla con fuerza.

Pregunta: ¿Qué áreas corticales están comprometidas y por qué?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

Hemos visto que la corteza cerebral, con sus hemisferios, lóbulos y áreas especializadas, constituye la base biológica de las funciones psicológicas superiores. Sin embargo, ningún cerebro se desarrolla en el vacío: desde el nacimiento, el ser humano está inmerso en un entorno social y cultural que moldea la manera en que esas capacidades se expresan. El siguiente tema, Bases socioculturales de la conducta I, estudiará cómo los procesos de socialización, las normas, los valores y la cultura influyen en la formación de la personalidad y en la regulación de la conducta, completando así el cuadro que empezamos con la biología.

Ir al siguiente tema: Bases socioculturales de la conducta

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Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.

Básico 9/6Intermedio 7/8Avanzado 4/6Total 20/20

Aprender desde las preguntas

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